Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC LUNES 17 s 12 s 2007 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA AZNAR EL MALO INGUNAdemocracia sabe bien qué hacer con sus exgobernantes, salvo aquellas en quepor tener legalmente limitados los mandatos cualquier presidente que deja de serlo pasa de forma automática al montepío político. En España tanto González como Aznar han tenido que dedicar buena parte de su esfuerzo jubilar a desmentir sus respectivos retornos, aun a costa tal vez a embridar sus ganas, pero si en el primer caso era evidente que durante una etapa se dedicó a manejar en las sombras el partido que le seguía añorando- -y hasta a tumbar a alguno de sus sucesores- en el segunIGNACIO do se da la paradoja de que le CAMACHO echan más demenos sus enemigos quesus partidarios. Éstos ya parecen resignados a su ausencia, cuando no abiertamente aliviados por ella, y muchos de ellos desean zafarse de cualquier atisbo de tutela, mientras los adversarios no ven el modo de volverlo a meter en la liza para poder confrontarse aunque sea con su sombra. Como les salió bien la demonización de su figura, nada les viene mejor que agitar el espantajo de un liderazgo ficticio contra el que disimular la evidencia de que en estos cuatro años no han hecho nada que merezca la pena. Por eso la cacería a que el expresidente se refería ayer en ABC- -formidable retrato intelectual de esa taxidermista de almas que es Josefina del Álamo- -no tiene, siendo cierta y evidente, el objetivo de eliminarlo, sino muy al contrario el de mantenerlo en danza; lo que pretende la izquierda es corretearlo por las trochas de la política para evitar enfrentarse a la realidad de un presente sin fantasmas. El mejor gobernante de nuestra democracia no merecía el oprobio de ingratitud con que fue despedido, por muchos y evidentes errores que a última hora cometiese, pero menos merece aún que lo quieran resucitar para continuar alanceándolo, como aquel personaje de García Márquez, Blacamán el Malo, al que su antagonista revivía para volverlo a matar. Aznar tuvo la tentación, hace dos veranos, de dar un golpe de mano en el PP para remover a un Rajoy del que en algún momento se sintió decepcionado, mas supo sujetarse a tiempo el impulso y desde entonces no ha hecho sino comportarse con generoso compromiso. Nadie tiene derecho es a cortarle la lengua- -como tampoco a Felipe, con quien a su pesar le unen no pocas similitudes póstumas- y si acaso quepa exigirle desde sus propias filas que la maneje con responsabilidad. Pero esto nunca le ha faltado; como él mismo subraya, si algo le irrita es la frivolidad en política, ceñuda sensibilidad que ha llevado incluso más lejos de lo conveniente. Puede que su mayordefectofueselaincapacidadparasuavizar perfiles, olvidando quela gente no sólo pide que la manden, sino también que al menos parezca que la quieren. Y Aznar, desde luego, cariño daba poco. Menos del imprescindible. Sea como fuere, el ex presidente ya no está en la batalla, y la influencia de sus opiniones es la que cada cual les quiera conceder. El zapaterismo le necesita como espejo en el que disimularsus carencias, peroesbien tristequeun dirigente en activo pretenda enfrentarse con un espectro, como si fuese el padre de Hamlet. Por mucha humareda que provoquen sus palabras, la discusión en curso no es la de si Aznar va a volver, sino la de si Zapatero va a continuar. N BERNAT Y LOS INQUSIDORES L progre se pasea por el mundo, sobradísimo y encantado de haberse conocido, como aquel fulano del chiste de Gila que un día se tropezó en la calle con tres tipos fortachones que estaban apaleando a un hombrín enclenque y desvalido. El fulano del chiste contempla la escena, al principio con perplejidad, enseguida con franca indignación, y decide sumarse a la trifulca, guiado por su sentido natural de la justicia. ¡Cómo lo pusieron entre los cuatro! remataba Gila su chiste, agitando ponderativamente la mano. Este mecanismo mental de inversión de la realidad que permite al progre apalear al débil y posar de valentón ante la galería, convencido de que acaba de consumar una hazaña y presentando, además, al débil como un peligroso enemigo al que conviene seguir apaleando, no sea que reviva, constituye uno de los más burdos embelecos que jamás se hayan fabricado. Pero en el Matrix progre todo está permitido. ¡Y ay de quien se atreva a rechistar! De inmediato, ingresará en la categoría de chusma apaleable. Las declaraciones de Bernat Soria a una radio alcoyana son pa mear y no echar gota. Preguntado sobre el escánJUAN MANUEL dalo de los mataderos donde se perpeDE PRADA tran abortos a mansalva, como en una planta procesadora de derivados cárnicos en la que se hubiesen implantado métodos estajanovistas, el bueno de Bernat, como el fulano del chiste de Gila, arremetió contra quienes los denuncian: El país que inventó la Inquisición parece que no quiere olvidarse de ella. No puede ser que haya un cinco o un seis por ciento de personas que quieran ser los inquisidores del resto Como todo progre que se precie, el bueno de Bernat es un analfabeto con chorreras que, a falta de lecturas, se abastece con el pienso de la leyenda negra, que es de fácil digestión y muy sonoro regüeldo. Pero, más allá de la atribución errónea sobre los orígenes de la Inquisición, lo que en verdad causa pasmo es el desparpajo con que el bueno de Bernat identifica a quienes osan denunciar esas carnicerías con torvos inquisidores que pretenden devolver- EL ÁNGULO OSCURO E nos al oscurantismo. El bueno de Bernat es un hombre pragmático que mira ante todo por la salvación de su propio culo (no ponemos alma porque el bueno de Bernat, como buen racionalista, no cree en su existencia) y sabe bien que si hoy se empieza a investigar a los matarifes de esas plantas procesadoras de derivados cárnicos tal vez mañana se sigan investigando los experimentos que hacía en aquel chiringuito o sucursal del doctor Moreau que dirigía en Valencia. Y con el pan de uno no se juega. Después de apalizar, en una muestra característica del mecanismo mental de inversión de la realidad propio del progre, a ese cinco o seis por ciento de españoles que aún conservan un vestigio de humanidad y condenan el aborto, el bueno de Bernat pasó a entonar la loa de su plan bucodental infantil. Este brusco cambio de suerte ha sido interpretado como una maniobra de despiste típica de quien se siente incómodo tratando asuntos escabrosos. Pero a mí, antes que una maniobra de despiste, se me antoja un corolario natural o consecuencia lógica de lo anterior. Y es que, a fin de cuentas, el bueno de Bernat tiene que estar muy agradecido a los matarifes de fetos, sin cuya labor estajanovista su plan bucodental no sería viable. ¡Imaginen por un momento que esos cien mil niños nonatos que cada año son hechos picadillo en la trituradora y arrojados al desagüe llegasen a nacer! ¡No habría plan bucodental que diese abasto con tanta caries sobrevenida, con tanto sarro inesperado, con tanta endodoncia supernumeraria! En los mataderos de niños nonatos le hacen al bueno de Bernat el trabajo sucio para que le cuadren las cuentas de su plan bucodental. Y, así, el bueno de Bernat puede sonreír con esa sonrisa helada y profidén que tiene, sonrisa de Papa Noel fallero que sólo lleva regalos a los niños supérstites. Los demás que se jodan en el limbo, esa geografía de ultratumba en la que ya sólo creen quienes no creen en Dios. Contra el aborto están los inquisidores y los detractores del plan bucodental del bueno de Bernat. Los buenos progres pueden, en cambio, lloriquear por las esquinas denunciando las corridas de toros o los desmanes de Bush. www. juanmanueldeprada. com