Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
4 OPINIÓN DOMINGO 16 s 12 s 2007 ABC DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera DIRECTOR GENERAL DE DESARROLLO: EMILIO YBARRA PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro EL ABORTO Y EL FALSO PROGRESISMO L EL ACUERDO DE BALI Y EL PLANETA L acuerdo de la Conferencia de Bali alcanzado en el último momento es la prueba de que la lucha contra el cambio climático se ha convertido en un asunto decididamente planetario y transversal. Ni siquiera Estados Unidos ha podido sustraerse a la formidable presión de la opinión pública mundial que exige acciones para mejorar la salud del planeta. El acuerdo alcanzado es poca cosa si se compara con las pretensiones maximalistas de las organizaciones no gubernamentales, pero un gran logro desde el punto de vista político, aunque no haya sido más que porque se ha logrado evitar la perniciosa imagen de desunión. Ahora quedan dos años para negociar los verdaderos compromisos de recorte de emisiones, que no han quedado cuantificados, pero si se ha acordado que deben ser sustanciales De todos modos, más importante que lo que se acuerde ha de ser que el acuerdo tenga verdaderos efectos. Algunos aceptan fácilmente los compromisos jurídicos pero luego se olvidan de su cumplimiento, como sucede en España, cuyo presidente del Gobierno ha descubierto no hace mucho el ecologismo militante y no ha tenido ninguna dificultad en promover un nuevo y grandilocuente pacto con la naturaleza pero no se fija en que al mismo tiempo somos el país que está más lejos de sus promesas que firmamos en el Tratado de Kyoto. Otros países desconfían de estos compromisos previos, pero eso no siempre significa que desprecien los objetivos, como se demuestra en el caso de California, cuyo desarrollo en materia medioambiental es más que sobresaliente, sin necesidad de haber firmado ningún tratado. En esta lucha por la mejora del medio ambiente es evidente que no hay ningún país que pueda resolver el problema actuando solo, pero también es cierto que cada actitud positiva es buena y sus efectos- -pocos o muchos- -cuentan. No es fácil conjugar las necesidades de los países en desarrollo como China o la India, que seguramente se equivocan cuando anteponen su voluntad de desarrollarse a toda E velocidad, frente a los efectos medioambientales que ello tiene, con las de los países desarrollados, donde existe una sensibilidad mucho mayor, pero la vida ordinaria está basada en consumos de energía per cápita desorbitados. El ecologismo es el nuevo eslogan de la globalización, lo que representa un extraordinario avance respecto a los tiempos en los que esa sensibilidad no existía y nada frenaba las prácticas indecentes o irresponsables. En los últimos años se ha desarrollado una sensibilidad ciudadana, sobre todo en los países occidentales, con comportamientos individuales y colectivos de mayor responsabilidad, incluyendo acciones cotidianas que los ciudadanos asumen ya con naturalidad respecto a las basuras, el reciclaje, los alimentos biológicos, los combustibles sin plomo y tantos otros. Sin embargo, al mismo tiempo y con más velocidad, se está extendiendo una sensación que cabría calificar ya de pánico colectivo al calor de los informes que acumulan evidencias- -unas científicas y razonables y otras no- -siempre previendo la inminencia de un desenlace pavoroso de lo que hemos llamado el cambio climático, de manera que cuanto más consciente se pueda considerar uno de sus deberes cívicos hacia la naturaleza y el medio ambiente, es más propicio a aceptar sin ninguna crítica todas las tesis, que cuanto más alarmantes sean, más realistas parecen. Se ha formado una espiral en la que por más que hacemos por hablar de la necesidad de reducir las emisiones, más espantosas parecen las constataciones de que está aumentando la temperatura del planeta. Por ello es necesario continuar el debate de manera activa pero razonable. No sirven para nada las actitudes demagógicas que profetizan grandes catástrofes y que convierten un problema real en un mito milenarista. El acuerdo de Bali nos afecta a todos y a todos nos corresponde velar porque se convierta en hechos, unas veces en nuestro comportamiento individual, y otras apoyando gobiernos que favorezcan políticas verdaderamente ecológicas y no solo los discursos demagógicos. LA PALABRA DE AZNAR ADA cual es hijo de sus obras escribió Cervantes. Por ello, la opinión pública sabe a qué atenerse respecto de los compromisos que adquieren los líderes políticos. Desde este punto de vista, José María Aznar goza de un alto grado de credibilidad ante los ciudadanos. Incluso los más críticos con sus decisiones tienen que reconocer que el ex presidente del Gobierno es un hombre de palabra que transmite una impresión de seriedad y rigor. De este modo, cuando Aznar declara hoy en ABC que no tiene intención de volver al primer plano de la vida pública la gente sabe que es verdad, y no una mera táctica