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28 ESPAÑA DOMINGO 16 s 12 s 2007 ABC EL POTLATCH NACIONAL Álvaro Delgado- Gal que son ricos y poderosos, y se dedican a repartir carne de foca y salmón a diestro y siniestro. El gran derroche indio se acabó a principios del XX. A comienzos del XXI, nuestras sociedades cultivan una variante democrática del potlatch Apenas huelen urna, la clase política sufre un ataque de prodigalidad y empieza a hacer regalos. ¿Por cuenta propia? ¡Faltaba más! A costa... del presupuesto. El chupinazo de salida al potlatch nacional lo dio Zapatero al anunciar, en el último debate sobre el estado de la Nación, que se entregarían, por cada español venido al mundo, 2.500 euros, más otros 1.000 si la familia era monoparental o el niño padecía alguna suerte de minusvalía. En el 2006, nacieron en España más de 480.000 niños. Eso nos da un gasto anual de 1.200 millones de euros, tirando por lo bajo. Dicen que Solbes se enteró de la noticia en vivo y en directo, y que se quedó de una pieza. No lo hizo Zaplana. El portavoz po- Algunas tribus del noroeste americano dilapidan los recursos acumulados a lo largo del año en una ceremonia conocida como potlatch El jefe y los hombres encumbrados de la tribu necesitan confirmar pular se apresuró a recordar, en los pasillos del Congreso, que el último programa del PP contemplaba más dinero todavía en concepto de ayudas. El PP ha vuelto a emular a los socialistas en lo referente a las pensiones. Durante un sarao en Rodiezmo, el presidente había anticipado grandes munificencias para los mayores de 65 años. La primera reacción de Rajoy, fue acusar a Zapatero de demagogia. Después, algún asesor le hizo reaccionar contra su reacción anterior, y el miércoles de esta semana ha propuesto subir en 150 euros mensuales las pensio- nes por jubilación y viudedad. Los beneficiarios suman millón y medio de personas, lo que nos coloca en un desembolso entre los 2.700 y los 3.000 millones de euros anuales. Como ustedes saben, el miércoles viene a continuación del martes. Pues bien, el martes, esto es, inmediatamente antes del día generoso de Rajoy, Zapatero se marcó un gesto ecologista: afirmó que destinaría, si renovaba en La Moncloa, 2.000 millones de euros anuales a la subvención de paneles solares en las casas, con un pico de mil para ir haciendo boca. Tras el resbalón de Rajoy a propósito del cambio climático, Costa ha dicho que su partido no repararía en gastos a la hora de combatir el calentamiento global. Ello hace presumir que el PP no desmentirá la oferta de Zapatero. Hagamos números: 1.200 millones largos de euros anuales (niños) más 3.000 millones de euros (pensiones) más 2.000 y pico millones de euros (paneles solares) nos dan la cantidad de casi 6500 millones de euros. O sea, cerca de tres cuartos de punto del PIB. Para hacerse una idea de lo que esto comporta, conviene recordar que, de aquí a dos años, España podría estar creciendo a un ritmo del dos por ciento. Lo último significa que tres ofertas aisladas de políticos en sazón electorera se llevan por delante casi la mitad de lo que estaremos medrando dentro de nada si no viene Dios y echa una mano. ¿Cómo justifican los padres de la patria su liberalidad irrefrenable? Mediante logomaquias. El otro día oí por la radio a uno de los portavoces económicos del Partido Popular. Si ese señor hubiera tomado en serio a los oyentes, habría tenido que admitir que es difícil no incurrir déficit si se aumenta el gasto público y no se suben los impuestos. Pero en el programa del PP- -y en el socialista- -está previsto que los impuestos bajen. ¿Entonces? La persona cuya voz me llegaba desde el otro lado de la radio, había descubierto el truco del almendruco: que por cada español ocioso, hubiese dos trabajando. Ignoro el fundamento de esta fórmula salvadora. Pero la pregunta obvia es cómo garantizará el PP que habrá dos españoles ocupados por cada uno desocupado cuando se está frenando la construcción, se habla de medio millón de puestos de trabajo en peligro, y soplan, por doquier, vientos de recesión. Los padres de la patria, no lo duden, no estiran la imaginación mucho más allá del mes de marzo. Lo que quieren es ganar las elecciones, al precio que sea, y que ahí se las den todas. Unos papan moscas, y otros votos. No es el mejor de los mundos posibles.