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18 ESPAÑA Ofensiva etarra s El horizonte penal MIÉRCOLES 19 s 12 s 2007 ABC Cae otra cabecilla de Batasuna cuando esperaba reunirse con Urkullu Fullaondo, detenida por orden de Garzón en la operación contra la mesa nacional J. A. MADRID. La batasunera Marije Fullaondo estaba a la espera de recibir la invitación del PNV a la ronda de contactos, pero ayer, a las cinco de la tarde, fue detenida en Guernica (Vizcaya) por orden del juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón. El arresto, realizado por la Policía Nacional, se enmarca en el sumario por el que el 4 de octubre pasado fueron detenidos 23 elementos de Batasuna cuando mantenían una reunión clandestina para diseñar una nueva estrategia de subordinación a ETA tras la ruptura de la tregua. Además, esta causa puede ser clave para el destino de ANV pues entre lo intervenido en la operación de Segura pueden encontrarse documentos para la suspensión de actividades de este partido y así truncar su propósito, ya anunciado, de concurrir a las próximas elecciones. Con ella, son ya 21 los miembros de la mesa nacional detenidos. Horas antes de ser arrestada, Fullaondo (Batasuna pensaba relevarla como portavoz porque no daba la talla justificó el último atentado de ETA (el cometido el pasado domingo en Sestao) y el comunicado en que los etarras avisaban de que seguirían atentando contra las Fuerzas de Seguridad españolas sea donde sea Para la ya detenida, el atentado y el comunicado son la réplica a toda la represión llegada tras la ruptura del proceso de negociación Estos actos criminales, como el asesinato de los dos guardias civiles en Capbreton (Francia) demuestran, en su opinión, el enorme recrudecimiento del conflicto entre Euskal Herria y el Estado Fullaondo, que ha ido escalando puestos en Batasuna gracias al vacío dejado por sus compinches conforme iban a prisión, es mencionada en varias ocasiones en el auto dictado por Garzón tras las operación de Segura. En la resolución, emitida el 7 de octubre de 2007, se relaciona a Fullaondo con la dirección de Batasuna. De hecho, participó en una serie de reuniones mantenidas por los cabecillas de la coalición ilegalizada y controladas por la Policía. Se precisa en el auto que asistió a dos reuniones en la localidad navarra de Echarri- Aranaz, el 19 de junio y el 18 de septiembre de 2006, a otra en Usúrbil, el 18 de diciembre de 2006, y a una más en Azpeitia, el pasado 5 de febrero. También se destaca en el auto su asistencia a la presentación de la nueva mesa nacional de Batasuna, en marzo de 2006. Ante las últimas elecciones municipales y forales, una de las labores de Marije Fullaondo fue solicitar en el Registro de Partidos del Ministerio del Interior la inscripción de Abertzale Sozialisten Batasuna (ASB) pero la Sala del 61 del Tribunal Supremo acordó, por unanimidad, prohibir la inscripción. El ex cabecilla etarra Olarra Guridi durante la primera sesión del juicio en la Audiencia POOL En el nombre del padre María del Rosario Portero de la Torre, hija del fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía asesinado por ETA en el año 2000, se puso ayer la toga para ayudar al letrado de la acusación en el juicio contra el inductor de la muerte de su progenitor POR SEGUNDO SANZ MADRID. Hace cinco años, cuando la Sección Segunda de lo Penal de la Audiencia Nacional condenó a 54 años de cárcel a los autores materiales- -Igor Solana y Harriet Iragi- -del asesinato del fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía Luis Portero, una de sus hijas, María del Rosario, acababa de terminar en Holanda la licenciatura en Derecho que había cursado en Granada. Entonces, aún sin la suficiente experiencia en procesos penales, permaneció entre el público al lado de su madre y hermanos. Sin embargo, esta vez, ya preparada- -abogada con un máster en Prácticas Jurídicas- ha decidido comprobar cómo se imparte justicia desde la primera línea. Asistiendo al abogado de la acusación particular, Enrique Guerra, representante de la familia Portero en la causa, María del Rosario tuvo a pocos metros, frente a frente, sin cristales, a Juan Antonio Olarra Guridi, inductor, según se desprende del escrito de calificación de la Fiscalía, del asesinato de su progenitor el 9 de octubre de 2000. He estado al tanto de todo el sumario desde el primer momento, pero acompañar ahora al letrado Guerra suscitaba un especial interés para mí desde el punto de vista profesional declaró ayer María del Rosario a ABC. En el plano humano, añadió, la situación se presenta difícil, pero al final una logra armarse de valor y mantener el tipo. No obstante, la abogada, que en absoluto se sintió intimidada por la cercanía del etarra- -sin esposas, fuera de la urna y custodiado por dos agentes- afirma que nos hubiera gustado que este juicio se celebrara antes, sin tanto espacio de tiempo con respecto al anterior, pero la justicia tiene su ritmo apuntó. Olarra Guridi, entregado temporalmente a España por las autoridades francesas, dio cobijo en el país galo a Solana e Iragi, junto a otra etarra llamada Amaia les facilitó información y ordenó a los dos varones que mataran a Portero. Tales hechos se desprenden de la declaración ampliada- -ratificada ayer en la vista oral por un instructor de la Policía- -que prestó Solana tras ser detenidos él e Iragi en Sevilla, una semana después de tirotear a Portero en el portal de su domicilio. Asimismo, en dicha declaración, el pistolero reconoció que en el momento en que el jefe del aparato militar de ETA se citó con ellos para darles las directrices de los asesinatos a perpetrar, Ainhoa Múgica, que realizaba labores de organización, y Francisco Javier García Gaztelu, alias Txapote también con alto cargo de responsabilidad dentro de la banda, estaban presentes. El juicio continuará el viernes con la prueba testifical, para la que están citados Daniel Portero, hijo de Luis y presidente de colectivo de víctimas Dignidad y Justicia, y los ex miembros del comando Andalucía Solana e Iragui. El fiscal Juan Moral solicitará para Olarra Guridi, que se negó ayer a contestar, pena de 30 años de prisión e indemnización de 750.000 euros a la mujer y cuatro hijos de la víctima. El aparato militar detrás Fullaondo, en el vehículo policial tras se registrado su domicilio EFE Desde el lado humano, resulta díficil ver cara a cara a un asesino, pero al final una logra armarse de valor