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4- 5 S 6 LOS SÁBADOS DE LUGAR DE LA VIDA Una bolsa japonesa C Mónica FernándezAceytuno 2 1. Una rueda de Sillas Panton Junior, de Vitra. Apilables, en varios colores. Cada unidad cuesta 129 euros. 2. Estuche de cuatro copas Demoiselles blancas y negras, en edición limitada, firmada por S. Balini. Son de Baccarat y también palabras mayores porque son un lujo: 1.540 euros. 3: Candelabro Radius de seis brazos, diseñado por M. Szekely para Christofle (895 euros) 1 3 1 2 1: Caja con vela perfumada, base y cortador de mechas. 85 euros en Dyptique. 2: Servilleteros de Sia (58 euros) omoquiera que acaban de decir que el setenta por ciento de los españoles aún no ha comprado sus regalos de Navidad, se me ocurre que puedo recomendar todavía aquí uno para los que sean frioleros. En estos días en los que hasta las telarañas se han congelado y se ven colgadas de las ramas de los árboles como lianas brillantes y blancas, e incluso entre los guijarros del camino se ven al amanecer los tendidos de diminutas arañas sobre los que el rocío se ha helado, se me antoja que un buen regalo, aunque al principio nos lo quieran tirar a la cara, es una bolsa de agua caliente. Yo jamás había tenido una, hasta que el otro día en una conocida tienda de cosas para la casa, vi que vendían estas bolsas de toda la vida y que, en vez de enseñar su horroroso plástico, venían envueltas en unas telas preciosas de seda con motivos japoneses, nada que ver con las ásperas fundas de cuadros. Yo recuerdo, cuando íbamos a Tricio en Semana Santa y éramos pequeños, que mi madre hervía agua y la ponía en botellas de Casera que tenían un tapón de porcelana y un aro de plástico color carne para que cerrara la botella herméticamente y, envuelta en una toalla, la metía en mi cama para que no pasáramos tanto frío pues, en Tricio, hasta las cañerías se hielan en invierno. Aquello era casi tan agradable como cuando mi madre nos secaba a mis hermanas y a mí el pelo tras habernos dado un baño por la noche, sentadas en una silla en la cocina, con una toalla bajo los hombros para que no nos enfriásemos. Hay algo dulce en el frío, si se puede combatir de alguna manera. Y algo de nuestra infancia se despierta cuando decimos, qué frío, qué frío, y podemos abrigarnos. El otro día, viendo otra vez la película The Queen me di cuenta de que hasta la Reina, con la buena calefacción que tienen seguro en Balmoral, y sus chimeneas, esperaba las noticias sobre el accidente de Diana abrazada a una bolsa de agua acolchada, mucho más fea que la que yo tengo aquí, mientras escribo, tras mi espalda. Tiene pintada en la seda una escena japonesa en la que es verano. www. monicafernandez- aceytuno. com