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10 ESPAÑA www. abc. es LUNES 24- -12- -2007 ABC El juez reactiva la investigación sobre fetos de siete meses con aire en los pulmones Fueron encontrados en febrero de 2006 en clínicas madrileñas por la Guardia Civil y trasladados al Instituto Anatómico Forense DOMINGO PÉREZ MADRID. El Juzgado de Instrucción número 47 de Madrid ha decidido reactivar la investigación de los fetos de más de siete meses encontrados en febrero de 2006 entre la basura de varias clínicas abortistas madrileñas para dilucidar si, como se sospecha, tenían aire en sus pulmones, lo que daría un giro macabro a las investigaciones judiciales y policiales que se llevan a cabo. ¿Qué importancia se le puede otorgar a este, en apariencia, nimio detalle? Un pediatra que prefiere no aportar su nombre explica para ABC las diferencias entre la respiración fetal y la de los neonatos. El principal objetivo- -señala- -de la respiración es proporcionar oxígeno a la sangre y eliminar el CO 2. El feto no lo necesita porque las arterias y venas umbilicales se encargan de ello. Por el ombligo, el feto está unido al sistema circulatorio de la madre que se encarga de hacerlo por él En el seno materno, el feto tiene los pulmones llenos de líquido amniótico. En el momento del parto- -prosigue- -los pulmones se expanden, el líquido amniótico se reabsorbe, cambia la circulación del niño y los alveolos pulmonares del niño se abren para permitir la respiración autónoma. Nada más nacer, se pone en marcha todo este proceso Ahí se encuentra el quid de la cuestión. Respirar. Introducir aire en los pulmones. Esa es la liviana, casi imperceptible frontera que separa lo que sería un aborto legal de un supuesto homicidio. En el fondo, no deja de ser una hipocresía moral, pues como indica el doctor Josep Maria Simón, presidente de Médicos Cristianos de Cataluña, nadie inteligente puede ver que haya diferencia entre que sea legal matar a un niño de siete u ocho meses si no ha nacido o ilegal si se encuentra fuera de la madre Este mismo planteamiento es el que ha llevado al diputado del PP Jorge Fernández Díaz a afirmar, en declaraciones a RNE, que en España se practican abortos en madres que se encuentran en el sexto, séptimo y octavo mes de embarazo, lo que supone un infanticidio En cualquier caso, desde el punto de vista legal sí hay matices. Javier Pérez- Roldán, presidente del Centro Jurídico Tomás Moro, los explica: El Código Civil señala que para considerar a un recién nacido persona deben transcurrir 24 horas desde la salida del seno materno Sin embargo- -aclara- a efectos penales un recién nacido sí es persona en el mismo momento en que nace, siempre que ese nacimiento pueda considerarse viable. Es decir, que poco importa que nazca tras seis, siete u ocho meses gestación. Es considerado persona en el que sí puede sobrevivir por sus propios medios sin la dependencia de la madre. Es verdad que en los casos prematuros los bebés necesitan estar en incubadoras, pero para ellos no es imprescindible estar dentro de la madre. De acuerdo con el Código Penal, acabar con la vida de un bebé una vez que ha nacido es un homicidio Y se retorna a la respiración. Para los médicos, es la prueba irrefutable de que un bebé ha nacido vivo. La discusión no deja de resultar dura. ¿Cómo puede un segundo marcar la legalidad de la ilegalidad? ¿Si el médico mata al feto a pun- Juan Sánchez Galera Portavoz de La vida importa UNA VICTORIA PEQUEÑA D esde hace años vivo angustiado, pensando que todos los días, de forma fría y sistemática, miles de niños son asesinados en mi país Está frase, deJuliánMarías, seconvirtiódurante casi tres años en el asidero al que agarrarme para autoconvencerme de que los que estaban locos eran los demás, no yo. Durante ese tiempo, no más de seis personas, con nombres y apellidos, nos dedicamos a rebuscar entre los asquerosos cubos de basura de los diversos centros abortistas de Barcelona y Madrid, intentando encontrar pruebas de los horrores que allí se cometían. En contra de todo pronóstico, eso fue lo más fácil; pues esos matarifes asesinaban acostumbrados a una impunidad total, por lo que no tenían el más mínimo pudor en tirar, junto con restos de niños descuartizados, documentos incriminatorios. Pusimos toda esa documentación en manos de medios de comunicación, juzgados, colegios médicos, consejerías de sanidad, altos dirigentes de partidos políticos... pero nada. Nadie estaba dispuesto a apos- tar un duro por una batalla perdida Las vidas de esos niños no merecían perder ventas, ni votos, ni prestigio público. Eran las mismas personas e instituciones que hoy, en un ejercicio alucinante de cinismo, se llevan las manos a la cabeza y ponen el grito en el cielo como si se acabasen ahora de enterar. Todo era absurdo, igual que en la película Matrix pero no por ello había que rendirse. Todavía teníamos que plantear una última batalla, recurriendo a esa única táctica infalible ante la que se rinde cualquier español imbécil: Lo de fuera siempre es mejor Contactamos con medios de comunicación extranjeros (televisión danesa) y triunfamos. Ha sido una victoria peque- ña, y hasta con un cierto sabor agridulce. No nos cabe duda que con todo el escándalo social que hemos conseguido sacar a la luz pública, hemos podido salvar la vida de miles y miles de seres humanos, y el mero hecho de pensar que esos niños tendrán la oportunidad de contemplar la espléndida luz que irradia el cielo de España, es, sin duda, nuestro mejor regalo de Navidad. Pero no es suficiente. Hubo un tiempo en el que la humanidad creyó que la dignidad del ser humano bien merecía todos los sacrificios necesarios para que nadie se creyese con derecho a decidir sobre la vida de nadie. Ese tipo de hombres acabaron con la esclavitud, con las persecuciones religiosas, con el nazismo. Creámoslo de nuevo.