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ABC LUNES 24- -12- -2007 Ochenta mil madrileños se dieron un baño de Navidad en la plaza de Cibeles 39 Ningún PAU madrileño se libra de problemas Ideados en la década de los 90, los Planes de Actuación Urbanística (PAU) han supuesto un cambio radical para el crecimiento de la capital. Al de Vallecas hay que sumar los de Sanchinarro, Las Tablas, Arroyo Fresno Montecarmelo y Carabanchel. Estos cinco últimos ensanches ya mantienen un ritmo de actividad habitual de las zonas residenciales, y sólo el de Vallecas se encuentra más retrasado. Pero el temor que se vive ahora en Vallecas ya lo conocen los vecinos de otros barrios, como los de Las Tablas, donde los propietarios de muchas viviendas han visto cómo los ladrones atracaban impunemente sus pisos. Tampoco aquí cuentan con protección policial cercana. En Sanchinarro, los últimos problemas han venido de la mano de los realojamientos de familias gitanas. Al parecer, estas familias no paraban de hacer ruido y mantenían atemorizados al resto de vecinos. Tampoco Carabanchel se ha librado de esta lacra. En este caso, los cacos aprovecharon la construcción de las viviendas para robar material, y al final, como ha sucedido en Vallecas, muchos optaron por contratar a vigilantes privados hasta que se entregaran los pisos. FOTOS: CHEMA BARROSO La farmacia ha instalado pivotes para evitar alunizajes, como otros negocios en el PAU de Las Tablas miento, para evitar que los vehículos puedan destrozar las lunas. La misma opción ha sido la elegida por el farmacéutico del barrio, que ha colocado grandes pivotes metálicos frente al escaparate de la farmacia, para disuadir a posibles atracadores de destrozar el local. Los vecinos creían que los atracos eran obra de inmigrantes y gitanos de la Cañada Real, muy cercana al PAU. La propia Policía les ha explicado que no tienen por qué ser ellos. Existen bandas que actúan en toda la región y que, posiblemente, hayan encontrado un coladero en el Ensanche de Vallecas, para actuar con total impunidad. Incluso, hace un mes, un centro de educación infantil fue asaltado. Según los vecinos, los ladrones se llevaron todo tipo de material y no dejaron huellas, por lo que se han complicado las labores de identificación de los cacos. Los últimos que han sufrido las consecuencias de estas bandas han sido los promotores de los edificios en construcción. Pasear por el PAU de Vallecas implica ver cómo todos los nuevos edificios están vallados, tienen vigilantes de seguridad y perros para asegurar que nadie entre. Por parte de los vecinos, los temores son aún mayores, porque los ladrones han llegado a entrar en viviendas habitadas, con sus propietarios durmiendo. A mí me da mucho miedo, y eso que cierro bien todas las puertas y ventanas, pero si quieren entrar, lo hacen afirma un vecino que se ha trasladado al PAU hace cinco meses. Hasta algunos grupos de okupas han tomado edificios que estaban en construcción, y que por diversas causas, las obras se han paralizado. Realizan destrozos, retrasan las obras y, al final, somos quienes estamos pagando el piso los que sufrimos las consecuencias explica un vecino. La misma indignación mostraron ayer los cientos de veci- to, y eso que estamos a 15 minutos de Atocha se lamenta. Más adelante se encuentra un bar que sirve pizzas, platos pre- cocinados y todo tipo de comidas. También intentaron atracar el establecimiento por la noche. No se llevaron nada, porque acabábamos de inaugurarlo, no teníamos caja registradora y la máquina de juegos estaba abierta y sin monedas explica la propietaria. Ya sabíamos que al principio iban a ser meses muy difíciles afirma esta mujer, pero es que también nos consideramos completamente desprotegidos Al parecer, hay días en los que ni siquiera una patrulla se acerca por el barrio, por simple reconocimiento de la zona, lo que provoca la desazón entre los establecimientos. Al otro lado de la M- 45 tampoco se han librado de los hurtos. Uno de los bares, el más antiguo de la zona, cerca de la avenida del Ensanche, ha sufrido cuatro atracos consecutivos. Algunos locales han colocado maceteros y pivotes para evitar alunizajes; la comisaría más cercana está a tres kilómetros Sólo hay tres semáforos, en algunas calles se organizan carreras ilegales de coches por las noches nos que se manifestaron junto a la estación de Metro de Las Suertes para reclamar mayor seguridad vial. El nuevo barrio cuenta con grandes avenidas de varios carriles que, según explican los vecinos parecen pistas de despegue Los numerosos accidentes que se registran cada día llevaron a los vecinos a pedir al Ayuntamiento semáforos, badenes y pasos de peatones elevados para limitar la velocidad de los vehículos, pero la respuesta del Consistorio no fue la esperada. Rosa María Pérez, presidenta de la asociación de vecinos del Ensanche, cuenta que desde el área de Movilidad les prometieron que colocarían paulatinamente semáforos en 36 intersecciones peligrosas, pero les negaron los badenes y los pasos de peatones elevados, por falta de presupuesto De momento, sólo hay tres semáforos, y la única determinación que se ha tomado ha sido cerrar una rotonda de la Gran Vía del Sureste, para acortar la recta y evitar las carreras de coches, habituales en la vía los fines de semana. Cansados de esperar que el Gobierno local tome medidas, algunos vecinos han decidido fabricar sus badenes Tiran cemento al asfalto para que los coches no pasen tan deprisa. Desde la asociación de vecinos se denuncia que la situación es muy peligrosa, sobre todo para los niños. No hay agentes de movilidad regulando el tráfico en las inmediaciones de los colegios del barrio, donde grandes camiones pasan durante todo el día camino de alguna de las obras de la zona. Respecto a la inseguridad ciudadana, los vecinos no han recibido ninguna propuesta del Ministerio del Interior, más allá de intensificar la presencia policial en el barrio. Pero los nuevos madrileños del PAU de Vallecas exigen la construcción de una comisaría de Policía Nacional para el distrito, que esté cerca de sus viviendas. Lo que sí tienen en este barrio es una comisaría de Policía Municipal, que al parecer, ayudan ante el temor de los ciudadanos, pero poco más, porque muchos problemas están fuera de sus competencias. Y mientras pasan los días, cada vez más familias se trasladan a este nuevo barrio. El próximo mes de enero está prevista la entrega de varias promociones, pero los vecinos siguen contando la inseguridad que van a vivir, al menos, hasta que funcione como un área verdaderamente habitable. Exigen una comisaría Bandas organizadas Cuatro robos en el mismo bar Ya no sé qué hacer explica su dueño, porque he puesto alarma, tengo contacto directo con la Policía Nacional... pero no puedo evitar que vengan a robarme afirma. Algunos de los atracos sufridos han sido mediante el método de alunizaje, por lo que el propietario de este bar ha optado por colocar dos grandes maceteros frente a los cristales de su estableci- El tráfico, una amenaza