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ABC SÁBADO 15- -12- -2007 La trama de los abortos ilegales en España ESPAÑA 17 próxima legislatura se abra un diálogo que concluya en una ley de plazos, eufemismo para referirse al aborto libre en las primeras catorce semanas. Según esta diputada, la situación es un grave atentado contra los derechos de las mujeres El derecho a decidir sobre el propio cuerpo y sobre su maternidad ha de ser de las mujeres, sea cual sea la causa que motive su decisión, y no puede estar penado ni directa ni indirectamente ni tampoco ser sometido a tutela sostiene. En la misma línea, varias organizaciones abortistas, dormidas durante años, han convocado una reunión el lunes para coordinar una respuesta contundente ante las informaciones que se están conociendo y para decidir qué iniciativas tomarán. Interpretan que estas informaciones e investigaciones de irregularidades suponen un riesgo de involución, y no un incumplimiento de la ley. Mientras tanto, la Federación de Asociaciones Provida pidió que haya información disponible de alternativas al aborto en todos los ambulatorios, centros de salud, centros de servicios sociales, hospitales y farmacias a los que acuden las mujeres que se plantean abortar. Más derechos muerto que vivo El escándalo ha puesto en guardia a las clínicas abortivas. Han empezado a cumplir la ley de residuos biosanitarios y la normativa de sanidad mortuoria, gracias a lo cual los fetos pasan a tener más derechos una vez muertos que mientras vivían POR DOMINGO PÉREZ MADRID. Se supo ayer. Al menos una de las clínicas madrileñas privadas que han incumplido durante lustros la ley de residuos biosanitarios y la normativa de sanidad mortuoria ha empezado a tratar a los restos de los fetos de sus intervenciones con un mínimo de respeto y dignidad. Eso sí, bastante superior a la que recibieron mientras estuvieron vivos en el vientre de su madre. Se ha comprobado cómo en los últimos días han empezado a salir de uno de los centros abortistas pequeños ataúdes, herméticamente cerrados, conteniendo los restos de los niños, camino, se supone que, como marca la ley, de una incineradora. Por el momento, al menos en esta clínica, se han dejado de tirar a la basura los desechos clínicos y orgánicos mezclados. Cada uno debe ir por su lado, en los recipientes indicados, ser destruidos en los lugares homologados y no tranquilamente abandonados en medio de la vía pública, con los graves riesgos para la salud que ello supone y el debate morial y ético que suscita. Aunque resulte trágico, resulta una novedad que los fetos no acaben troceados en bolsas negras de desperdicios, junto a gasas sanguinolentas, sábanas quirúrgicas, guantes, restos de medicamentos abortivos y otras muchas pruebas de las macabras manipulaciones de estos locales. Ha quedado reflejado en varias denuncias y en los últimos cierres de instalaciones abortistas en Barcelona y Madrid que esa era una práctica habitual. Una forma de actuar común, con toda la impunidad y descaro del mundo pese a que se violaba tanto la obligación de separar los materiales clínicos de los restos humanos procedentes de abortos, como las normas que exigen la cremación o enterramiento de los restos cadavéricos. Además, se ha podido comprobar a través de las Fuerzas del Orden que era frecuente en muchos de estos locales una tercera infracción que consistía en que también abandonaban en la basura todo tipo de documentos confidenciales de las pacientes, cuando las normas obligan a que se destruyan. Tanta negligencia y despreocupación se justifica, sobre todo, por una cuestión económica. Se hacía, por muy crudo que parezca, para ganar más dinero, para enriquecerse aún más deprisa. Hay que plantearse estos centros como lo que son, unos sensacionales negocios, dirigidos de forma generalizada por personas de escasos escrúpulos. En semejante contexto, según los investigadores y las asociaciones provida, se comprende mejor que se arrojen los residuos de cualquier tipo, empezando por los humanos, a un contenedor de la calle. Sale gratis. Su coste es mínimo, mientras que cumplir con la ley puede suponer más de 100 euros por cada recipiente homologado y su posterior traslado, manipulación y destrucción. Poco importaba además la dignidad que se merecen unos restos humanos. Claro que ahora se va a producir la paradoja de que, bajo la presión de los controles administrativos y policiales, los cadáveres van a disfrutar de muchos más derechos que cuando eran unos vulgares seres vivos alojados en los vientres de sus madres. Respuesta contundente Alguna clínica, bajo la presión policial, ha dejado de tirar los fetos a la basura y utiliza pequeños ataúdes ABC. es Vea la más completa información sobre las clínicas abortistas y sus prácticas en abc. es