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32 INTERNACIONAL www. abc. es internacional SÁBADO 15- -12- -2007 ABC La UE se acerca más a la independencia inevitable de Kosovo pero sin consenso Francia propuso sin éxito que se ofreciese a Serbia una vía favorable a la integración a cambio de su acuerdo ENRIQUE SERBETO CORRESPONSAL BRUSELAS. La Unión Europea ha tomado la decisión de enviar una misión a Kosovo encargada de ayudar a construir institucionalmente el país, pero no ha podido mencionar todavía la palabra independencia para este territorio que aún es formalmente parte de Serbia, a falta de un acuerdo claro entre todos los gobiernos. El Consejo Europeo de Jefes de Estado y de Gobierno decidió ayer en Bruselas poner en marcha este mecanismo que ya tenía preparado y cuyo despliegue efectivo será decidido por los ministros de Exteriores el 28 de enero. En este delicado asunto, la maquinaria del Alto Representante para la Política Exterior, Javier Solana, está llevando poco a poco a los Veintisiete hacia un desenlace que el presidente francés, Nicolas Sarkozy, calificó de ineluctable y que será sin duda la independencia de Kosovo, aunque como advirtió el jefe de la diplomacia británica, David Miliband, esto no tardará días, sino meses Solana es probablemente el político que sin ser originario de los Balcanes ha contribuido más a trazar las fronteras de esta región europea y en estos momentos lleva a cabo su trabajo más complejo, haciendo que cada paso que se da parezca un avance, eludiendo a toda costa los asuntos en los que no hay acuerdo, hasta que la situación que se va creando haga inevitable aceptar los hechos consumados. Sarkozy ha intentado introducir en el debate del Consejo la necesidad de que se produzca una señal inequívoca de apoyo a Serbia, que supusiera dejarle prácticamente abierta la puerta de entrada en la UE, a cambio de que aceptase respetar la independencia de Kosovo, pero se ha encontrado con la oposición feroz de otros gobiernos, empezando por el de Holanda, que no quiere que se de un paso si no hay progresos en la detención de los dos principales acusados de crímenes de guerra, Karadzic y Mladic. No debe confundirse la búsqueda de dos criminales con la suerte de todo un pueblo que no debe ser José Luis Rodríguez Zapatero, Nicolas Sarkozy y Gordon Brown conversan al comenzar el Consejo Europeo de Bruselas condenado dijo el presidente francés, que advirtió del riesgo de que se pueda despertar la violencia en la región si no se les da una salida honorable a los serbios. Desde Belgrado, el primer ministro serbio, Vojislav Kostunica, ya dijo que consideraría inaceptable incluso si se trataba de cambiar el ingreso efectivo en la UE por Kosovo. En realidad, la base de la argumentación que ha consolidado el Consejo Europeo de ayer es que las posibilidades de un arreglo negociado entre Serbia y los líderes de Kosovo han sido agotada es decir que ya solo cabe una decisión por parte de las instituciones internacionales. La ONU debe empezar a tratar el asunto este miércoles en el Consejo de Seguridad, con la más que previsible oposición de Rusia, lo que también casi con toda seguridad llevará a una constatación similar, REUTERS es decir, que el caso tampoco se puede resolver en Naciones Unidas, con lo que el asunto volverá a manos de la UE, mientras Estados Unidos espera solamente para bendecir el nacimiento del nuevo Estado, al que va a hacer uno de sus principales aliados en la región. Oposición feroz Juan Pedro Quiñonero EUROPA PARALÍTICA S i todos los miembros de la UE ratificasen el nuevo tratado europeo de Lisboa, la Unión habría tardado más de veinte años en salir de una crisis institucional que deja sin respuesta todas las cuestiones capitales: cómo producir y distribuir más riqueza, cómo competir en la nueva geografía económica mundial, cómo afrontar las inquietantes amenazas que se precipitan a sus puertas. Europa crece con menos vigor que Estados Unidos desde hace veintitantos años. Ninguna de las estrategias definidas por la Unión Europea desde hace dos décadas ha llegado a ponerse nunca en práctica. El relanzamiento a través de los trabajos públicos, concebido durante la comisión cesarista de Jacques Delors (1985- 1994) nunca llegó a ser realidad. El relan- zamiento vagamente librecambista de la Agenda de Lisboa (2000) fue impiadosamente olvidado. Si el Tratado de Lisboa no sufriese la misma suerte del difunto tratado institucional, la UE habría reforzado sus mecanismos de toma de decisiones. Pero, en verdad, los miembros de la UE no solo están divididos con respecto a la toma de decisiones que pudieran crear y distribuir más riqueza. Irlanda, el Reino Unido, España, Polonia y Europa del Este, practican desde hace años unas políticas que les permiten crecer más que la media, con matices. Alemania, Francia e Italia ha- ce veintitantos años que no terminan de salir de un proceso de anquilosamiento nacional. En materia de seguridad interior, las amenazas crecen más rápido que la Europa judicial y policial, todavía lejanas. En materia de seguridad exterior, la identidad europea de defensa es una vaciedad bizantina, a la sombra imperial de la OTAN. En materia agraria y comercial, la UE se enroca en sus bastiones proteccionistas. En materia de derechos humanos, solo la canciller de Alemania, Angela Merkel, habla con claridad a Moscú o Pekín. El resto es bizantino ruido audiovisual.