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14 ESPAÑA Precampaña electoral s El PP MARTES 18 s 12 s 2007 ABC Antonio García Barbeito Rajoy tiene previsto incluir media docena de alcaldes en las candidaturas Los aguirristas plantean que Gallardón deje la Alcaldía como condición para ir al Congreso M. C. MADRID. El asunto de las listas del PP parece secreto de Estado, pero algo se va conociendo. Por ejemplo, que Mariano Rajoy tiene previsto, salvo correcciones de última hora, incluir en las candidaturas al Congreso a tres alcaldes: Alberto Ruiz- Gallardón (Madrid) Teófila Martínez (Cádiz) y Alberto Fabra (Castellón) según fuentes del PP. Rajoy ya ha dicho en más de una ocasión que estas elecciones generales son trascendentales no sólo para su partido, sino para España, y quiere contar con los mejores en primera línea de batalla electoral. Por eso no cierra la puerta a alcaldes que tienen un contrastado tirón electoral, algo que permiten los estatutos del partido, como recordó ayer Ángel Acebes. Además de los valores seguros el líder del PP podría contar con cuatro promesas dentro del partido, que ahora mismo están al frente de la Alcaldía de sus ciudades: Francisco Pulido (Cuenca) Antonio Román (Guadalajara) Rosa Romero (Ciudad Real) e Íñigo de la Serna (Santander) Mención aparte merece la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá. El interés de Rajoy por contar con ella para ganar la batalla de Valencia frente a María Teresa Fernández de la Vega, que será la número uno del PSOE en esa circunscripción, y que ya está en plena campaña para intentar sumar votos, ha chocado hasta ahora con una negativa como respuesta. La respuesta de Barberá ante las insinuaciones que se han producido ha sido siempre la misma: no Por dos motivos: porque no quiere separarse de su ciudad y por motivos personales que pesan en su DE EUROS Y CAFÉ odríguez Zapatero y Solbes van a tomar un café y el problema estará cuando haya que pagar, y decida pagar Zapatero, porque Zapatero sacará dos euros para recoger una vuelta de cuarenta céntimos y Solbes le dirá que con dos euros no paga los dos cafés, que saque tres euros y deje, de la vuelta, cinco céntimos de propina, que estamos derrochando mucho en propinas; a lo que el presidente se negará, ya que le dirá que cómo va a dejar sólo cinco céntimos, si son ocho pesetas de ayer, y entonces le responderá Solbes que esa propina está bien, que lo que tiene que ajustar mejor es el precio del café, que si cada café cuesta un euro con treinta, le devolverán cuarenta céntimos, que recoja treinta y cinco y sólo deje cinco céntimos de propina. Zapatero le diría que cómo va a ser ése el precio del café, si él tiene entendido que cuesta ochenta céntimos, o sea, ciento treinta y tres pesetas de ayer, y Solbes entonces tratará de aclararle- no en tres tardes, en ese momento- que está equivocado, que un café es más caro de lo que él cree, y que eso le pasa por no haber interiorizado el euro, que se olvide de las pesetas y vaya al grano, o sea, al euro, porque eso, le añadirá, no está bien que le pase a un presidente del Gobierno. No piensen que este texto es un galimatías que he colocado a mala fe. Eso es lo que los españoles deducen tras escuchar, por un lado, a Rodríguez Zapatero, y por otro, a Solbes. Zapatero está en el café de ciento treinta y tres pesetas y cuarenta céntimos de propina, y Solbes, que ha interiorizado el euro, sabe que los ochenta céntimos que dice Zapatero resultan un euro con treinta, o sea, doscientas dieciséis pesetas, y que por ese precio el café, con cinco céntimos de propina- ocho pesetas largas- va aviado el camarero. Llevan razón: unos no hemos interiorizado el euro y otros no sabemos que el café cuesta más de un euro. Y así andamos, como ellos, liados entre el café y los euros. Todavía no hemos interiorizado el euro, es cierto. Pero lo que tienen que pedirle al cielo es que España no los interiorice a los dos y sepamos, en verdad, cuál es su valor real y cuánto nos están costando. gbarbeito telefonica. net R Dos vías para Gallardón ABC E. MANZANA Varios alcaldes candidatos El PP quiere contar con los mejores para las generales. No está en sus planes que Gallardón sea el único alcalde que forma parte de las listas. Para respaldar su tesis de los mejores incluirá a regidores como los de Castellón y Cádiz. Mantiene en agenda a la de Valencia, Rita Barberá, y maneja nombres como los de