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ABC MIÉRCOLES 26 s 12 s 2007 CULTURAyESPECTÁCULOS 83 Música y humor para cambiar de año Año Nuevo a la francesa El tradicional concierto vienés del 1 de enero será dirigido por vez primera por un francés: George Prêtre, de quien la mismísima Maria Callas afirmó que era uno de sus directores favoritos. Prêtre tenderá puentes entre la familia Strauss y la música gala ANTONIO SÁNCHEZ SOLÍS CORRESPONSAL VIENA. Desde hace 67 años la Orquesta Filarmónica de Viena celebra el cambio de año con uno de los recitales más famosos del mundo. En su edición 68, un director francés ocupará por primera vez el atril del Salón Dorado del Musikverein vienés. El privilegio es para Georges Prêtre que, aunque se estrena en la dirección del Prosit al año nuevo, es un viejo conocido de los filarmónicos vieneses, a los que dirigió por primera vez en 1962, invitado por el entonces director de la Staatsoper de Viena, Herbert von Karajan. Prêtre ha sido vicedirector de la Royal Philarmonic Orchestra, director musical de la Ópera de París y de la Radio- Symphonieorchester Stuttgart. Maria Callas dijo de él que era su director favorito. Josef Lanner, con el vals Hofball- Tänze. Pero el fin de fiesta llegará, como es habitual, de la mano del patriarca del clan Strauss: la Radetzkymarsch cerrará como cada año el concierto en medio de las palmas del entusiasta y entusiasmado público. Pero aparte de la temática francesa, la Filarmónica no se ha resistido a incluir este año el gran acontecimiento que va a vivir Austria en 2008. La celebración de la Eurocopa de Fútbol, que la república alpina acoge junto con Suiza, se recuerda con la interpretación de la Sport- Polka de Josef. Y es que, como explicó el presidente de la Filarmónica, Clemens Hellsberg, por suerte se encuentra siempre algo entre los Strauss ante lo que reaccionar musicalmente El homenaje a la Eurocopa en el Concierto de Año Nuevo se completa con la actuación del ballet de la Staatsoper Viena, que interpretarán desde la céntrica Karlsplatz un número futbolístico que será retransmitido por la cadena pública austriaca ORF durante la emisión del concierto. Durante la emisión, se podrá ver también al ballet de la Ópera ejecutar un vals en directo desde el propio Musikverein. La retrasmisión televisiva de la ORF será captada por hasta 53 cadenas de todo el mundo. En años anteriores, hasta 53 millones de telespectadores se despertaron el 1 de enero con los acordes de los Strauss. Para quien se lo pierda o quiera tenerlo para la posteridad, el 7 de enero ya estará el CD en la calle. Una semana después estará ya disponible el DVD. Más difícil será seguir el concierto en vivo. Las entradas para asistir al recital están, como es habitual, agotadas desde hace un año. Quien quiera recibir al 2008 escuchando el Danubio Azul tendrá que esperar al 2009 y darse prisa en solicitar una de las 700 entradas que se adjudican por sorteo. Las peticiones se pueden realizar entre el 2 y el 23 de enero y cada año se reciben más de 30.000. Los precios, entre los 20 y 680 euros. En la reventa, quien logré comprarla, se pagan a 3.000 euros. Más información sobre el concierto: www. wienerphilharmoniker. at ÓPERA La Cenerentola Música: G. Rossini. Int. J. DiDonato, J. D. Flórez, B. De Simone, D. Menéndez, S. Orfila. O. S. del Liceo Dir. P. Summers Dir. esc. J. Font (Comediants) Esc. y vest. J. Guillén Ilum. A. Faura. Lugar: Liceo, Barcelona. Fecha: 23- 12- 07 Un gran cuento belcantista PABLO MELÉNDEZ- HADDAD Las buenas intenciones y las ideas de la dirección musical de Patrick Summers al mando de esta aplaudida Cenerentola a quien respondió con transparencia y flexibilidad una Sinfónica del Liceo preparadísima, no siempre llegó a buen puerto la noche del estreno el domingo pasado; ya desde el primer concertado se apreciaron ciertos desajustes incómodos, así como varios descuadres en el trabajo con los solistas o en la stretta del finale primo cogida a velocidad de vértigo. En todo caso, prevalecieron las buenas ideas y en el segundo acto todo transcurrió mejor. Algo similar sucedió con la producción que firma el director de Comendiants, Joan Font, estrenada en enero en Houston y que ya ha visitado varias ciudades de Escocia e Inglaterra: con una dirección de escena trabajada y con unas utilísimas ratas muy bien paridas y de movimientos gráciles, se explicó esta ópera como si fuera