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ABC LUNES 17- -12- -2007 Las sustituciones de última hora marcan el estreno de Don Carlo en Valencia 73 Aragón adquiere otro goya por cuatro millones de euros El retrato de Juan Martín de Goicoechea se expondrá en el Museo de Zaragoza MANUEL TRILLO ZARAGOZA. Aragón ha dado un nuevo paso para dar contenido al Espacio Goya, un proyecto largamente esperado que va tomando cuerpo al calor de la Expo 2008. La consejera de Educación, Cultura y Deporte, Eva Almunia, anunció la compra del retrato de Juan Martín de Goicoechea y Galarza, salido del pincel del artista de Fuendetodos hacia 1790, por casi cuatro millones de euros, en concreto 3.952.000. El Ejecutivo autónomo tenía gran interés en incorporar esta obra a sus fondos por la estrecha vinculación del personaje retratado con Zaragoza, la vida cultural aragonesa e instituciones como la Real Sociedad Económica Aragón de Amigos del País y la Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis, génesis del Museo de Zaragoza recordó Almunia. El hasta ahora propietario del retrato, Sotheby s y Asociados, había solicitado su exportación temporal con posibilidad de venta, pero el Ministerio de Cultura cerró el paso a su abandono de España y ha permitido que el Gobierno de Aragón se haga con él. Según la consejera, con la compra de este cuadro, se ha logrado impedir que una obra de indiscutible valor para la Comunidad, por corresponder a la etapa aragonesa de Goya, haya salido de España La obra pasará a formar parte de la colección de retratos del Museo de Zaragoza, donde podrá verse en las próximas semanas. El presidente aragonés, Marcelino Iglesias, señaló ayer que el desarrollo de un futuro Espacio Goya en Zaragoza exige la realización de un esfuerzo por parte de la Administración para disponer de una buena colección de obras de este pintor universal nacido en la Comunidad, según recogió Efe. Aragón compró hace unos meses, en ese caso a través de la Fundación Plaza y por diez millones, el retrato de Luis María de Borbón y Vallabriga. Iglesias anunció entonces una fundación, con el Museo del Prado y el Museo de Zaragoza como miembros natos, precisamente para adquirir cuadros de Goya, pero en la compra del retrato de Juan Martín de Goicoechea no ha intervenido. Plaza de San Pedro llena de carrozas para la bendición papal (1865) tores como a sus nuevos compañeros, los fotógrafos. Desde la Academia de Francia, situada en las alturas de Villa Borghese, Alfred- Nicolas Normand disparaba su objetivo sobre la cúpula de Miguel Ángel en 1851 para llevársela de recuerdo a su país. Normand utilizaba ya una nueva técnica fotográfica, el papel de sal, que se abría paso en Francia y en Inglaterra. Los alemanes Georg Sommer y Edmund Behles repetirían la intentona desde el Monte Pincio en 1865 utilizando todavía la albúmina, una técnica con la que había brillado el médico escocés Robert MacPherson. Sus fotografías de Castel Sant Angelo y la basílica de San Pedro vistos desde el Tíber de 1850, conservan una dulzura y un aire mágico imposibles de lograr con los instrumentos actuales. Durante la segunda mitad del siglo XIX, británicos, franceses y alemanes competían por realizar las mejores fotos de Roma. El siglo XX trajo la llegada de los americanos, atraídos más bien por la fuerza de la noticia. David Seymour, fundador de la agencia Magnum junto con Capa y Cartier- Bresson, inmortalizó su Basílica de San Pedro en 1947. Más tarde, durante el Concilio Vaticano II, la basílica de San Pedro terminaría por convertirse en la catedral del mundo igual que el mágico recinto creado por la columnata de Bernini es la plaza mayor de la humanidad Durante aquellos años, la fotografía periodística, el ci- ANTONIO Y PAOLO FRANCESCO D ALESSANDRI La exposición concluye con una espectacular fotografía de Max Rossi durante el funeral del Papa Juan Pablo II ne y la televisión llevarían cada rincón de estos parajes romanos a lectores y espectadores de todo el planeta, es decir, Urbi et Orbi La exposición fotográfica llega hasta nuestros días con imágenes del ultimo acontecimiento mundial, los funerales de Juan Pablo II, la mayor manifestación de duelo de la historia, que congregó a tres millones de visitantes y la presencia de mandatarios del mundo entero. Una espectacular fotografía de Max Rossi inmortaliza el momento en que una poderosa ráfaga de viento agita las vestiduras rojas de los cardenales que se acercan al altar mientras hace pasar con rapidez las páginas del libro de los Evangelios sobre el féretro de Karol Wojtyla. Y aquel instante mágico se hizo eterno en una cámara digital. Más información en: www. museodiroma. comune. roma. it Retrato de Juan Martín de Goicoechea y Galarza ABC