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ABC LUNES 24- -12- -2007 Los obispos lamentan que la Navidad se haya convertido en una fiesta sin Cristo 11 Según el Código Penal, acabar con la vida de un bebé una vez nacido es un homicidio En Madrid, después de inducir al parto, mataban a los niños una vez que salían to de salir cumple con la ley y si lo hace justo después no? Cuestión moral y ética (y penal) que viene a cuento tras los descubrimientos efectuados por el Seprona de la Comandancia de Madrid de la Guardia Civil en febrero de 2006. Localizaron en varias clínicas madrileñas restos humanos en la basura (se habla de un centenar) desechos clínicos de todo tipo, medicamentos inductores al parto y numerosos datos personales de las mujeres que abortaban, nombres y teléfonos. Como ya adelantó ABC, algunos de los niños encontrados en la basura fueron enviados al Instituto Anatómico Forense, que certificó que había fetos que superaban los siete meses. El atestado fue presentado por el Seprona ante el Juzgado de Instrucción número 6, el 21 de febrero de 2006. Pese a las evidencias encontradas, la causa fue archivada y reabierta posteriormente por el Juzgado de Instrucción 47, aunque se encuentra bajo secreto sumarial. La Comunidad de Madrid tampoco adoptó entonces ninguna medida. Es este último Juzgado el que ha reactivado el caso y, en concreto, investiga si entre la docena de fetos por encima de los siete meses de gestación encontrados, varios de ellos, al menos siete, tenían aire en los pulmones. El doctor Simón, que ha seguido muy de cerca todas las indagaciones realizadas por los grupos pro- vida, incluida la búsqueda de pruebas en la basura, diferencia la forma de actuar del ginecólogo, Carlos Morín, ahora encarcelado, y las técnicas abortivas que se utilizaron para acabar con los fetos hallados en las clínicas madrileñas y ahora reinvestigadas. Morín- -indica- para realizar abortos sin límite su especialidad (por encima de 24 semanas y hasta más allá de ocho meses) prefería, y así se lo explicaba a las madres, inyectar en el bebé, cuando aún se encontraba en el vientre, digoxina, un fármaco que se usa en los mayores para problemas de corazón, pero que en un feto origina la muerte por paro cardiaco. Luego provocaba el parto Este sistema es arriesgado. La sustancia inoculada puede originar problemas en la madre e incluso matarla, pero Morín era un virtuoso de esta operación y prometía a sus pacientes absoluta seguridad Tal vez por el riesgo a dañar a la madre, abortistas de menos pericia preferían otras fórmulas. En una de las clínicas de Morín, en la que durante un tiempo se utilizó una trituradora para deshacerse de los restos, se sospecha que algunos ginecólogos sacaban a los niños, los agarraban por el cuello para que no gritaran (o no respiraran) y, medio asfixiados, los arrojaban a una picadora gigante, directamente conectada al desagüe recuerda. Sin embargo- -concluye- en Madrid lo que sucedía es que después de inducir al parto a las mujeres, a los bebés de más de 24 semanas los sacaban vivos y los mataban inmediatamente después de salir, por eso tenían aire en los pulmones, síntomas de haber respirado. En cualquier caso, para mí tan infanticida es un método como el otro Carlos Morín: ¿De treinta y una semanas? No hay problemas Un vídeo de la televisión danesa descubrió las prácticas del ginecólogo encarcelado s En la filmación, Morín aceptaba interrumpir una gestación de más de casi ocho meses y explicaba cómo iba a hacerlo D. P. MADRID. La siguiente transcripción del vídeo de la televisión danesa que dio al vuelta al mundo y descubrió las irregularidades de las clínicas de Morín corresponde a la denuncia que E- cristians presentó ante el Colegio de Médicos de Barcelona el 22 de noviembre de 2006. (Se cierra, desde Dinamarca, una cita por teléfono) -Morín. Por lo que me has contado estamos en la línea en que podemos ayudarte. Son treinta semanas, ¿no? -La mujer. Sí, treinta semanas. ¿Es eso un problema? -No, no es un problema, pero necesitamos tenerte aquí cuando antes. (Días después se produce la entrevista personal entre la paciente y el abortista en el despacho de Morín) -Morín. ¿Cuántas semanas eran, treinta? -La mujer. Treinta y una coma tres. ¿No es esto un problema? -Hay que tener más cuidado, pero no es un problema. -Entonces, ¿es absolutamente seguro? ¿Para ti? Te lo prometo. ¿Cómo se hace? -Es como un parto, pero inducido. Es un parto, pero no natural, sino artificial. ¿Y es seguro que cuando el bebé nace está muerto? -Sí. Seguro al 300 ¿Qué es lo que se le da? -Digoxina. Es lo que se pone cuando se tiene un ataque al corazón, pero en sobredosis. ¿Cuánto cuesta? -Cuatro mil euros. (El acompañante, otro periodista camuflado, quiere conocer más detalles del negocio) -Acompañante. ¿Y los pacientes vienen de todo el mundo? -Morín. Sí, incluso de Australia. (Se entra en el espinoso asunto de los test psicológicos) -La mujer. ¿Test psicológico? -Morín. Sí. ¿Por qué? -La única forma en que podemos hacer esto es demostrar que tú estás, o puedes estar, con ansiedad o depresión... Porque la ley dice que si quieres un aborto es porque tienes un problema psicológico tan grande que entonces te podemos ayudar. -O sea, que dices que tengo esto... -Sí, es burocracia. -La ley en este país- -incide Morín- -dice que para abortar has de estar bajo un problema psicológico grave, y la forma de demostrarlo es con este test. ¿Seguro que quieres hacerlo? -Sí. (Ya con cámara grande) -Periodista. Algunos de los abortos que usted hace aquí son de fetos que podrían sobrevivir fuera del útero... -Morín. Yo no soy un filósofo, no estoy aquí para preguntarme si un feto respiraría o no. -Pero algo de moral... -Coja su moral y quédesela, que usted tiene la suya, yo la mía; no tengo nada a ver con su moral. La entrevista se ha acabado. Siete fetos con aire ABC. es Toda la información sobre el escándalo abortista en abc. es El doctor Carlos Morín, el día en que fue detenido en una de sus clínicas de Barcelona ELENA CARRERAS