Santander, Cuenca, Ciudad Real y Guadalajara. Si es diputado, que deje la Alcaldía Los dirigentes del PP que han mostrado más rechazo a que Alberto Ruiz- Gallardón entre en la candidatura que encabezará Mariano Rajoy por Madrid podrían proponer una segunda vía, para el caso de que el líder del PP cuente con el alcalde: si ocupa finalmente un escaño en el Congreso, que deje su puesto en el Ayuntamiento de Madrid, a fin de recortarle protagonismo. lista de los populares por Madrid a Ruiz- Gallardón. Detrás se vislumbra la guerra de sucesión Si Alberto va en la lista, se le está dando un ticket que no tienen otros, y no es justo comenta un dirigente del PP regional de Madrid. Por eso Aguirre, Zaplana y Acebes reaccionaron al unísono cuando el verano pasado Gallardón se ofreció de nuevo a Rajoy para formar parte de su candidatura. Los ofrecimientos de Gallardón siguen incomodando a muchos en el partido. El chaparrón de críticas al alcalde sólo cesó cuando Rajoy, también incómodo, zanjó el debate al agradecer el ofrecimiento y al recordar que la decisión se tomaría en enero. ¿Ana Botella alcaldesa? decisión de manera muy especial. Pero no está todo cerrado. Fuentes cercanas a la alcaldesa de Valencia explicaron a ABC que la decisión final de Rita Barberá dependerá en buena medida del nivel de interés y grado de convicción que muestre Mariano Rajoy para convencerla. Si el líder del PP se empeña en que se presente, es muy complicado que la alcaldesa lo rechace. El PP tiene hoy en el Congre- so a cinco alcaldes: José Folgado (Tres Cantos, Madrid) Ángeles Muñoz (Marbella) José Oreiro (Carnota, La Coruña) José Avelino Sánchez (Llanera, Asturias) y Concepción González (Moraleja, Cáceres) Cuando en enero se decidan las candidaturas del PP, podrá haber más de un alcalde en las listas. Pero nadie duda que todo este debate se ha organizado por la oposición de un sector del PP a que se incluya en la En esta tesitura, y cuando van quedando pocas dudas dentro del PP de que su líder contará con Gallardón para el Congreso, los aguirristas podrían defender una segunda vía: si el alcalde es diputado debe dejar su cargo en el Ayuntamiento. No alegan que no podría ocuparse plenamente de su labor, sino que el Ayuntamiento proporciona mucho protagonismo y presencia mediática. Se trataría de cortarle las alas, dicen estos sectores. La alcaldesa pasaría a ser Ana Botella, número dos del PP en las elecciones municipales. Mientras tanto, fuentes populares periféricas expresaron su malestar porque aún no se han decidido los candidatos en el PP, lo que les coloca, a su juicio, en desventaja respecto al PSOE en algunas provincias que son clave. ABC. es Más información y vídeos sobre la precampaña en www. abc. es Del tamayazo el congreso, la biografía y las listas La historia de Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz- Gallardón es apasionante, desde el punto de vista político. Son como dos buenos amigos que no paran de discutir y de lanzarse pullas, lo que no rebaja un ápice su respeto- -y afecto- -mutuo. Sus primeros desencuentros, más bien encontronazos, podrían buscarse en 2003, después de las elecciones de mayo, cuando Aguirre se disponía a ocupar la Presidencia autonómica que dejaba Gallardón para ser alcalde. Aguirre estuvo a punto de quedarse en la oposición, pero aparecieron los socialistas Eduardo Tamayo y María Teresa Sáez, traicionaron a su partido y obligaron a repetir las elecciones. Los aguirristas no perdonan que Gallardón no se pusiera totalmente de su parte, al menos tanto como ellos esperaban. Con Aguirre en la Alcaldía y Gallardón en el Ayuntamiento, los roces entre las instituciones fueron el gran morbo político de la legislatura: por el control de Metro o por cualquier motivo. Hasta que llegó la hora del Congreso regional del PP y Esperanza Aguirre se presentó como candidata. El número dos del alcalde, Manuel Cobo, presentó su propia candidatura, y el enfrentamiento se encarnizó hasta dejar unas heridas que aún hoy no se han cerrado. Cobo acabó retirando su candidatura, al ver que no tenía el apoyo mayoritario del partido y Aguirre se proclamó presidenta del PP de Madrid. La biografía de Esperanza Aguirre tampoco ayudó a las buenas relaciones. Entre otras lindezas, la presidenta acusa al alcalde de conocer el tamayazo antes de producirse. Y así llegamos hasta hoy. Lo más inquietante es la sensación de que lo mejor aún está por llegar.