oportunista. Lo que dice lo cumple. Por ejemplo, anunció que dejaría el poder al cumplir su segundo mandato y renunció efectivamente a ser el candidato del PP en 2004, estableciendo así un precedente democrático que no será fácil de modificar. Los rumores interesados que acompañan a cada uno de sus movimientos- -sean reales o imaginarios- -quedan ahora desmentidos con la rotundidad en la expresión que caracteriza a un personaje fiable. Venerado por unos y denostado por otros, la figura del presidente de FAES no provoca indiferencia y sigue siendo una referencia ineludible para buena parte de la sociedad española, sin necesidad de intervenir en el día a día del debate partidista ni de involu- C crarse en asuntos menores. De hecho, la mejor prueba de su relevancia es que los adversarios del centro- derecha no consiguen olvidarse de una figura tan destacada. En cambio, hay políticos que están destinados a que nadie se acuerde de ellos. Aznar declara en la entrevista que se ha sentido víctima de una cacería que nadie ha sufrido en España. A ello puede añadirse que el PSOE lleva toda la legislatura practicando una insólita oposición retrospectiva de modo que echa la culpa de todo a los gobiernos anteriores, fiel reflejo de su incapacidad para librarse de la sombra de un líder que dejó una huella profunda. La lealtad, seña de identidad del personaje, se manifiesta también en la condición de hombre de partido. Aznar puso en marcha la decisiva refundación del PP, condujo con energía su propia sucesión y mantiene ahora- -sin sombra de duda- -un apoyo absoluto a Mariano Rajoy, al que define precisamente como una persona fiable. De nuevo las palabras de Aznar en ABC despejan cualquier interpretación malintencionada: Mi vida política ya fue resume el ex presidente del Gobierno, cerrando así la puerta a la imaginación de quienes pretenden poner en cuestión la estabilidad del PP de cara a las próximas elecciones. AS primeras reacciones de los grupos proabortistas ante las informaciones publicadas por ABC, en las que hemos dado cuenta de las atroces prácticas homicidas utilizadas en diversos centros clausurados por orden judicial o administrativa, han reincidido en elmismo discurso amoral y cínico queimpregna toda la ideología abortista. Nada más salir a la luz queestos centros trituraban los cadáveres de los fetos, que mataban con pericia carnicera a niños de ocho meses, ya en parte fuera del claustro materno, y que los restos de esta barbarie aparecían en los cubos de basuras- -como los que rescataban los activistas provida a los que hoy dedica este periódico un amplio reportaje- los proabortistas han emprendido una réplica victimista y falaz. Ahora denuncian agresiones a empleados de estos centros- -que, si son ciertas, deben ser perseguidas como cualquier delito- se alarman por una mano negra clerical que no existe y se escudan en los derechos de la mujer para zanjar cualquier voz discrepante. Incluso el ministro de Sanidad, Bernat Soria, se permitió ayer comparar a los movimientos antiabortistas con la Inquisición, lo que encierra una debilidad intelectual endémica, porque no es capaz de superar la cuestión previa del debate: que el aborto es la muerte de un ser humano. La ideología abortista elude el derecho del no nacido a la vida y se limita a ensamblar reproches tópicos. Por eso, frente a las evidencias de que los centros médicos clausurados practicaban abortos ilegales, con técnicas horripilantes, los abortistas no han reaccionando con una mínima autocrítica, sino atacando al mensajero y reclutando al progresismo con sus señuelos habituales, como la Iglesia, la derecha y el sectarismo. La defensa de la vida del no nacido no es una cuestión religiosa ni partidista. Tampoco es una restricción para la libertad de las mujeres, aunque el abortismo defienda la interrupción del embarazo como una compensación a la carga de la maternidad. Es una cuestión de puro respeto al orden natural de la vida humana, eso sí, hoy presionada por un ambiente dominado por un nihilismo que le resta valor y que pretende promover una visión utilitarista del hombre, bajo la apariencia siempre de un derecho subjetivo, sea el de la mujer a abortar o el del enfermo o anciano a morir. En el aborto, la víctima no presta consentimiento ni recibe el más mínimo amparo legal; tampoco hay posibilidad jurídica de que el padre evite la muerte de su hijo no nacido- -pero si este nace deberá responder de su cuidado- -y es el único caso de delito contra la vida en el que cualquier imagen que refleje el resultado del homicidio, en vez de conmover conciencias- -como en la tortura o la pena de muerte- es tachada de manipuladora. El problema de los proabortistas es que ante la actual situación no pueden sostener seriamente un debate de principios, valores y ciencia en torno al aborto. Pocos casos hay tan claros como éste en el que la pretendida superioridad moral o intelectual del progresismo se descubra como una pura y burda falsedad.