un cuento infantil, claro que inmerso en un mundo algo siniestro, ya que más que la poco agraciada escenografía brillaron un vestuario y un atrezzo coloristas- geometrizante en exceso, firmado todo por Joan Guillén- -subrayados por la ejemplar iluminación de Albert Faura. El Liceo contó con dos expertos belcantistas a la cabeza del reparto, ambos en absoluto estado de gracia: una Joyce DiDonato que se reservó para ofrecer un rondó final impresionante, matizado y ornamentado con unas variaciones de delicado gusto, y un Juan Diego Flórez pura belleza vocal, fraseo maestro y generosidad virtuosa; la suya fue una interpretación memorable. Les secundaron Bruno de Simone, sólo simpaticón; David Menéndez. con excelente proyección y vis cómica- -pero con una coloratura áspera y que por su nerviosismo se perdía en ocasiones clave- Simón Orfila, comunicador y entregado, y un dúo de hermanas muy bien resuelto por Itxaro Mentxaka y Cristina Obregón. Strauss y Francia El músico francés ha asegurado que dirigir el recital de Año Nuevo es la apoteosis de su vida artística Un sueño cumplido como lo definió Prêtre, que lo es más incluso por el programa que la Filarmónica ha elegido. Los protagonistas serán como casi siempre los Strauss. Pero aprovechando que la batuta estará en manos de un francés, las obras que se interpretarán se centran precisamente en la prolífica relación de Johann padre, Johann hijo y Josef Strauss (Eduard parece haberse caído del programa en esta ocasión) con Francia. Para empezar, el concierto se abrirá con la NapoleónMarsch, que se deja oír por primera vez en el recital de Año Nuevo. Entre las 21 piezas del concierto encontramos hasta otras cuatro obras que hacen un guiño al estrecho lazo entre los Strau y Francia: el Pariser Walzer y el Versailler Galopp, de Johann padre y que también son premiere, y Bluette y Die Pariserin dos Polkas francaise de Johann hijo. El resto del recital, más marchas, valses y polcas para recibir el año con energía y mucho ritmo. Entre el monopolio de los Strauss se han colado este año Joseph Hellmesberger junior, con su Kleiner Anzeiger y El homenaje a la Eurocopa en el Concierto de Año Nuevo se completa con la actuación del ballet de la Staatsoper Viena GOSPEL Festival Cajamadrid Concierto del Golden Gate Quartet. Lugar: C. C. Villa. 23- 12- 07 Bisutería fina LUIS MARTÍN Ésta es la formación de gospel que más visita nuestro país en los últimos años. Hace dos cerró este festival. En pasados días, repetía hazaña. Cuando se ve al Golden Gate Quartet por vez primera, todo son parabienes; a partir de la cuarta, los defectos quedan al descubierto. Falta de riesgo sobre todo. Y también solemnidad rancia y polifonías previsibles. Nada que no sea disimulable con una salva de ovaciones por parte de una audiencia entregada. Setenta y tres años han transcurrido desde que se revelaron en el Instituto Booker T. Washington, de Virginia. De entonces acá, el Golden ha paseado los himnos ceremoniales clásicos de su pueblo por los cenáculos de la cultura blanca y ha vestido de tul la música espiritual afroamericana. A fecha de hoy, poco de esto perdura. La jovialidad es impostada, y la intensidad de sus interpretaciones calculada. No sólo falta Orlandus Georges Prêtre AP Wilson, su componente más imponente; tampoco les asiste el talento de antaño. Un repertorio compuesto por estándares del género- Down by the Riverside Silent night y Oh, happy day -permitió pulcros equilibrios vocales resueltos sobre la red instrumental que tendían tres músicos de modos tan dóciles como anodinos. En el gospel los cantantes son los verdaderos protas, pero tampoco estaría mal que se mejorasen las prestaciones del personal de acompañamiento. Y, puestos a pedir, convendría que alguien le recordase al tenor Clide Wright que el término jubilación viene de júbilo. No se puede salir a escena a cosechar aplausos con el único aval de la veteranía. Hay algo en los modos cultos con los que el Golden adorna sus elaboraciones, que sigue, sin embargo, llamando la atención. Thierry Francis, escenificando sin efectismos sus acrobacias vocales, es el campeón. Las iniciativas del tenor Frank Davis tienen menos intención y las del barítono Paul Brembly son estimulantes a ratos. El Golden, en cualquier caso, es gente experta en establecer una comunión perfecta entre lo que hacen y el público. Sin embargo lo suyo ya no es oro, es bisutería fina.