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Miércoles 26 de Diciembre de 2007 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2007. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.613. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 2,05 Bélgica: 2,00 Estados Unidos: 2,50 USD. Francia: 2,05 Irlanda: 2,10 Italia: 1,75 Holanda: 2,00 Portugal: 1,35 Reino Unido: 1,20 LE. Suiza: 3.40 CHF. Marruecos. 16 Dh. El mejor regalo para Ingrid Ante la liberación por las FARC de tres rehenes, los familiares refuerzan su fe en Navidad con el 46 cumpleaños de Ingrid Betancourt. Su marido lanzó sobre la selva 20.000 octavillas con fotos de los hijos POR MANUEL ERICE avidad de contrastes y sentimientos cruzados en Bogotá y París. La maldita voluntad de quienes viven de torturar al prójimo ha querido que en torno a la renovada celebración del nacimiento de Dios se agolpen acontecimientos tan dolorosos como esperanzadores. Mientras los familiares de Clara Rojas responden con alegría contenida a las expectativas del anuncio de las FARC de su inminente liberación en algún lugar de la selva colombiano- venezolana, los más cercanos a Ingrid Betancourt- -a quien asistía Clara como compañera de candidatura cuando ambas fueron secuestradas en febrero de 2001- -vagan errantes en el sufrimiento más profundo al ver cómo su añorada persona sigue cumpliendo años en cautividad. No es extraño que el publicista colombiano Juan Carlos Lecompte quisiera compartir su dolor en el 46 cumpleaños de su esposa Ingrid y llamara por teléfono en Nochebuena a Melanie y Lorenzo, que pasan las Navidades en París con su padre y primer esposo de Ingrid, Fabrice Delloye. Como si fuera ayer, el actual marido de la que se ha convertido en símbolo de libertad en medio mundo, recuerda emocionado que sus hijos bromearon con ella cuando en los primeros minutos del 25 de diciembre- -como siempre, con tarta y velas sobre la mesa- le llamaron cuarentona Eran los últimos días de 2001. Con el desasosiego de quien no quedará en paz hasta no volver a ver con vida a quien más recuerda, seis años después Juan Carlos ha hecho ya costumbre de las pasadas sobre las selvas del este y sureste de Colombia con su pequeña avioneta, desde la que ha vuelto a arrojar unos 20.000 impresos con fotografías recientes de los hijos de Ingrid DESDE MI BUHARDILLA Laura Campmany PAZ EN LA TIERRA ierren los ojos, mírense ustedes por dentro y díganme si no encuentran, entre el primer deseo y la última nostalgia, entre la primera caricia y la última soledad, un rayo, casi un sol de mañanas que salieron azules, de miradas que todo lo ofrecían, de viajes por colinas imposibles, desvanes encantados donde baila, en su caja, algún recuerdo, de orillas en que un pie se hizo de nácar, de sinceras, alegres bienvenidas, o de besos templados y consuelos pequeños, o de noches muy negras que clarean, o de adioses tan dulces que aún te arropan el alma. Abran ustedes los ojos, miren a su alrededor y díganme si no ven, entre la primera verdad y la última mentira, entre el acabamiento y la esperanza, un gesto dulce, una palabra tranquila, un buen deseo, un valor tan extraño- -y tan corriente- -como una flor al borde del abismo, una voz que dé nombre a la injusticia, un hambre verdadera de armonía, una sonrisa a tiempo, una nota en su sitio, una palabra pura, o miles, o millones de personas dispuestas a dar lumbre, con su fuego, a esa vida que busca su propia eternidad entre la paja. La paz siempre está lejos, igual que el horizonte. Hay algo en nuestro avance que la aleja. Se nos llena la boca de su crema redonda, nace en todas las cunas, arde en todas las fraguas, tiembla en todas las manos y habla todas las lenguas. Pero es ese lugar al que nunca se llega, y ¿cuál será ese vuelo que consiga alcanzarla? A veces, se diría que ella sola se posa en un alero. En una voluntad: la más sencilla. Que ella sola se forma y se condensa, y alfombra los caminos, y se cuaja. Como esa paz que nieva, y fecunda la tierra, cuando vuelven, los hombres, de la guerra a su casa. C N Lecompte muestra las fotos de los hijos de Ingrid que ha lanzado desde la avioneta -con las que ya suma 80.000 en estos años de infatigable esfuerzo- esperanzado en que alguien, aunque sea de las FARC, le entregue alguna. Ni la intuición de que ninguna de ellas ha llegado a sus manos- si no, habría hecho mención a ellas en la carta a su madre recién interceptada a varios terroristas- -desanima a Juan Carlos. En las horas en las que Chávez se frota sus manos de trilero de la mercadotecnia para vender como propia la anunciada liberación de Carla y otros dos re- EFE henes más, crece la angustia en los hijos de Ingrid, que apuran un esfuerzo diplomático que, con ayuda de Sarkozy, ha terminado calando en toda Francia. El lunes, velas encendidas clamaban por su puesta en libertad en informativos de la televisión pública y en las ventanas del Ayuntamiento de Issy- leMoulineaux- -de donde Ingrid es ciudadana de honor- El cardenal André Vingt- Trois rezaba por ella durante la misa del gallo en la catedral de NotreDame. París bien vale la libertad.