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8- 9 S 6 LOS SÁBADOS DE bón, Pablo Sarasate (que se asomaba al balcón y tocaba el violín para los pamplonicas) Orson Welles, el Aga Khan, Manolete, actores y actrices... y, por supuesto, Ernest Hemingway. El número de habitaciones- -que en origen pasaba de las setenta- -se ha reducido a 44, parte de las cuales se han bautizado con los nombres de algunos de los 200 famosos que firmaron en el registro de La Perla. Hemingway sigue vinculado a la 217, la que siempre ocupaba. En cada habitación hay elementos relacionados con el antiguo usuario. Hay una dedicada a Víctor Eusa, el arquitecto de la fachada, que no se alojó aquí, claro, pero al que se ha querido rendir homenaje con la suerte de haber conseguido su viejo tablero de trabajo como elemento decorativo. El añejo espíritu de La Perla se descubre en muchos detalles: la vieja centralita o el buzón de correos junto al ascensor panorámico o ver integrada la antigua vidriera del salón o parte del suelo centenario encajado en el nuevo piso de mármol... Asegura Hualde que otro motivo de orgullo para el hotel es su independencia y seguir perteneciendo a los descendientes- -el biznieto, en este caso- -de sus fundadores, Miguel Erro y Teresa Graz. Pero hay un revival que agradecerán los estómagos más nostálgicos, a pesar de la excelente oferta gastronómica local, y es la apertura, en el hotel, de un restaurante que recupera el prestigio que le dieron las famosas hermanas Guerendiain, Las Pocholas, quienes han apoyado la iniciativa y hasta han aportando mobiliario de su antiguo local del Paseo de Sarasate, con la esperanza de que ayude a conjurar... DÍAS DE JÚBILO Flipando con Velázquez ui con toda la panda a ver los Velázquez del Prado, aumentados en estos días por unos cuantos préstamos. El filósofo Augusto avisó por el móvil que se retrasaría por inconvenientes de tráfico. -Como no sea por tráfico de armas... Si vive aquí a la vuelta- -opinó la Isidra. Cada vez que me enfrento con Velázquez- -y en Madrid es casi el pintor del vecindario- -me ocurre lo mismo: se me entreveran sus personajes con las personas de carne y hueso. Evito comentarlo en voz alta pero no puedo evitar que, ante la Venus, su piel obediente y pulida me huela a baño recién tomado, que humedece y entibia los cojines. -La cara que se ve en el espejo no es de la Venus- -me dice Merche, siempre atenta a los ángulos- -No, es de alguien que está fuera del cuadro- -concluyo. -Efectivamente, es de aquella señora. Estaba a mi lado hace un momento- -y me señala a una mujer alta que ahora nos da la espalda. Bueno- -pienso- -una más de los míos y las mías. Luego, entre las Meninas y nosotros hay un grupo de chinos que atiende al sonsonete del guía. -Se han movido, Mateo- -dice la Isidra a su pariente. -Claro, mujer, no se van a pasar la mañana allí los chinos- -No, digo que se han movido los del cuadro. -Pero qué han de moverse si son de mentira. A saber con qué has untado la tostada en el desayuno. Tú flipas. Sin embargo, al observar Los borrachos Mateo se alarma y me confiesa: -Oye, ese tío que se ríe me está mirando. Es igual a Terencio, el pimpla de mi pueblo. -A mí el que me miraba era el soldadito de Las lanzas Tal si me conociera- -acepta Braulio, maestro de mus. -Chicos, a mí Diego siempre me mira desde las Meninas y me guiña un ojo y me dice que me está retratando- -me atrevo a sermonear. Todos se ríen. La Isidra propone volver a dicha tela, a ver si el perrito del primer plano se ha escapado. Nos situamos al fondo de la sala. -El tío del fondo se ha movido. El de la cortina, mirad, ahora viene más claridad- -asegura la Isidra. -Flipo, os juro que flipo- -se entrega Mateo- -los borrachos me han dado sed. Vamos a por unos vinos. F Blas Matamoro Todo queda en casa La habitación de Hemingway, con muebles y detalles decorativos de su época. El escritor mantuvo siempre su relación con La Perla, a pesar de que, por razones económicas, no siempre reservaba sus habitaciones El violinista Pablo Sarasate, ensayando. En su habitación se ha incluido un mueble separador de columnillas, lacado en blanco, un tocador antiguo y un pequeño sofá Gran Hotel La Perla Plaza del Castillo, 1. 31001 Pamplona. Tel. 948223000. granhotel granhotellaperla. com www. granhotellaperla. com