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88 VIERNES deESTRENO VIERNES 21 s 12 s 2007 ABC Will Smith no encuentra más compañía que la de su perro en una ciudad de Nueva York devastada por un virus Cuando el cine se pone apocalíptico Will Smith no es el primero en enfrentarse al fin del mundo. Cuando no están en huelga, los guionistas suelen urdir finales para el planeta mucho menos felices que los ideados para los propios humanos, que suelen acabar con un beso y un plato de perdices FEDERICO MARÍN BELLÓN MADRID. Incluso el cine documental se ha sumado al empeño de señalarnos el poco halagüeño horizonte que nos espera, como la ganadora de un Nobel Una verdad incómoda y la hermosísima Tierra La ficción, por su parte, rara vez encuentra tramas tan espectaculares como cuando nuestra pelota azul se pone mustia, ya sea por la acción irresponsable del hombre o por factores más o menos externos. Este mismo año que también se muere hemos visto el estreno de Sunshine de Danny Boyle, en la que una bajada de termostato del Sol amenazaba con aniquilar a la humanidad entera por congelación, algo parecido a lo que ocurría en El día de mañana de Roland Emmerich, paradójico anticipo de las obras sobre el cambio climático cuya profundidad no estaba a la altura de los efectos especiales. En Crisis solar por el contrario, otra expedición hacia el Sol comandada por Charlton Heston tiene la peregrina idea (casualmente la misma de Boyle) de soltar una bomba para evitar que los humanos mueran a la parrilla. En 28 días después el propio Boyle pintó un Londres desértico, lo que repitió Juan Carlos Fresnadillo en la inteligente secuela 28 semanas después La Gran Vía sin un alma (o casi) de Abre los ojos de Amenábar, iba por otros derroteros. Otra película reciente que ha abordado el problema de una humanidad menguante es Hijos de los hombres del mexicano Alfonso Cuarón, algo así como la antítesis de La gran familia en un mundo sin partos pero con más dolor que nunca. En el extremo opuesto, algunos recordarán Cuando el destino nos alcance (Richard Fleischer, 1974) donde cuarenta millones de neoyorquinos no sólo tenían problemas para encontrar un taxi, sino que no les alcanzaba ni para comer. Más antigua aún es La hora final (Stanley Kramer, 1959) sobre un submarino que busca a los supervivientes de un holocausto nuclear. La herencia de Hiroshima y Nagasaki, como es natural, fue fructífera durante décadas, con puntos de vista que dicen mucho sobre sus productores. Mientras en Japón trataban el problema de refilón con su proliferación de Godzillas y otras bestias mutantes, era el cine americano el que, con matices, se atrevía a desenfundar la autocrítica. Uno de los grandes títulos de la serie B de los cincuenta tiene un título tan explícito como La humanidad en peligro en plena época de arrepentimiento. Las radiaciones nucleares producen una nueva especie de hormigas mutantes, lo que abría la jaula a copias del más diverso pelaje, con la especie animal como inagotable cantera de artistas. Las moscas de Kurt Neumann y David Cronenberg y los insectos de Guillermo del Toro en Mimic son sólo una muestra de los peligros que acechan a la humanidad cada vez que un científico loco con una cámara cerca idea un nuevo experimento. El filón daría lugar a un subgénero, alejado ya de cualquier lectura nuclear, que incluye joyas como Los pájaros de Hitchcock y el Tiburón de Spielberg. En los últimos años, el cine ha resucitado incluso a los dinosaurios y ha creado bestias de pesadilla, pero quizá la cumbre del género, que aúna subversión darwiniana y apocalipsis humano, sea El planeta de los simios de no superado final, El peligro de la pedrea con ejemplos que causaban furor en el cambio de milenio como Armageddon y Deep Impact se dejan para el día de la lotería, que nos trae millones. Soy leyenda EE. UU. 2007 100 minutos Género- -Ciencia. Ficción Director- -Francis Lawrence Actores- -Will Smith, Alice Braga, Salli Richardson, Paradox Pollack El gran problema de ser el único E. RODRÍGUEZ MARCHANTE Modelo de entrada en tromba en una película, ejemplo de impresionante espectáculo y espejo, una vez más, de cómo Hollywood sabe condimentar un plato hasta convertirlo en otra cosa completamente distinta, tal vez no mejor, tal vez no peor, pero diametralmente otra. La primera hora de Soy leyenda es un chute, un vendaval, un festín para la vista y para la imaginación: un chasqueo, un restallido, chas, chas, chas y uno está en medio de nada y con la cabeza completamente sumida en la ficción: junto al último hombre vivo, en un Nueva York desolado y alucinante (canguros, leones, ciervos, vegetación, horror... la sensación es brutal: ¡qué película! ¡qué modo de inocularte su virus! Will Smith y un perro le pasan por completo un trapo húmedo a la realidad y nos transportan a un mundo tan lejano como imaginable, en el que un virus ha exterminado a la especie humana y un hombre lucha por la supervi- viencia, la suya y la nuestra... Soy leyenda es una adaptación (otra, pues se han hecho varias) de la impresionante novela de Richard Matheson con idéntico título. El tablero es el mismo, pero el juego que se desarrolla es justo antagónico: la novela plantea el dilema de lo normal y en un mundo de vampiros en el que ya sólo queda un ser humano, éste será el anormal el monstruo También aborda, claro, ese viejo asunto de la soledad, de la disidencia... la película decide tocar tierra en ese sentido y es un puro ejercicio de visualizar el problema con lo que espectacularidad es mayúscula y la reflexión menor: se rozan estas sensaciones y dilemas, a cambio de tener al espectador enfrascado en su propio ojo y en sus miedos más epidérmicos. El uso de flash back o recuerdos de cómo ocurrieron los hechos, la relación de ese hombre encerrado con el perro, el intento de no dar a su especie por muerta y seguir buscando una vacuna milagrosa... Todo ello cambia la perspectiva desde la que se mira al único hombre vivo que interpreta tal y como lo precisa el rumbo del filme Will Smith, actor más de flexión que de reflexión. En fin, que se da la extraña circunstancia de que la película es mucho más que la novela, pero la novela es muchísimo más que la película. Más información sobre la película: wwws. warnerbros. es iamlegend