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104 GENTE VIERNES 21 s 12 s 2007 ABC Se apaga el volcán de la radio Ayer murió a los 80 años José Luis Pécker, la gran voz de las ondas, una montaña sagrada y mágica que encumbró la radiodifusión española en el último medio siglo, y cuya figura está a la altura de los más grandes: Bobby Deglané, Matías Prats, Vicente Marco... POR ANTONIO ASTORGA MADRID. Ayer en la tarde llovía con fuerza sobre Madrid, y en los silencios de José Luis Pécker también. Era como si el cielo rabiara de lágrimas por la muerte de un hombre bueno, en el mejor sentido de la palabra, que a sus íntimo les confiaba: Ya no tengo memoria para la radio Imposible. La radio era él. De galena, cretona... Un día Bobby Deglané escuchó su voz volcánica, y quedó absorbido por esa poderosa lava. La incorporó a Cabalgata fin de semana y comprobó que era un registro distinto a los engolados, cursis, redichos y mediopensionistas que se estilaban en aquella España del estraperlo y pillerío, de pícaros y mentecatos, de castañas calientes en Gran Vía y hambre sin cartel ni cuartel... Pécker compaginó Derecho y Periodismo, carreras que estudió y terminó al alimón, antes de convertirse en la voz de la radio. Era un hombre sencillo, nada complicado, culto, gran entrevistador, mejor persona... cuenta, y no puede parar, Miguel Ángel Nieto, uno de los hombres de radio que mejor conocían al clásico, y para quien Pécker escribió su último artículo: el prologó al libro Bobby Deglané. El arquitecto de la radio española Hombre forjado en un bachillerato obediente, Pécker culminó su tournée aprobatoria de Derecho en Salamanca. Relataba que por la unamuniana urbe se extendió la especie de cierto estudiante- -futuro abogado- -que hubo de enfrentarse a un catedrático tan exigente en las respuestas como aficionado a los toros. Y consiguió el único sobresaliente de su vida escribiendo estas nueve palabras en el folio de examen: El padre Vitoria es el Manolete del Derecho Internacional No era fácil presentarse en cualquier emisora diciendo simplemente: Sé hablar Para optar a tan empeñada ilusión, José Luis Pécker tuvo que aprobar tres cursos en la Escuela de Periodismo. De allí, a la Estación- Escuela de Radio SEU, donde dobló películas que dirigía Hugo Donarelli. Para cumplir con la patria se alistó en las Milicias Universitarias, en el campamento de la Granja de San Ildefonso. Allí, un compañero del bachillerato, a través del subdirector de Radio Madrid, le permitió superar la prueba de narrador en un programa que propuso el norteamericano Robert S. Kieve, y que dirigía Guillermo Sautier Casaseca: Tu carrera es la radio (allí se oía a Vicente Marco, Juana Ginzo, Matilde Conesa... Inmediatamente quedó atrapado por un contrato elemental que le dio sus primeras andanzas en la cadena SER, junto a Deglané. La radio tenía una enorme capacidad de improvisación frente a la exigente censura, y sus periodistas estaban sujetos al guión, o la charla previamente aprobadas por los celosos y vigilantes funcionarios. En su enciclopédica y cultísima memoria guardaba Pécker una increíble casualidad, en torno a la cual se impuso un riguroso silencio. Acababan de conectar con el Informativo de mediodía de Radio Nacional de España, exigencia ineludible -escribía Pécker en el prólogo al libro de Miguel Ángel Nieto sobre Bobby Deglané- En el control del estudio central, que nunca podía rebajar el sonido a cero, se escuchaba un discurso del Jefe del Estado, mientras mi querido compañero Juanjo Menéndez probaba la sintonía grabada del programa que debía comenzar a continuación de las noticias oficiales, un espacio enloquecedor y divertido que realizaban Luis Sánchez Polack y Joaquin Portillo, Tip y Top -recordaba- Nunca supimos qué Franco, Tip y Top José Luis Pécker entrevistando a la Princesa Soraya ABC ERA MI ÍDOLO DE CHAVAL LUIS DEL OLMO on la muerte de José Luis Pécker la Historia de la radio tiñe otra página de luto. Él fue, junto con Bobby Deglané, un hombre de radio y un creativo nato. Estudioso y conocedor como pocos del medio. José C Luis era uno de los hombres más cultos que he conocido en la radio. Tenía un gran sentido y una intuición increíble. La radio en la que trabajaba y a la que dio algunos de sus momentos más memorables no se portó bien cuando se marchó. Era de esas personas que tenían mucho que contar. Y resultaba un placer conversar con él. Desde el punto de vista personal fue uno de mis ídolos cuando era un chaval. Hasta tal punto de que cuando yo comenzaba en la radio en Ponferrada me hice unas tarjetas en las que se leía: José Luis P. (por Pécker) del Olmo. Lo hacía por el cariño que le profesaba y el respeto que tenía hacia él como profesional. Hace poco se bautizó a una calle muy cercana al Museo de la Radio de Ponferrada con su nombre. Ese es nuestro humilde homenaje a este gran hombre, a esta gran voz de la radio que se nos ha ido. De Cabalgata fin de semana con Deglané, a Un millón para el mejor su voz ha sido banda sonora de España palanca tocó o dejó olvidada, pero por la cadena de emisoras de la SER se escuchó la voz de Franco, y el principio de su arenga con la célebre llamada: Españoles... E inesperadamente entró la famosa sintonía de Tip y Top con su alegre música, y el nombre de ambas figuras de la radio en primer plano hacían ininteligible el discurso: Aunque nos dimos cuenta inmediatamente, no se pudo remediar lo emitido. Juanjo Menéndez tuvo que abandonar la Radio para triunfar como gran actor Pécker vivió inolvidables programas de Julita Calleja, Antonio Calderón, Ángel de Echenique, Ferman Pototo Boliche o el genuino Carrusel deportivo dirigido por el maestro Vicente Marco. Decía José Luis que nadie podía compararse a Bobby en conocimientos radiofónicos, pero él sí... Él era una enciclopedia, gran entrevistador, espléndido cronista y preocupado por la cultura lo dibuja Miguel Ángel Nieto, y su casa, un mu-