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ABC MARTES 18 s 12 s 2007 Precampaña electoral s El PP ESPAÑA 13 Duelistas de la inoportunidad La pelea de las dos estrellas molesta a todos los sectores del PP- -se reabre en plena precampaña- cuando se extendía en el partido la fe en la victoria campaña electoral del PP. La dirección del partido había logrado en los últimos meses transmitir a sus cuadros y bases moral de victoria, el convencimiento de que era posible, además de necesario, el desempate en beneficio propio. Cerrar dos debates con Zapatero había sido el último éxito de Rajoy y la demostración de que el PSOE no ve nada claro sus perspectivas electorales. Otro combate Aguirre- Gallardón es lo último que conviene ahora a los militantes y dirigentes que tendrán que presentarse a los comicios, incluidos los alcaldes y alcaldesas que saben ya que tendrán que dar la cara en las candidaturas y las que se resisten a concurrir. Es nefasto para cualquier partido ir a las urnas con espectáculos de división interna. Sólo la presidenta de la Comunidad y el alcalde de Madrid escapan a esa regla. Esta pelea ahora nos perjudica a todos comentaban anoche en la dirección del PP. Aguirre y Gallardón tienen su futuro político inmediato asegurado y van más allá para preparar sus respectivas carre- Ángel Collado ras. Los que se examinan en marzo próximo ante el tribunal de las urnas se juegan la supervivencia con Rajoy al frente. Así que, al margen de sus simpatías personales, aborrecen el debate sobre las aspiraciones del uno y la otra en este momento. En la película Los duelistas de Ridley Scott, basada en la novela de Joseph Conrad, los oficiales de Napoleón alargaron sus peleas durante dos décadas en distintos campos de batalla. Presidenta y alcalde estarían dispuestos, pero el actual PP se lo juega todo en la próxima campaña. Un día le toca a uno, y al siguiente al otro dicen con irritada resignación en el Partido Popular. Los duelistas del PP Esperanza Aguirre y Alber, to Ruiz- Gallardón, repiten sus choques en público con puntual periodicidad, por turnos, y siempre en el momento más inoportuno para la dirección de su partido y su teórico jefe, Mariano Rajoy. Aseguran ambos que le profesan lealtad y apoyo total, pero le amargan las precampañas electorales con sus particulares peleas para colocarse lo mejor posible ante una hipotética carrera por la sucesión del actual presidente del PP. Rajoy ha probado con la regañina a través de los medios de comunicación, con la reprimenda por medio de Acebes, por el toque de atención en privado y hasta con la proclamación de su hastío- -el joder qué tropa de Romanones- -para que ambos frenaran en sus ímpetus. El rotundo éxito electoral de Ruiz- Gallardón y Aguirre en mayo- -cada uno por su lado, pero los dos en Madrid y pese al espectáculo de su división- ha agravado el problema en vez de mitigarlo. La mayor novedad del último episodio no es que el guante lo arroje persona interpuesta- -también Manuel Cobo lo ha hecho en alguna ocasión por delante de su jefe- sino lo extemporáneo del reto. Faltan menos de cuatro semanas para que Rajoy dé a luz sus candidaturas, ha demostrado que nada ni nadie le hará adelantar sus decisiones fundamentales y nunca ha dejado a nadie tirado, incluso cuando ha tenido que fallar a costa de su propia autoridad. Cuanto más se enreda Zapatero en intentar enderezar su balance de legislatura, cuanto más se le tuercen sus apuestas fundamentales- -negociación con ETA o reformas institucionales- -y cuando se empieza a estropear hasta el único terreno fructífero por intocable- -el económico- el duelo fratricida de Madrid enturbia la pre- Personas interpuestas