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100 DEPORTES Barcelona- Real Madrid s Los grandes duelos del clásico SÁBADO 22 s 12 s 2007 ABC EL SER IMPASIBLE QUE FRANK RIJKAARD POR FIN ECHA UN PULSO A la quinta temporada el hombre impasible tiene que cambiar sus modales. La autogestión que tan buen fruto le ha dado ya no le sirve para llevar al Barça ENRIQUE ORTEGO MADRID. Frank, nunca fumarás solo rezaba una pancarta en el Camp Nou en el último partido, contra el Deportivo. Era un mensaje de apoyo para el holandés justo cuando más lo solicita. Siempre se ha dicho que parte de esa tranquilidad, serenidad, calma y bonanza que derrocha el entrenador en algunas de sus comparecencias públicas son producto de sus largas caladas a esos cigarros especiales con un olor característico que se fuma en su caseta del Camp Nou siempre y cuando lo considera oportuno sin esconderse de nadie. Cierto es que muchas veces parece anestesiado. Que le preguntan una cosa y responde otra, lo que le viene en gana. En estos cuatro años largos siempre que se ha visto acorralado ha recurrido a la estratagema de parecer que no se entera de nada. Pero siempre se ha enterado. Por algo el primer año estuvo casi despedido. Ahora conoce su situación más que nunca. Y él mismo se ha dado cuenta de que tiene que echar un pulso al presente, porque si no no tendrá futuro. La autogestión se ha acabado. Ahora ningún jugador entendería que mirase para el otro lado. Ahora es él y nadie más que él quien tiene que decidir si juegan los que en mejor condición técnica y física están o los que más nombre tienen y viven de un pasado que hay que considerar brillante, como mínimo. Tiene suerte además de que el respeto y la adolescencia de los chavales, Giovani o Bojan, le sirvan hasta de coartada. Son los primeros que idolatran a Ronaldinho o Henry hasta el punto de reivindicar públicamente su titularidad. Rijkaard está apuntando en las últimas semanas rasgos de cierto carácter que tenía que haber puesto en práctica ya la temporada pasada. De haberlo hecho a lo mejor no hubiera perdido una Liga que tenía en su mano. Decía Del Bosque el otro día cuando comparaba al holandés con él que Frank se ha manejado bien con los problemillas que siempre hay en un vestuario. Los lidia con gracia, tiene pulso y lo demuestra en todo momento Ya no son problemillas, porque al megaproblema de tener que decidir quiénes son titulares se añade que el equipo ya no juega el mis- Un instante de la reprimenda de Rijkaard a Ronaldinho REUTERS Rijkaard llama al orden a Ronaldinho y le exige que se deje de bromas El brasileño se tomó el entrenamiento a su ritmo y el técnico le recordó lo que hay en juego ENRIQUE YUNTA BARCELONA. Sin Champions de por medio, la semana del clásico se eterniza y más en Barcelona, en donde el debate Ronaldinho: titular o suplente llega a marear. Cada día hay una nueva entrega del culebrón que tiene al brasileño como protagonista, sin que el público tenga pistas de cuándo va a terminar una historia que empieza a ser cansina y cuyo final es bastante previsible. Ayer, un día después del desplante de Rijkaard a Ronaldinho al no concederle el privilegio de jugar con los teóricos titulares, hubo un bis a bis entre ambos de escasos dos minutos que sonó a reprimenda. Una de dos: o a Ronaldinho le importó poco que le pusieran en el carro de Ezquerro y compañía o ayer quiso mantener un pulso con el técnico al tomarse el entrenamiento como si con él no fuese la cosa. El caso es que Ronaldinho saltó al Mini como acostumbra, repartiendo sonrisas, trotando a ritmo de anciano, dando collejas a sus compañeros, gastando bromas y olvidando que en juego está su reputación y la posibilidad de volver a ser algo de lo que fue. Mientras, Deco se desfondaba para demostrarle a Rijkaard que merecía el peto de los titulares. Es otra manera de entender las cosas. Pues bien, el buen humor del 10 se esfumó después de conversar con el entrenador. Éste, con rostro serio, daba indicaciones mientras su pupilo negaba con la cabeza y esbozaba una sonrisilla irónica, típica reacción de disconformidad al escuchar un mensaje que uno no espera. Desde ese momento, ni una risa más. El tema está agotando al vestuario, que considera que no es bueno para el grupo que se hable tanto de todo lo que genera Ronaldinho: Si está serio, porque está serio, no ayuda a los compañeros y crea mal ambiente; y si hace bromas, porque hace bromas. No podemos estar pendientes de todo esto porque, si no, sería una locura. Ronnie está trabajando bien y es un jugador importantísimo para nosotros sentenció Carles Puyol, hastiado ya de tantas especulaciones. Tendrá que aguantarse porque este serial no ha terminado. mo fútbol de hace dos temporadas. Nada tiene que ver este Barça con el del doblete- -Liga y Champions Ya no corre el balón con la misma fluidez. Ya no juega tanto en campo rival. Su posesión continúa teniendo un elevado porcentaje, pero no hace daño, es inofensiva porque el balón se maneja lejos del área enemiga y casi siempre en horizontal, pocas veces en perpendicular. Y la presión tampoco es la misma. Ni la velocidad. Ni el juego sin pelota. Ahora vuelve Eto o, vital para el fútbol colectivo, para comenzar a defender lo más arriba posible. Pero falta Messi, el hombre más desequilibrante. Rijkaard tiene su parte de culpa en que este Barça sólo sea competitivo al respaldo del Camp Nou y también en el aspecto puramente táctico tiene que echar un pulso a un rival que no es otro que su propio equipo. Estoy ansioso por saber si esconderle el peto a Ronaldinho y Deco fue una de fogueo o era munición letal. Su futuro puede estar marcado por este partido y por las decisiones que tome. Y él lo sabe. El vestuario está harto Mirar para otro lado ya no vale en un vestuario que quiere ver cómo su entrenador toma las decisiones justas