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26 ESPAÑA DOMINGO 23 s 12 s 2007 ABC UN COMBATE DESIGUAL Solbes ha equilibrado con expresiones de grave consternación las demasías de su presidente. Mientras uno hacía, el otro gesticulaba atendía directamente a los deseos del que lo puede todo en La Moncloa, sino que se ha enterado a toro pasado de medidas cuyo importe en euros no es desdeñable. Tal ha ocurrido, por ejemplo, con el cheque- bebé, anunciado por Zapatero en pleno debate sobre el estado de la Nación. El anuncio constituyó una primicia en el sentido riguroso del término, tanto, que el primer sorprendido fue Solbes. Se comprende que el ministro desee sorprenderse menos. Lo del cheque- bebé, sin embargo, es un asunto menor al lado de las complicaciones que ha introducido el estatuto catalán. A él se refirió expresamente nuestro hombre hacia el final de la entrevista. Reproduzco sus palabras al pie de la letra: pensé que era mejor un acuerdo más político y menos formal que el estatuario. Aunque tomemos el Estatuto como una obligación del Gobierno, al final es el Parlamento el que fija las inversiones del Presupuesto. No discuto la razón por la cual se ha buscado un compromiso con Cataluña a siete años: es más, la defiendo. Mi preocupación es más la cuestión formal Solbes ha incurrido aquí en un eufemismo extremo. Lo del Estatut ha sido una calamidad por tres conceptos al menos. El primero, es que es gravísimo que el Gobierno se haya sentido obligado por una ley cuya constitucionalidad es muy dudosa y está pendiente de lo que resuelva el Alto Tribunal. El se- Álvaro Delgado- Gal n una entrevista publicada el sábado quince en el El País Pedro Solbes dijo dos cosas interesantes. La primera, es que repetiría como ministro a condición de que no se hagan las cosas sin preguntarle antes lo que piensa. La segunda, es que los tiempos venideros pintan regular, y que se va a necesitar a un tipo con experiencia para sortear los baches. Solbes no empleó estas palabras, pero el fondo de sus declaraciones vino a ser el que acabo de resumirles un poco a quema ropa. Solbes es un técnico competente que no ha tenido ocasión de ejercer su pericia por entero. No sólo se ha visto obligado convivir con una Oficina Económica del Presidente que E ¿Cómo echar abajo un Estatut que el Gobierno ha consagrado en la práctica y que todas las fuerzas políticas de Cataluña, salvo el Partido Popular, consideran intocable? gundo, es que asistimos al primer caso, un caso que causará precedente, en que una ley orgánica cuya iniciativa corresponde a una Comunidad Autónoma, determina al conjunto de la Nación. El tercero nos remite a la célebre figura del sudoku acuñada en tiempos por el propio Solbes. Lo que éste quiso decir entonces, es que nunca se podrá cuadrar el Presupuesto sumando las exigencias de las distintas comunidades, o sólo se podrá cuadrar en el supuesto de que se trate a unas conforme a lo que piden, y a las restantes, según lo que sobre. Este dilema dibuja, desgraciadamente, un infierno político y administrativo, sea cual fuere el partido nacional que ocupe La Moncloa. El primer brazo del dilema nos aboca a una prórroga automática e indefinida del Presupuesto; el segundo, a una explotación de unos territorios por otros. Los explotadores no tendrían por qué ser siempre los mismos. Imaginen que uno de los grandes partidos se fragmenta en unidades regionales que intentan combinar sus intereses oriundos con su presencia en el Congreso de Diputados. Asistiríamos a ofertas múltiples para reunir una mayoría parlamentaria, ofertas cuyo móvil único sería la entrada a saco en el dinero público y la acumulación de poder en los territorios. Cualquiera de los escenarios es fatal para la gobernación del país. ¿Por qué se limita Solbes a hablar de cuestiones formales quitando hierro al contenido auténtico de su reflexión? Una respuesta posible, es que no es, exactamente, un hombre de rompe y rasga. Otra, que habla suave ahora para ser firme más tarde, si los dados ruedan a favor de su partido y éste se alza con el triunfo en las elecciones. Personalmente, no estoy muy seguro de la firmeza prospectiva del ministro. En parte, porque no sé por qué habría de ser firme en el futuro si no lo ha sido en el pasado. También, y esto es más grave, porque mucho de lo que ha sucedido tiene muy difícil remedio. ¿Cómo echar abajo un Estatut que el Gobierno ha consagrado en la práctica y que todas las fuerzas políticas de Cataluña, salvo el PP, consideran intocable? ¿Y cómo evitar que hasta el más tonto aprenda a hacer relojes? Solbes ha equilibrado con expresiones de grave consternación las demasías de su presidente. Mientras uno hacía, el otro gesticulaba. Ha sido volvería a ser- -un combate desigual.