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ABC JUEVES 20- -12- -2007 La relación entre Sarkozy y Carla Bruni, reflejo de los cambios en Francia 31 Las claves del Ejecutivo Es provisional, no irá más allá de Semana Santa. Entonces, habrá que buscar nuevos acuerdos La misma coalición de la pasada legislatura (socialistas y liberales) más los democristianos de ambas comunidades, que son los que han ganado las elecciones Las dos principales figuras tendrán el mismo rango en el Ejecutivo Los liberales valones optan por las carteras económicas, y falta la fórmula para encajar a los democristianos flamencos Los democristianos valones se han resistido hasta el final al acuerdo de gobierno La economía antes que la bandera Las dos manifestaciones que ha habido en Bruselas estos meses han sido para pedir unidad y para reivindicar mejoras económicas. Al final los belgas demuestran que están más preocupados por lo segundo, o que al menos en eso están realmente unidos POR E. SERBETO BRUSELAS. En estos seis meses de crisis ha habido en Bruselas dos grandes manifestaciones. Una era para pedir el mantenimiento de la unidad de Bélgica, organizada más o menos espontáneamente por un ama de casa que había lanzado una campaña de firmas y que convocó a unas 30 mil personas, lo cual se consideró como un acontecimiento extraordinario. La segunda manifestación se produjo el fin de semana pasado y convocó a otros tantos ciudadanos, pero para pedir que se mantenga el poder adquisitivo de los belgas, que han visto amenazados sus bolsillos a cuenta de la ausencia de un gobierno que haga frente a los primeros coletazos de la inestabilidad en Europa. Los sindicatos de las dos comunidades y de todos los sectores económicos lograron dar una imagen de unidad más solida que los llamamientos a la unidad del país. Flamencos y valones desfilaron al unísono sin fisuras. resultaría caro- -y muy complejo- -dividirlo. Muchas empresas situadas en una parte del país ya exportan a la otra igual que si se tratase de cualquier otro mercado europeo. Y en estos momentos en que el invierno está recordando que el cambio climático no es para tanto, lo belgas habían descubierto que una de las prerrogativas del Gobierno federal era la de manejar los impuestos de los hidrocarburos, que en estas circunstancias debían haber sido suavizados un poco para evitar cargas demasiado pesadas a las economías domésticas, pero que esta competencia no estaba en manos de un Gobierno en funciones que solamente puede encargarse de asuntos de trámite. Por eso, la misión de este ejecutivo Verhofstadt III será sólo llegar hasta el final del invierno después de haber puesto las carpetas sobre la mesa de negociaciones y haber preparado las espadas para la discusión más importante a la que tienen que hacer frente. Para los observadores, la causa de esta situación viene dada por el hecho de que los democristianos flamencos hayan puesto fin a dos legislaturas en la oposición con una campaña electoral con propuestas basadas en el nacionalismo radical, a las que ahora ya no pueden renunciar sin correr el riesgo de que se apropie del terreno el partido racista y ultranacionalista del Vlaamms Belang. Meses antes de las elecciones, el ex defensor del pueblo Per- Yves Monette publicó un libro premonitorio titulado ¿Bélgica, adónde vas? en el que con la experiencia de su gestión venía a decir que los dirigentes políticos deben ponerse de acuerdo en nuevas reglas de convivencia entre las dos comunidades que puedan servir al menos para los próximos 30 años, o, de lo contrario, prepararse para pactar un divorcio amistoso. Se espera que el próximo sábado la mayoría del Parlamento respalde al nuevo gabinete Los belgas cuidan de su cartera con más mimo que de su pasaporte. Si se hiciera un estudio específico, probablemente se descubría que el país se mantiene unido precisamente porque Una desunión muy costosa