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ABC JUEVES 20- -12- -2007 85 Si Goldoni nos sirve hoy en día es porque, al igual que Shakespeare o Chéjov, tiene una mirada propia, una sonrisa propia Todos los grandes tienen una manera singular de vivir los sentimientos, y eso, física y biológicamente, es una respiración, un ritmo del corazón ¿Y eso les ocurre a todos los grandes autores? ¿Todos tienen su propia respiración? -Sí, sí. Sólo se puede hacer Esperando a Godot de verdad si uno se mete dentro de la respiración de Beckett. También le pasa a Lorca. Todos los grandes tienen una manera singular de vivir los sentimientos, y eso, física y biológicamente, es una respiración, un ritmo del corazón. Si llegas a tener el suyo es fantástico. partitura, posee un ritmo interior, que es además el ritmo del italiano, una lengua con musicalidad propia. Y sobre esta base construye las escenas, que hay que respirar junto a él. Lluís Pasqual, durante la entrevista cipios del XVIII, Venecia tenía veintidós teatros, muchos más que cualquier capital europea. Era un mundo de vicio y prohibido, como Las Vegas, y se hizo una gran operación de marketing a través de sus embajadores. Era un negocio importante; las llaves de los palcos costaban auténticas fortunas. Y en ese momento llega Goldoni y sube a escena a los burgueses, a la gente popular, da un contenido poético a las máscaras de la commedia dell arte, que ya se habían convertido en majorettes en puras caricaturas. Esa es la parte histórica. Pero si Goldoni nos sigue sirviendo hoy en día es porque, al igual que Chéjov y Shakespeare, por ejemplo, tiene una mirada propia, una sonrisa propia. El único secreto para hacer Goldoni es respirar como él. No intentar imponerle tu respiración. La palabra de Goldoni es una ¿Dirigir ópera le ha ayudado en este sentido a dirigir teatro de texto? -No, más bien creo que es al revés. Porque cuando esa respiración la tienes ya puesta en notas musicales todo es más fácil. Te abre la puerta. -Sí, hay que aunar las respiraciones y ponerlas en sintonía con la del autor. En nuestros días, hemos llegado, en general, a espectáculos con una buena factura de decorados, de vestuario. Pero nunca llegaremos hasta el final en el trabajo que se puede hacer con los actores. que son la base del teatro. Si mañana se queman los decorados y los trajes, se puede hacer la función. Pero sin actores, no hay manera. Y conformar una compañía no es sólo unir talentos; hay también una cuestión química. ¿Hasta qué punto condiciona un montaje el factor humano? ¿Hay que acomodarse también a la respiración de los actores?