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50 MADRID VIERNES 21 s 12 s 2007 ABC Aún faltan por instalar más de 600 chirimbolos gigantes en la capital S. M. MADRID. El Gobierno municipal se negó ayer a anular, tal y como le pedía el PSOE, el contrato en que se apoya la instalación de los anuncios publicitarios gigantes que en los últimos meses han llegado a la ciudad. Pese a que el edil socialista Pedro Santín habló de un mal negocio con el que el Ayuntamiento pierde mucho dinero, y que atenta contra la estética urbana, la responsable de Medio Ambiente y del concurso, Ana Botella, le replicó que grandes ciudades como París, Berlín, Amsterdam, Lisboa, Roma o Bruselas cuentan con chirimbolos similares. No es posible vivir en un mundo sin publicidad; ésta ya forma parte del paisaje añadió. Hasta ahora se han colocado algo más de 200 de estos carteles gigantes; faltan por instalarse cientos más, hasta los 890 que recoge el concurso. El pleno de ayer, último del año en el Ayuntamiento de Madrid, contó con un espectador de excepción: el actor Carmelo Gómez, que presenció las batallas dialécticas entre ediles durante más de cuatro horas. El pleno también aprobó, con el apoyo de PP e IU y el voto en contra del PSOE, una propuesta para que todas las administraciones implicadas y la federación de vecinos se coordinen para buscar soluciones en la Cañada Real. También se dio luz verde a un cambio en la ordenanza de Circulación que dará apoyo legal a decisiones de cierre al tráfico de zonas como la colonia Marconi. AL DÍA Ignacio Ruiz Quintano MASCLETÁ rimero fue la performance navideña de Barceló en el Casón del Buen Retiro. Barceló es ese picassín que un día accedió a ilustrar La Divina Comedia presumiendo de no haber leído, para no dejarme influir (sic) un solo terceto. ¿Es el terceto la justificación de Dante o es Dante la justificación del terceto? Después vino el pastel navideño del ministro de Cultura, a quien nadie ha votado, con la remodelación del Prado- Recoletos. Y ahora, para celebrar el solsticio, llega la mascletá en la torre de Correos, un espectáculo de luz que, por el módico precio de cuatrocientos mil euros- -un poco más de lo que pide El Quinto Evangelista por la gala- festival del Tabarrón del Dos de Mayo- convertirá durante media hora la plaza de la Cibeles en una Écija del mes de julio, cal y tres de la tarde, que ésa debe de ser la promesa de Alicia Moreno, encargada de la corriente, a Gallardón, cuyo irremediable afán de lucimiento lo lleva a sacrificar el sentido común a la ocurrencia que él juzga feliz. Es una lástima que el hombre, y entre los hombres incluimos a Gallardón, sea el único animal sin luz propia. ¿Habrá leído Gallardón La Navidad y los estetas de Chesterton? Eliminad lo sobrenatural, y lo que queda es lo antinatural. La Navidad, explica, subsiste para recordarnos aquellas edades, paganas o cristianas, en que la poesía era actuada por los muchos en lugar de ser escrita por los pocos. En todo el invierno de nuestros bosques, ningún árbol brilla más que el acebo. Para Chesterton había algo inquietante y alarmante en esas personas como Gallardón o George Moore que hace pensar que quizá sea posible que no observen la Navidad. Aquí hay una tradición festiva antigua y sólida que todavía da lugar a intensas actividades en las calles, y ellos creen que es vulgar. Que nadie se engañe: si por vulgaridad entendemos habla ruda, conducta alborotadora, chismes, juegos de manos y exceso en la bebida, siempre ha habido vulgaridad donde había alegría, dondequiera que había fe en los dioses. La ausencia de la fe en la vida moderna se debe a un divorcio de la naturaleza y los árboles. Si no tenemos más fantasmas de nabos, se debe principalmente a la falta de nabos. P