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80 CIENCIAyFUTURO MEDIO AMBIENTE LUNES 17 s 12 s 2007 ABC HÉROES DEL MEDIO AMBIENTE s JAMES LOVELOCK LA ENERGÍA NUCLEAR ES INEVITABLE PARA ESTABILIZAR A GAIA Padre de la Teoría de Gaia, que presenta a la Tierra como un único organismo, James Lovelock cree que la energía del átomo es la única fuente capaz de detener el calentamiento global POR EMILI J. BLASCO CORRESPONSAL FOTO IGNACIO GIL LONDRES. A sus 88 años y desde su granero- laboratorio en Cornualles, en la punta suroeste de Gran Bretaña, James Lovelock sigue terciando en el debate científico, ahora a favor de la energía nuclear. Cuando a finales de los años sesenta, a consecuencia de su trabajo para la NASA, Lovelock lanzó su idea de Gaia- -primero como hipótesis y luego elevada a teoría- quizá no fue del todo consciente de que se situaba en el centro de lo que iba a ser la discusión del futuro: el cambio climático. La Teoría de Gaia, bautizada con el nombre griego para la diosa Tierra, propone que las partes vivas y no vivas del planeta sean vistas como un complejo sistema interactivo que pueda ser pensado como un único organismo. Postula que todo lo que constituye la biosfera tiene un efecto regulatorio en el medioambiente de la Tierra que promueve y sostiene la vida. Además de científico puntero en su ámbito de investigación, Lovelock ha sido también un gran divulgador, se le ha puesto la etiqueta de futurista y ha gustado ser valorado como inventor. Esto último es lo que le llevó a entrar en contacto con la NASA, tras sus estudios de Química en la Universidad de Manchester y su doctorado en la Escuela de Medicina Tropical de Londres. La hipótesis fue popularizada en 1979 en su libro Gaia: Una nueva visión de la vida en la Tierra A partir de ahí seguirían otros libros en torno al mismo asunto. El último apareció el año pasado con el título: La venganza de Gaia: Por qué la Tierra está devolviendo el golpe y cómo nosotros aún podemos salvar la Humanidad En su última producción, Lovelock ha introducido algunas matizaciones a su teoría, respondiendo a ciertas críticas vertidas principalmente por los biólogos Richard Dawkings y Ford Doolittle. Así, ha retocado algunas afirmaciones que podían dar la sensación de que su visión de Gaia es teleológica, dando a entender que las cosas tengan un propósito predeterminado en la autorregulación del planeta. Lovelock, durante su visita a Madrid en marzo de 2006 can que a finales de siglo en las regiones templadas la temperatura aumentará hasta 8 grados, y hasta 5 grados en los trópicos, convirtiendo gran parte de la Tierra en inhabitable e incultivable, con la aparición de ciudades en los polos. De todos modos, a Lovelock no le ha gustado nunca el papel de agorero, y después ha advertido que el esfuerzo en la reducción de los gases contaminantes puede llevar a una estabilización del clima. En su opinión, la Tierra puede estabilizarse en otro estadio, en el que, en cualquier caso, habrá emigraciones hacia zonas más habitables por su nuevo clima. Pero tan pronto recibe aplausos de los guardianes del nuevo consenso medioambiental, como es duramente criticado por defender abiertamente la energía nuclear. Para Lovelock, sólo el poder nuclear puede ahora parar el calentamiento global, ya que no es realista pensar en otra alternativa que permita sustituir la producción energética de combustible fósil al tiempo que se reduce el efecto invernadero Un fin de siglo catastrófico Con el tiempo también ha levantado la voz de alerta sobre el peligro de que esa autorregulación salte por los aires a consecuencia del calentamiento global. Hasta el punto de llegar a lanzar hace un año un mensaje muy alarmista: a finales del siglo XXI, miles de millones de personas morirán y los pocos que sobrevivan estarán en el Ártico, donde el clima será tolerable En su apocalíptica visión, Lovelock está de acuerdo con ciertas previsiones que indi- Al final del siglo XXI gran parte de la Tierra será incultivable e inhabitable, habrá ciudades en los polos El esfuerzo en la reducción de los gases contaminantes puede llevar a estabilizar el clima Emigraciones por el clima Inventor de instrumentos Creador de varios instrumentos de medición, la agencia espacial estadounidense utilizó algunos de ellos en su programa de exploración planetaria. El programa Vikingo, por ejemplo, recogió y analizó muestras atmosféricas de Marte con aparatos desarrollados por Lovelock. Su Electron Capture Detector, utilizado en los descubrimientos acerca de la presencia de carbonos floroclorídicos en la atmósfera, también contribuyó a una serie de mediciones que a finales de los sesenta daría lugar a la idea de Gaia. Una teoría nacida en la NASA Uno de los científicos que más condecoraciones reales ha recibido en el Reino Unido- -en 2003 fue elevado a Compañero de Honor de Isabel II- Lovelock tiene una larga carrera como investigador y divulgador. Nació en 1919 en la población inglesa de Letchworth. Estudió Química en la Universidad de Manchester y luego pasó al Instituto de Investigación Médica de Londres y en 1948 se doctoró en la London School of Tropical Medicine. Trabajó para la NASA a partir de 1961 en el desarrollo de instrumentos sensibles para el análisis de atmósferas extraterrestres y superficies planetarias. Muchos de los sensores utilizados en el programa Viking, que visitó Marte a finales de los años setenta, fueron diseñados por él. A raíz de los resultados de esas investigaciones, Lovelock elaboró su idea de Gaia, que expuso en un primer libro publicado en 1979.