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ABC VIERNES 21 s 12 s 2007 INTERNACIONAL 31 Una visita de alto riesgo Israel prepara el operativo más difícil en una década para recibir a Bush el próximo día 9 de enero. Ocho mil agentes judíos han sido movilizados. EE. UU. trasladará sus equipos de seguridad POR LAURA L. CARO CORRESPONSAL JERUSALÉN. Cuando el 9 de enero, George Bush aterrice a bordo del Air Force One en el aeropuerto de Ben Gurion, los 45 kilómetros de carretera que unen el aeródromo con Jerusalén- -la principal arteria del país, por la que diariamente circulan cientos de miles de vehículos- -llevarán horas cortados en ambas direcciones para permitir al séquito del presidente norteamericano trasladarse sin sobresaltos hasta el céntrico y lujoso Hotel King David de la Ciudad Santa. Cerrado al público para la ocasión, a cien metros del consulado estadounidense, allí, las 237 habitaciones, cuyos precios oscilan entre los 328 y los 2.058 dólares por noche, ya han sido reservadas, amén de otras 550 por toda la ciudad, a la espera de tan ilustre delegación. Entre ellas la exclusiva Suite Royal- -a casi 3.000 dólares diarios- tapizada en terciopelo, con jacuzzi y comedor para doce invitados, donde el matrimonio Bush podrá disfrutar de una infartante panorámica de la Ciudad Vieja y la muralla de Jerusalén, que será iluminada en verde especialmente para los ojos de la pareja. Habrá llegado el momento de poner a funcionar a toda máquina el imponente dispositivo de seguridad y de bienvenida que la Ciudad Santa prepara con frenesí estos días para recibir al presidente de los Estados Unidos. Un huésped complicado, cuya visita ha desatado ya una frenética cadena de reuniones entre las autoridades norteamericanas, altos cargos de la Oficina del Primer Ministro israelí, el Ejército, la Policía y el Ayuntamiento de Jerusalén, llamadas a coordinar a los más de 8.000 agentes judíos que estarán permanentemente en alerta, dirigidos por el mismo mando que custodiaba a Isaac Rabin la noche que fue asesinado. Estas fuerzas locales sólo apoyarán en segundo círculo al dispositivo de los Servicios Secretos estadounidenses, que trasladarán a Israel en tres colosales aviones Galaxy sus propios equipos, incluidos vehículos blindados, limusinas y helicópteros, para preservar a conciencia todos los movimientos del jefe. Las críticas por los repentinos esfuerzos de George Bush para resolver el conflicto israelí- palestino vía Anápolis precisamente ahora, cuando se acercan las elecciones norteamericanas, pero sobre todo la hostilidad que despierta en la región por la guerra de Irak, han hecho de esta una visita de alto riesgo. Máxime cuando también coincide con el 60 aniversario de la creación Israel, y muchas voces han interpretado que este viaje es un espaldarazo al Estado judío en detrimento del proyecto palestino. El Servicio de Seguridad General de Israel (GSS) no oculta que se halla ante una de las operaciones más difíciles de la última década más arriesgada incluso que la desplegada en 1998 para recibir a Bill Clinton, y ante un evento de enorme dimensión Tanto, que se trabaja para blindar los recorridos y los encuentros del presidente de EE. UU. con su homólogo, Simon Peres, y con el primer ministro, Ehud Olmert, en sus respectivas residencias oficiales y se diseña con particular inquietud su viaje a Jericó, donde previsiblemente viajará para mantener sus anunciadas reuniones con los jefes de la Autoridad Nacional, Mahmud Abbás y el Gobierno palestino, Salam Fayad. También se prepara la obligada ceremonia en el Museo del Holocausto, pero se ha descartado prácticamente la presencia de Bush en la Ciudad Vieja. No habrá, al parecer, las anunciadas fotos en el Santo Sepulcro. George Bush dedicó su última rueda de prensa de 2008 a Irak, Afganistán y la CIA REUTERS Bush no oculta su temor a una fuga de aliados en Afganistán El