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ABC SÁBADO 15- -12- -2007 MIL RITMOS www. abc. es espectaculos 85 Rebelión a bordo Radiohead ofrece discos a cambio de la voluntad, Prince los regala junto a un diario y Paul McCartney asegura que le aburren las compañías discográficas Los tiempos cambian, la crisis se agudiza y cada vez hay más artistas dispuestos a saltar de un barco que se hunde DAVID MORÁN BARCELONA. Noticia bomba: a Paul McCartney, insigne obrero del pop con casi medio siglo de carrera a sus espaldas, le aburren las compañías discográficas. Así lo anunció ayer en el diario británico The Times y, a tenor de lo visto en los últimos meses, no debe de ser el único. Casos como el de Prince, Madonna, Radiohead o el propio McCartney, artistas que en los últimos tiempos se han animado a remar contracorriente buscando nuevos canales de difusión, confirman que la crisis discográfica ha cobrado una nueva dimensión y está empezando a afectar los principales órganos vitales de la industria. Todo el mundo en EMI se ha convertido en parte del mobiliario. Yo soy un sillón y Coldplay un armario ironizó ayer el ex Beatle a propósito de la discográfica a la que ha estado vinculado durante 45 años y a la que recientemente ha dado esquinazo para aliarse con Hear Music, un sello independiente asociado a la cadena de cafeterías Starbucks. Idéntico camino ha seguido la cantautora californiana Joni Mitchell, cuyo último álbum, Shine ha visto la luz a través del mismo sello. Aburridos de las multinacionales- -o peor aún, atemorizados por tener que reunirse con sus ejecutivos, como aseguró ayer McCartney- los músicos buscan nuevas soluciones y empiezan a abandonar el barco antes de que éste se hunda por completo. Una buena alternativa es, como en el caso de McCartney y Mitchell, cambiar un sello grande por uno pequeño que garantice un trato más humano y personalizado. En el otro extremo están quienes radicalizan su propuesta y desafían abiertamente a la industria con iniciativas hasta hace poco impensables. Es el caso de Prince, quien consiguió dejar boquiabierta a toda la industria repartiendo su último trabajo, Planet Earth de forma gratuita junto al tabloide británico The Mail On Sunday el pasado mes Madonna cambia Warner por Live Nation REUTERS de julio. El de Minneapolis distribuyó así cerca de tres millones de copias entre un público que sólo tuvo que abonar el precio del diario (1,4 libras) para hacerse con el disco. ¿La explicación? Teniendo en cuenta que los porcentajes sobre la venta de discos que reciben los músicos son ridículos- -entre el 8 y el 15 por ciento del precio total del CD- es normal que muchos hayan acabado considerando los discos como poco más que una excusa para poder actuar en directo, que es de donde proviene la mayor parte de sus ingresos. Aun así, la verdadera revolución llegó cuando, hace unos meses, los británicos Radiohead tuvieron la ocurrencia de ofrecer su último trabajo, In Rainbows directamente a través de su web y sin precio fijo. Son sus seguidores quienes deciden cuánto quieren pagar por el álbum o si se lo quieren descargar sin abonar un solo penique. A pesar de que los de Oxford no han dado a conocer ningún dato oficial, se rumorea que de momento han conseguido recaudar cerca de 5 millones de libras. A pesar de que Radiohead no han sido los pri- McCartney, durante un concierto en París AP Discos a cambio de la voluntad Radiohead, en un concierto en Manchester AP Prince, durante una actuación este año en Miami Beach REUTERS meros en poner en práctica la venta directa- -el panameño Rubén Bladés ya empleó el mismo sistema hace cuatro años- el éxito de los británicos ha sido tal que artistas como Nine Inch Nails ya se plantean seguir el mismo camino. Otros, como el también británico Cliff Richard, introducen ligeras variaciones y apuesta por un precio que fluctúe en función de la demanda: cuantas más reservas haya en su web, más barato será el disco. Incluso Madonna se ha apuntado a la moda y ha anunciado que, tras publicar el próximo año su último trabajo para Warner, le dará la espalda a la industria convencional para emprender una nueva aventura junto a Live Nation, promotora de conciertos que durante la próxima década se encargará de explotar su imagen de manera global. El trato, por el que Madonna recibirá 120 millones de dólares, incluye derechos de imagen, merchandising, giras y, claro, discos. La industria agoniza a la espera de la próxima estocada.