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ABC MIÉRCOLES 26 s 12 s 2007 INTERNACIONAL 39 Las mujeres kamikaze de Al Qaida Los terroristas apoyan su ofensiva en el uso de suicidas, que a partir de ahora no serán sólo del sexo masculino s El perfil del kamikaze cubre ya todas las edades: desde el niño de quince años al veterano de 64 TEXTO Y FOTO: LUIS DE VEGA ENVIADO ESPECIAL ARGEL. Sabrina, de 25 años, muestra una foto de su padre tomada en 1992. Los ojos azules de Rabah Bechla miran a la cámara con expresión apacible. Nada que ver, aparentemente, con el terrorista que el pasado 11 de diciembre se inmoló al volante de un camión bomba ante las oficinas de Naciones Unidas en Argel matando a decenas de personas. El hermano mayor de Sabrina está en la morgue intentando que le dejen ver los restos porque aún no se lo creen. No tenemos pruebas de que sea él comenta la joven en el salón de la vivienda familiar en Heuraoua, a una treintena de kilómetros del centro de Argel, por donde van desfilando vecinos y familiares. Las autoridades dan sin embargo todo el crédito a la imagen distribuida por la oficina de comunicación de Al Qaida del Magreb en la que aparece Bechla, a sus 64 años, vestido de guerrillero y armado con un fusil, poco antes de cometer el atentado gracias al que se ha ganado el título de kamikaze más viejo de Argelia como le ha bautizado la Prensa. Rompe con el prototipo de kamikaze escribe Tahar Fattani en el diario L Expresión ¿Existe un perfil ideal para ser kamikaze? ¿Cuál es la edad propicia para presentarse voluntario a un acto así? ¿Qué lleva a un no joven a hacerse explotar? El recurso del terrorista suicida ha sido rarísimo en la convulsa historia de los atentados en Argelia. Pero todo ha cambiado desde que hace un año el Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC) pasó a engrosar las franquicia de Bin Laden bajo el nombre de Al Qaida del Magreb Islámico. La nueva estrategia yihadista se apoya en la figura del kamikaze como arma más eficaz para desestabilizar la estructura del Estado argelino así como las instituciones y em- La familia muestra una imagen de Rabah Bechla, un kamikaze de 64 años que se inmoló en Argel el pasado 12 de diciembre presas extranjeras presentes en el país magrebí. Las autoridades argelinas reconocen que esta nueva forma de actuar, a la iraquí, es imposible de frenar. Lo próximo son las mujeres advierte a ABC Hamida Layachi, especialista argelino en terrorismo y director del diario Al Djazair news que explica que aunque en Argelia ha habido casos de mujeres terroristas, éstas nunca han llegado a inmolarse. Según mis informaciones- -ha podido entrevistarse recientemente con dos jóvenes candidatos a kamikazes arrepentidos antes de pasar a la acción- -hay listos al menos una veintena de suicidas. Tras el empleo de viejos y niños esperamos el turno de las madres o hermanas de terroristas La identidad de Bechla, que llevaba once años en el maquis con los salafistas, ha llevado a los argelinos a preguntarse si Al Qaida cambia el perfil de sus suicidas en un intento de despistar a los agentes en los numerosos controles de las Fuerzas de Seguridad. Un conductor joven hubiera despertado antes las sospechas de la Policía señala Mounir Boudjema, jefe de la redacción del diario Liberté ¿Podemos pensar que al GSPC le falta carne fresca y recurre a jubilados que no tendrían nada que perder? cuestiona Fattani. Pero en la mente de todos está aún más que reciente el recuerdo de Nabil Beljacemi que, a sus 15 años, empotró junto a otro terrorista el pasado 8 de septiembre un camión cargado de explosivos contra un cuartel de la ciudad de Dellys, causando la muerte a una treintena de militares. Ese ataque también fue reivindicado por Al Qaida, acusada de no importarle la edad en su obsesión de adoctrinar a ciudadanos para que se unan a la yihad (guerra santa) En junio pasado se desmanteló una célula terrorista integrada por escolares, preparados y dotados de medios en el maquis para informar de posibles objetivos sobre los que cometer atentados. Beljacemi era un estudiante brillante y amante del fútbol que, en un aparente descuido de sus padres, cayó en manos de un imán radical en la mezquita Apreuval del barrio de Kouva, en la capital. Nunca más lo vieron con vida. Unos días después, como Rabah Bechla, apareció sonriente y armado en la página web de los terroristas donde se responsabilizaron del ataque de Dellys. El segundo terrorista que se inmoló el pasado martes 11 de diciembre minutos antes que Bechla era un yihadista de 30 años que salió el año pasado de la cárcel gracias a la política de reconciliación emprendida por el presidente Abdelaziz Buteflika. Pero éste y otros casos recientes de indultados que han aprovechado su libertad para volver a las filas de los terroristas no supondrán, según interpretan varios especialistas y diplomáticos, un cambio en el programa del jefe del Estado. Será difícil que el presidente Buteflika cambie porque no hay otra alternativa. Lo que sí debe hacer es reforzar la democratización de la vida política, dar sentido al pluralismo y a una verdadera oposición, pues, hasta ahora, el intento de erradicación del terrorismo ha sido un fracaso piensa Layachi. Eso sí, añade, toda esta seguridad no es suficiente y los servicios de información deben mejorar El más viejo Los indultados Al Qaida cambia el perfil de sus suicidas para despistar a los agentes de las Fuerzas de Seguridad ¿Terrorista o clandestino? ¿Subirse al maquis con los terroristas o hacerse emigrante clandestino? Ésta es la pregunta que ronda la cabeza de Othman, de 18 años. Lo primero lo haría siguiendo el ejemplo de su padre, el kamikaze de 64 años que mató el 11 de diciembre a decenas de personas en las oficinas de la ONU en Argel. Lo segundo lo haría siguiendo los pasos de su hermano Mohtar, que cruzó a Marruecos unos días antes del atentado con la idea de llegar a España en patera. Othman, que gana de vez en cuando algo arreglando ciclomotores, asegura que siendo hijo de terrorista nadie le dará trabajo. Puede ser presa fácil de aquellos que acuden a los barrios pobres a la búsqueda de jóvenes sin empleo y convertirlos en seguidores de las corrientes más violentas del islam, las que justifican el empleo de la violencia. Mi padre se ha inmolado porque no tenía nada, pero yo no me iré al maquis. Yo seré harraga dice Othman. Harragas (los que queman, en árabe) es la expresión empleada para los emigrantes clandestinos en el Magreb. Son los que queman su tierra, los que queman el mar y, a menudo, los que se queman a sí mismos.