presidente de EE. UU. no se pronunciará sobre la polémica de las cintas de la CIA hasta que concluyan las investigaciones ANNA GRAU SERVICIO ESPECIAL NUEVA YORK. El presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, manifestó ayer en su última rueda de prensa del año cierto temor a quedarse solo en Afganistán. Bush evitó criticar abiertamente a los miembros de la OTAN que no tienen tropas en Irak. En cambio, aseguró que su mayor preocupación es que la gente diga: bien, estamos algo cansados de Afganistán, entonces, creemos que nos vamos a ir Este aviso para navegantes se produce en un momento en que el Pentágono necesita más soldados en Afganistán y no sabe de dónde sacarlos. Bush no contestó ayer a la pregunta de si se plantea un incremento de tropas como el que este año hubo en Irak. Nadie insistió porque nadie cree que sea técnicamente posible. El esfuerzo militar está tan al límite y en un punto tan bajo de popularidad, que no sería desvestir a un santo para vestir otro, sino dejar desnudos a los dos. El presidente buscó luego mensajes positivos hasta debajo de las piedras. Habló de cómo su homólogo afgano, Ahmid Karzai, le ha hablado de las mejoras de su país, y refrenó incluso las críticas al jefe del Gobierno iraquí, Nuri al Maliki. Admitió que aún falta mucho para que las cosas en Bagdad empiecen a ser remotamente satisfactorias, pero negó que no haya habido progresos. Se está distribuyendo petróleo a todas las regiones, se está trabajando en la pacificación, hay un gobierno que no es perfecto pero que funciona reivindicó. Ante su próximo viaje a Oriente Próximo en el mes de enero, se mostró bastante poco contemporizador con Siria. Bush dijo que su paciencia con Bashar al Assad se acabó hace tiempo y descarta conversaciones directas con él, en referencia a la posibilidad de que aprovechase su periplo para verse las caras con el presidente sirio. Otro tema estrella de la última rueda de prensa del año de Bush fue su rotunda negativa de haber estado al tanto de la decisión de la CIA de destruir grabaciones de interrogatorios en 2005. Bush debe pisar firme, porque The New York Times ha terminado por matizar su información de que dirigentes de la Casa Blanca asesoraron la decisión. Bush insiste en que se enteró por Michael Hayden- -el actual director de la CIA- -quince días antes de que todo el tema se hiciera público y que es el primer interesado en ver en qué queda la investigación. Mientras tanto, la Casa Blanca ha metido en su esfuerzo de guerra 70.000 millones de dólares extra (casi 49.000 millones de euros más) para desesperación de la oposición demócrata, que intentó bloquear las últimas cuentas de Bush. En su comparecencia, el presidente tiró de las orejas a los demócratas por lastrar sus presupuestos con cantidad de iniciativas a su juicio inútiles. El presidente se mostró ayer firme como una roca ante los ataques económicos y los llamamientos a subir los impuestos para hacer frente a crisis como las de las hipotecas de alto riesgo. Bush admitió cierta inquietud pero aseguró que los fundamentos de la economía son firmes y que no hay que sucumbir al proteccionismo ni a la histeria y dejó claro que piensa combatir el cambio climático siempre que no dañe el crecimiento económico. Bush mostró su profunda extrañeza porque la revista Time haya elegido persona del año a Vladimir Putin, y expresó su deseo de que algo parecido a la democracia llegue alguna vez, en la práctica, a Rusia. Esfuerzos tardíos Destrucción de pruebas Entre los actos que se han preparado a Bush está la obligada ceremonia en el Museo del Holocausto Se ha descartado la presencia del presidente en la Ciudad Vieja. No habrá fotos en el Santo Sepulcro Mi paciencia con él (el presidente de Siria, Bashar al Assad) hace tiempo que se agotó afirmó Bush ABC. es Video de la rueda de prensa del presidente norteaemricano en abc. es internacional