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86 CULTURAyESPECTÁCULOS MIÉRCOLES 19 s 12 s 2007 ABC Chaplin en Imágenes: Un paseo por las edades del genio en CaixaForum La muestra reúne todo lo material e inmaterial de Charlot E. R. MARCHANTE BARCELONA. Enjaular a Chaplin en una exposición es una empresa casi imprudente: contener lo incontenible. El talento arrollador de Charles Chaplin rezuma por las articulaciones y ensambles de esta muestra, del mismo modo que lo hace por entre los agujeros y costuras de su siglo, el XX, del cual es, sin duda, uno de sus póster de gran tamaño. CaixaForum decide correr ese riesgo, que se le escape Chaplin en Imágenes (o Chaplin entre sus imágenes) pero afortunadamente la muestra no pretende ser una mirada agotadora a la personalidad y la obra del genio, sino más bien un paseo entretenido y revelador por sus orígenes, por su memoria, por la creación y el pulimiento de su personaje, por todo tipo de materiales e inmateriales, fotografías, documentos, fragmentos de películas, sensaciones y comparaciones... Hay, sin duda, algunas imágenes o ideas inéditas de Chaplin, algunos documentos curiosos o algún registro nuevo, una rareza como el making off de una escena de El gran dictador rodada en color por su hermano Sidney en la que se ve a Chaplin bailando, o una escena que saltó de Luces de la ciudad o esa peliculita organizada por Fernand Léger a partir del dibujo cubista de Charlot... pero lo importante, lo conmovedor, no es lo nunca visto, sino lo visto tantas y tantas veces y que sigue tatuado como insólitamente nuevo, divertido, complejo y puro en nuestra mirada, como esos dos primeros minutos de Luces de la ciudad una escena resaltada en toda su perfección y corazón en la muestra y que Chaplin tardó en construir nada menos que tres meses. La exposición tiene una forma circular geográfica y espiritualmente, y su comisario, Sam Stourdzé, la ha concebido de tal modo que se vaya positivando que asome paulatinamente su personaje, Charlot, en toda su complejidad como si se tratara de un daguerrotipo. En la entrada se da uno de bruces con un fragmento de la segunda película que hizo Chaplin, y primera en la que apuntaba su personaje de Charlot, durante una carrera de autos en California... y una vuelta entera a la plaza y se deja uno casi en la salida a Chaplin en un tríptico de la última escena de El gran dictador, El Circo y Monsieur Verdoux. Pero, el paseo no es cronológico sino lógico: cómo le da forma a su atuendo, que cambia suti l mente elementos, detalles, prendas... hasta que su imagen es mucho más que la suma de los elementos que la forman (hay una serie de fotografías, todas absolutamente de Charlot, y en ninguna va vestido igual, algo que no se nota al primer vistazo, sino después de una más minuciosa mirada) y sobre todo, cómo le da forma a su personalidad (empieza siendo un canalla en algunas bobinas de Mack Sennet) hasta devenir mediante su vegabundeo también por la pantalla y por las décadas en aquél hombre bueno de la escena final y llena de texto hablado de El gran dictador que fue también el the end de Charlot (llegó la palabra y se fue Charlot) que le dejó paso a un Chaplin más oscuro, nostálgico y finalmente travieso de Monsieur Verdoux Candilejas Un rey en Nueva York o La condesa de Hong Kong Tal y como se ha planteado la estructura del paseo, el punto de salida es la creación del personaje, Charlot, cuyo encan- Más de 80 películas de toda la vida Desde 1914 a 1921 Chaplin realizó la nada despreciable cifra de 70 películas, en las que, poco a poco, fue tomando forma la fuerza de su talento. Desde entonces, con The Kid hasta La condesa de Hong Kong los títulos de este artista van volviéndose insustituibles. Nombres como Candilejas Luces de la ciudad El gran dictador Tiempos modernos La quimera del oro o Día de paga dan una idea de lo incomnensurable de su obra. Lo nunca y lo siempre visto Desde la creación del personaje de Charlot hasta el final de su carrera, la muestra- -abierta hasta el 27 de abril- -es un completo recorrido por la memoria visual de uno de los grandes