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ABC DOMINGO 16 s 12 s 2007 Tribuna Abierta AGENDA 79 Lola Santiago Escritora CONCIERTO PARA CLAVE ACE unos días asistí en la Sala Gayarre del Teatro Real, al Concierto para Clave de Fabio Bonizzoni, dentro del ciclo Scarlatti, en el homenaje que se le sigue por el 250 Aniversario de su muerte. Pero ¿qué sea el clave, este instrumento antiguo que tuvo su mayor apogeo en el Barroco, es importante recordarlo porque su forma nos puede inducir a creer, que su sonido es similar al del clavicordio o el piano? Y no es así. Veamos su definición: El clave (también llamado clavecín, cémbalo, clavicémbalo o gravicémbalo) es un instrumento musical con teclado y cuerdas pulsadas, como el arpa y la guitarra, y no martillada, como sucede con el clavicordio y el piano. Por ella vemos que aunque su forma es similar o igual al del clavicordio o el piano, sin embargo sus cuerdas son pulsadas y esto le da un sonido distinto, más parecido al de los instrumentos de su familia, como el del arpa o la guitarra, que resulta más suave, menos poderoso y atronador que el del piano, más íntimo en definitiva, dentro de ese matiz metálico que le caracteriza. Leemos el programa de mano. Pero éste tiene sorpresas, no sólo está Domenico Scarlatti (1685- 1757) con sus Sonatas en Re menor y en Sol menor, que sonaron a gloria, sino obras de otros ilustres compositores de su época, hasta ahora desconocidos y que empiezan a ser conocidos por la labor, en conciertos y grabaciones de solistas y directores como Fabio Bonizzoni- -organista y clavecinista italiano- y su grupo la Risonanza entre otros, que ha grabado y graba para la casa discográfica española Glossa, uno de cuyos disco ha obtenido el Premio de la Crítica Alemana. Tocó, pues, música de Baldassare Galuppi (1706- 1785) Tocatta en Fa mayor, que sonó maravillosamente; Amoureusement, de Francesco Geminiani (1687- 1762) pieza delicada pero llena de ritmo y fuer- H Aunque su forma es similar o igual al del clavicordio o el piano, sin embargo sus cuerdas son pulsadas y esto le da un sonido distinto, más parecido al de los instrumentos de su familia, como el del arpa o la guitarra, que resulta más suave, menos poderoso y atronador que el del piano, más íntimo en definitiva Clavicémbalo, un modelo de 1703 za; y por último, para cerrar de manera magistral el Concierto, dos contrapuntos del Arte de la fuga: Preludio y fuga en Sol mayor y Toccata en Re menor, del grandioso e insigne músico, que coronó el Barroco con su Arte, Johann Sebastian Bach (1685- 1750) Pero un Concierto del Ciclo Scarlatti, como éste, debe sus logros y sus aciertos a este músico pues ha sido él quien lo ha auspiciado, aunque sea de forma indirecta. Y así le recordamos en palabras de José Saramago, en una descripción magnífica en su Memorial del Convento junto a su amado clavecín, que tantas satisfacciones le reportó y con el que tanto experimentó sacándole lo mejor en aras de su música: El italiano ha pasado sus dedos sobre el clave, primero sin intención, luego como si fuera en busca de un tema o quisiera corregir los ecos, y de repente parecía encerrado dentro de la música que tocaba, sus manos corrían sobre el teclado como un barco lleno de guirnaldas sobre la corriente, retenido aquí y allá por las ramas que se inclinan desde las orillas, veloz por momentos, luego flotando sobre las aguas extensas de un lago profundo, bahía luminosa de Nápoles, secretos y sonoros canales de Venecia, luz refulgente y nueva del Tajo Él, Domenico Scarlatti, que nació en Nápoles, cuando aquella ciudad pertenecía a la Corona Española como reino; de padre y hermano músicos, que se midió en el clave con Haëndel y le ganó aunque no en el órgano, y al que admiró siempre; dio clases de música en Lisboa, durante un año, a la Princesa María Magdalena Bárbara de Braganza. Durante su estancia en Roma compuso varias óperas para ser estrenadas en el Teatro de la Reina polaca Casimira, exiliada allí. Fue Maestro di Capella durante cuatro años en la Basílica de San Pedro. Viajó a Londres para dirigir su ópera Narciso en el King s Theatre. Se casó dos veces, la segunda con una española, Anastasia, de la que tuvo dos hijos, estando instalado ya en Madrid, en la Corte, tras venir a Sevilla primero con la Princesa portuguesa y luego a la capital madrileña con ella, una vez convertida en Reina. Aquí compuso 555 sonatas bipartitas para teclado, asimilando los aires populares españoles y sentando las bases de la escuela española