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ABC JUEVES 20 s 12 s 2007 ESPAÑA 27 El Rey hereda la jaima Al abandonar España, Muammar el Gadafi dejó como regalo para Don Juan Carlos la tienda beduina que ha utilizado en los jardines del Palacio del Pardo s Zapatero recibió del dirigente libio una silla de montar y una alfombra LUIS AYLLÓN MADRID. Muammar el Gadafi no se llevó su jaima a Trípoli. El dirigente libio decidió dejarla en el Palacio del Pardo como regalo para Su Majestad el Rey, según supo ABC de fuentes de absoluta solvencia. La costumbre que tiene Gadafi, no sólo en su país, sino también en sus viajes al extranjero, de celebrar sus reuniones cobijado por la lona de una tienda de campaña beduina ha sido una de las que más han llamado la atención en España. Aquí ha utilizado dos: una en el lujoso hotel La Boticaria en Alcalá de Guadaira y otra en los jardines del Palacio del Pardo. Esta jaima, con unas dimensiones de 12,5 por 9,5 metros, es la que el líder libio ha regalado a Don Juan Carlos. El regalo incluye las alfombras y el mobiliario con que se la dotó: un sofá y dos sillones blancos, además de una mesa de centro y otra de escritorio, muebles que al parecer no son de una calidad especial. Ya que es poco probable que Don Juan Carlos vaya a darle utilidad alguna a la jaima, en Patrimonio del Estado, que es el destinatario de los regalos oficiales, estudian actualmente qué hacer con la tienda y su mobiliario. Gadafi tiene una especial habilidad para regalar cosas de difícil encaje, como sabe el ex presidente del Gobierno José María Aznar, que recibió en su visita a Trípoli en 2003 un bello caballo de raza árabe, llamado El rayo del líder que ha terminado pasando plácidamente sus días en el Escuadrón de Caballería de la Guardia Civil de Valdemoro. Tal vez recordando ese regalo, Gadafi decidió obsequiar a José Luis Rodríguez Zapatero con una silla de montar, que puede tener el mismo destino que El rayo del líder porque al actual presidente del Gobierno se le conocen aficiones ecuestres, al menos hasta la fecha. Más fácil será darle algún uso a una espléndida alfombra incluida en el paquete de regalos al jefe del Ejecutivo, quien, a su vez, correspondió con algo decorativo: un jarrón de cristal de La Granja. Muammar el Gadafi también ha dejado antes de abandonar España algunos regalos más a personas que participaron en la organización de la visita, tales como un colgante de oro con tornasolados y un reloj de gran calidad. Eso sí, ambos, con la peculiar efigie del hermano líder como le gusta ser llamado. El Supremo reconoce la condición de apátrida a una saharaui La mujer no puede obtener la nacionalidad española, la argelina ni la marroquí S. E. MADRID. El Tribunal Supremo ha reconocido la condición de apátrida a una mujer de origen saharaui, que vino a España hace siete años para recibir asistencia médica con pasaporte argelino, pero como éste no fue renovado, carece de nacionalidad española, marroquí o argelina. Khadijatou Bourkari Dafa nació en enero de 1968 en la localidad de Haouza (Smara) -en esa fecha era el Sahara Español- en la que vivió hasta que tras la incorporación de ese territorio al Reino de Marruecos se trasladó a un campo de refugiados de Tinduf, en Argelia, desde donde viajó a Vitoria para recibir tratamiento oftalmológico, informa Efe. El pasaporte argelino caducó siete meses después de llegar a España y el consulado de Argelia en España no se lo renovó, por lo que pidió al Ministerio del Interior que le reconociera el estatus de apátrida, que se lo denegó. En una sentencia de la Sala de lo Contencioso- Administrativo, el Supremo explica que la mujer no puede obtener en este momento la nacionalidad española, no cuenta con la nacionalidad argelina, por el hecho de que en su día le expidiera un pasaporte para salir de un campo de refugiados y tampoco puede serle impuesta la marroquí. Como la recurrente no es considerada como nacional suya por ningún Estado se produce una situación de apátrida, según la Convención de Nueva York. Respecto a la nacionalidad española, el Alto Tribunal señala que, ya desde su origen, España nunca consideró españoles a los saharauis El guía de la revolución obsequió a otras personas con medallones y relojes con su efigie