Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
84 CULTURAyESPECTÁCULOS MIÉRCOLES 26 s 12 s 2007 ABC Medio siglo de cine antibélico Senderos de gloria uno de los grandes títulos de Kubrick, cumplió ayer 50 años. Protagonizada por Kirk Douglas, aportó una nueva perspectiva mostrando los conflictos psicológicos y enfrentamientos de poder entre las jerarquías del ejército T. DEMICHELI MADRID. Ayer Senderos de gloria cumplía 50 años y sigue alimentando debates sobre un mensaje que muchos consideran antibelicista, y en el que otros ven una denuncia de ciertos comportamientos humanos. El filme, que se desarrolla durante la Primera Guerra Mundial en Verdún, muestra el horror de las trincheras y la crueldad de la primera contienda llevada a cabo con medios modernos, pero con mentalidad feudal. Son aquellas Tempestades de acero que tan bien reseñó el joven capitán Jünger en sus diarios, en los que ya meditaba sobre el destino del soldado desconocido bajo la tiranía impersonal de la técnica. Kubrick explicaba en una entrevista de la época con el New York Times, como recoge Efe, que para él el soldado es fascinante y que la guerra es un drama en estado puro, pues es una de las pocas situaciones en las que los hombres pueden alzarse y defender los principios que consideran suyos Para el escritor y guionista británico Gavin Lambert lo que hace que Senderos... sea superior a otras películas antimilitaristas es que muestra la brecha entre los que mandan y los que obedecen como una extensión de la lucha por el poder El filme no muestra de forma tradicional la lucha contra un enemigo (de hecho éste: el ejercito alemán, nunca aparece) sino una lucha interna. El contraste entre la vida de los oficiales en un castillo y el mundo de las trinchera constituía una farsa de la lucha de clases según el crítico alemán Georg Sesslen. Eso distingue Senderos... de otros filmes que la antecedieron, pues ya se habían realizado alegatos antibelicistas, incluso, desde la época del cine mudo. El ejemplo más significativo, sin duda, es Sin novedad en el frente, la adaptación de la novela de Erich María Remarque, que Lewis Mileston estrenó en 1930. Un monumento silente cuya secuencia final figura entre las mejores del cine. En ella, un resplandor anuncia que el soldado ha encendido un cigarrillo en la trinchera; eso avisa a un tirador enemigo quien, enseguida, apunta a su lado, donde un compañero enciende, después, su pitillo de esa misma cerilla, que aún viajará a dar lumbre a un tercer soldado, ahora blanco fácil del tirador que acierta su disparo (realidad bélica de la que se sigue una justificada superstición... Mientras, una mariposa revolotea por las alambradas buscando una libertad imposible, si no es la muerte. Años después, otra película desarrollará ese nuevo discurso inaugurado en Senderos... poniendo de manifiesto el estéril patriotismo y la indefensión de los más débiles, sometidos a las decisiones inhumanas del poder. Se trata de El puente (1959) obra del alemán Bernard Wicki. que fue nominada en 1959 al Oscar a la mejor película extranjera. Primer ejemplo de amarga recuperación del pasado en el cine alemán, pues el filme, basado en hechos reales, analiza el heroico y estúpido sacrificio de un grupo de adolescentes reclutado cuando se avecinaba el colapso del Reich... En fin, volviendo a Senderos... el propio Kubrick declaró en una ocasión, según la revista electrónica Movie Critic, que no la consideraba una película antibelicista, sino contra la ignorancia autoritaria En 1957, sin embargo, la película fue considerada sobre todo un alegato antimilitarista y por ello no se exhibió ni en Francia, ni en España, ni en Israel, ni en las bases militares de Estados Unidos y acabó prohibiéndose en Suiza, amén de provocar numerosas protestas de organizaciones de antiguos combatientes en Bélgica. Francia no prohibió el filme, pero nadie allí se atrevió a pedir la autorización de la censura porque dejaba tan mal a a su jerarquía militar, en un momento en que los franceses libraban otra controvertida guerra en Argelia. Pero París ejerció presión diplomática para que no se exhibiera o se retirara en otros países, y lo logró en zonas francófonas de Bélgica y Suiza, así como en Berlín, dividida en sectores, uno de ellos El puente Kirk Douglas protagonizó y produjo el filme de Stanley Kubrick bajo mando francés. En EE. UU. fue bien acogido por la crítica y tuvo un relativo éxito comercial, pero fue muy difícil encontrar productores para realizarlo. Fue la adhesión del actor y productor Kirk Douglas lo que hizo posible el proyecto. Douglas se comprometió a protagonizar la película, a renunciar a cobrar por el papel y a coproducir el filme. Kirk Douglas, uno de los actores y productores más comprometidos de Hollywood- -y que después hará con Kubrick Espartaco, con guión del apestado (por el macartismo) Dalton Trumbo, quien a su vez es autor y director de otro monumento antibelicista: Johnny cogió su fusil (1971) cuyo guión ABC Considerada un alegato antimilitarista, no se exhibió en Francia, España, Israel, ni en las bases de EE. UU. ni en Suiza El filme muestra con implacable realismo el horror de las trincheras y la crueldad de una contienda llevada con medios modernos, pero con mentalidad feudal había interesado a Buñuel- ha contado en sus memorias que fue él quien insistió para que se mantuviera el final derrotista de la película. Por último, habría que añadir que no sólo afloraba la crítica a la guerra entre los antibelicistas, sino también entre directores conservadores como John Ford, cuyo documental sobre el ataque a Pearl Harbor, realizado para la inteligencia militar de su país, fue censurado y no se proyectó por haber acusado veladamente a los militares de falta de previsión y negligencia durante aquel esperable ataque jaoponés. Más información sobre Stanley Kubrick: http: kubrickfilms. warnerbros. com