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ABC LUNES 24 s 12 s 2007 MADRID 47 Los fuegos artificiales cerraron el espectáculo navideño en Cibeles, que este año congregó a más público que en la anterior edición, según sus responsables Noche de nieve y móviles Decenas de miles de personas acudieron anoche a la plaza de Cibeles para ver el espectáculo con que el Ayuntamiento presentaba la Navidad s Nevó sobre la plaza, y los visitantes disfrutaron, móvil en mano, de luces, proyecciones, música y fuegos artificiales POR SARA MEDIALDEA FOTOS: DANIEL G. LÓPEZ MADRID. Si nos perdemos, quedamos encima de la Cibeles El comentario salió de un padre de familia algo abrumado cuando bajaba hacia la plaza, una hora antes del inicio del espectáculo, entre un auténtico río humano. Decenas de miles de madrileños- -80.000 calculaban en una primera aproximación los técnicos- -se concentraron ante el nuevo Ayuntamiento y en las proximidades para ver el espectáculo de luz y sonido que anunciaba oficialmente la Navidad. Jóvenes parejas, niños con sus familiares, señoras mayores, turistas, concejales... una mezcla variopinta se reunió anoche para presenciar cómo el Palacio de Cibeles se iluminaba, incendiaba, cubría de luces y dibujos y finalmente estallaba en fuegos de artificio. El espectáculo, diseñado por Delia Piccirelli, ha recibido quejas de la oposición por su coste- -340.000 euros en treinta minutos- pero quienes lo vieron anoche no le ponían pegas al coste. Entre otras cosas, por la dosis de magia que vertió en el ambiente. Mágica fue la nieve, que comenzó a caer, pese a lo despejado de la noche- ¿la luna llena que luce está incluida en el precio? bromeaba algún responsable municipal- mágica la perfecta coordinación de música e imágenes, y mágica también esa diosa Cibeles anaranjada, quién sabe si de emoción o de placer, ante el espectáculo de decenas de miles de ciudadanos con los ojos vueltos hacia la fachada del Palacio. Fue la noche de los móviles: centenares de manos los elevaban y disparaban, tratando de detener en una foto el momento. Y mientras, sobre la nueva sede municipal se sucedían las escenas: primero, la bóveda celeste con sus constelaciones; después, anuncios de principios del siglo pasado, con recomendaciones sabias y con sabor a nostalgia: El sereno le felicita las Pascuas Para los excesos de las fiestas, sal de frutas Eno Como fondo musical, la cantinela de la lotería con un sorprendente Gordo de 50.000 Le siguieron proyecciones de vírgenes sacadas de obras de clásicos como Durero, Leonardo o Rafael, combinadas con un fondo de música clásica. Más tarde- -seguía nevando- -le llegó el turno a los dibujos infantiles: Santa Claus, los Reyes Magos, regalos, o los trazos que querían ser rectilíneos de un pequeño artista que utilizó toda la paleta de su caja de pinturas Alpino. La banda sonora la ponían los villancicos clásicos. En llamas Estrellas, anuncios, vírgenes Sobre la fachada del Palacio de Cibeles, los juegos de luces se combinaban con llamaradas que se encendían y apagaban: Veo mi despacho en llamas bromeaba el alcalde, Alberto Ruiz- Gallardón. El espectáculo acabó con un estallido de fuegos artificiales disparados por unos traviesos cupidos. Mensajes navideños en varios idiomas cubrieron el Palacio. Tras los últimos cohetes, llegaron los aplausos, las sonrisas y los atascos de viandantes. Alguno, al irse, comentaba: Hacía tiempo que no nevaba así en Madrid Tres momentos de las proyecciones en el Palacio de Correos