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74 LOTERÍA El sorteo s Ambiente en el salón DOMINGO 23 s 12 s 2007 ABC Estrellas fugaces de un sorteo que duró casi cuatro horas En el salón no faltaron los freaks s Brujas, tunos y jóvenes con el mensaje ¿Por qué no te callas? en sus camisetas POR M. J. Á. FOTO ERNESTO AGUDO MADRID. Es el reino de los freaks Son las estrellas fugaces durante poco más de 60 minutos, los que tardan en ponerse en marcha todos los prolegómenos del Sorteo Extraordinario de la Lotería de Navidad. Brujas, tunos, Papá Noeles, viejecitas y estrafalarios personajes cubiertos de billetes de lotería o de dinero, quizá por aquello de que una cosa llama a la otra, se repitieron ayer entre los asistentes al salón. Todos ellos amenizaron un largo sorteo que duró casi cuatro horas: de 9.17 a 12.55. En la pugna de los freaks por acaparar la atención mediática destacaron tres jóvenes, que asistían por primera vez en directo al espectáculo, con el ya celebérrimo mensaje: ¿Por qué no te callas? estampado en sus camisetas. Se trataba de los hermanos Javier y Rubén Pájaro, de 28 y 27 años, que lucían un enorme pelucón afro aprovechando que el Calvo ha pasado a la historia. Acompañados de Alfonso Martín, de 23, estaban dispuestos a hacer el indio no en vano, este último, lucía una cabellera cherokee. Entre las brujas, la más lograda, con escoba incluida, procedía de la tierra de los vikingos: Dinamarca, de donde se trajo los zuecos. Lis se había confeccionado su propio traje, repleto de arañas con su tela y todo. Juego 70 décimos y acabo de venir de Benidorm para dar suerte a esa ciudad explicó. Solo le faltaba el gato. Su enorme y afilada nariz, verrugas incluidas, llamaba la atención de los presentes. Me la he tenido que pegar con loctite para que no se caiga. Cuando me la quite me voy a arrancar la piel... decía, con pesar. Entre los más marchosos, la Peña Huesca 259 de Móstoles, integrada por una docena de mujeres con el número al que jugaban- -59259- -en la cabeza. No hemos parado de cantar y bailar toda la noche. Así no hemos pasado frío explicaban. ¡Ay, tachín, tarareeero! ¡Ay, tachín, tararaaa! coreaban sus compañeros de filas. Montera y Sole nombres de guerra de los más tunos del lugar, procedentes de la Escuela de Ingeniería, no se habían acostado. Nos hemos venido abajo. No nos han dejado entrar con la bandurria bromeaban. Las más marchosas, las mujeres de una peña de Móstoles que pasaron la noche cantando y bailando Desde tierras danesas llegó una bruja a la que sólo le faltaba el gato