de clave del siglo XVIII. Tuvo seguidores tan ilustres como el Padre Soler. Vivió en la calle Leganitos hasta su muerte a los 71 años. Llegó a amar tanto a España que gustaba de ser llamado Domingo, castellanizando su nombre. Y firmaba: Domingo Escarlati, con el apellido también españolizado. Es por estas 555 sonatas por lo que ha pasado a la historia y se le recuerda... Allí estaba, desde su Nápoles un enorme habano- -emergen como adultos durante el otoño, o incluso avanzado el invierno, es decir, son unas mariposas que empiezan a vivir cuando llega la muerte para tantas hermanas de otras especies. Se alimentan, aparean y ponen sus huevos durante el invierno y mueren al llegar la primavera. ¿Y cómo logran sobrevivir? ¿Cómo es que ellas no se congelan durante las frías noches invernales? -En un principio- -dice mi amigo, después de lanzar al techo una espesa columna de humo- -se pensó que estaban provistas de un metabolismo capaz de producir calor. Otros es- natal, tan variopinto, tan mágico, con su ensenada tan bella y, de frente, tempestuoso y altivo: el Vesuvio, allí, sobre el mar... Hoy, aquí, apenas una ráfaga de viento por el calendario, en la sala recoleta, rectangular, de dimensiones exactas, ni grande ni pequeña, de paneles rojos y negros y una audición perfecta, que lleva por nombre a otro gran intérprete, este de ópera: Julián Gayarre. Doménico, maestro, suena tu música, tus amigos te acompañan con la suya, Baldassare Galuppi, Geminiani, y Bach, el monumental, el genial Bach... Todos juntos, Domingo, formáis un conjunto exquisito, mientras Fabio Bonizzoni, el solista, desgrana en el clave lo mejor de vuestras contribuciones al mismo. Concierto riguroso por su calidad y exquisito por su sensibilidad y perfeccionismo técnico... El tiempo pasa aprisa, maestro, una luz sobre instrumento y músico nos recrean tu estampa de otro tiempo, la de tus compañeros sobre el clave, bello y delicado en su madera labrada y repujada, aunque fuerte, bien construido... suenan los últimos compases del Arte de la fuga, tú, Domingo, escuchas ensimismado a Bach, siempre hay que aprender del genio, se oyen aplausos, un montón de aplausos, se encienden las luces, Fabio saluda, arrecian las palmas, hay varios bises, llega el final con un regusto a tarde bien aprovechada, bien aprehendida, el alma en la piel sensibilizada por tanta belleza, maestro, luego cuesta de Santo Domingo arriba... Cojo el autobús, no, hoy no he querido traer el coche, pereza de conducir, dispuesta sólo a escuchar; hace frío, la ventanilla me devuelve a la noche, en mi mano el calor, Domenico, de un discípulo tuyo del siglo XXI, el gran concertista milanés: Fabio Bonizzoni, es como si me hubiera dejado tu huella, el autobús arranca, adiós maestro, adiós Domingo, ahora estoy segura de que nos volveremos a encontrar pronto. Muy pronto. No pasado ni al otro. No. Antes de mañana. Mucho antes. Esta misma noche. Sin más dilación. Lo presiento. Lo afirmo. Lo sé. pecialistas pensaron luego que estas mariposas eran capaces de activar el sistema nervioso central y, por tanto, la tiritera (se ha demostrado que las mariposas obtienen el calor tiritando) a temperaturas especialmente bajas. En realidad nadie sabe todavía cómo consiguen sobrevivir. -He aquí otro misterio tan grande, por lo menos, como el de los agujeros negros del espacio- -suspiro, mientras enciendo un cigarrillo y empiezo a fumar con todo el disimulo posible- Cuando vea a una de esas mariposas le pediré que me cuente su secreto. Javier Tomeo Escritor MARIPOSAS INVERNALES A Existe una especie de mariposas que hace muchos años decidieron, por su cuenta y riesgo, invertir su ciclo biológico MIGO mío, -me explica esta mañana Ramón, que me ha citado en un bar donde todavía puede fumarse- tú sabes perfectamente que, por suerte o por desgracia, estamos viviendo tiempos en los que se han invertido muchos símbolos, costumbres e incluso sexos. -Nada más cierto- -reconozco- Y puede que, en un futuro próximo, se inviertan todavía muchos más. Hemos de estar preparados para lo peor. -Lo que seguramente no sa- bes- -sigue explicándome- -es que existe una especie de mariposas que hace muchos años decidieron también, por su cuenta y riesgo, invertir su ciclo biológico. -Háblame de esas mariposas- -le pido a mi amigo- Me encanta verlas volando a mi alrededor, aunque no me gustan tanto cuando las veo a través de una lupa y atravesadas por un alfiler- -Esos admirables lepidópteros- -continúa explicándome Ramón, después de encender