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108 VIERNES deESTRENO VIERNES 14 s 12 s 2007 ABC 1408 EE. UU. 2007 104 minutos Género- -Terror Director- -Mikael H fström Actores- -John Cusack. Mary McCormack, Jasmine Jessica Anthony La habitación del pánico, sin salida FEDERICO MARÍN BELLÓN El más descreído de los mortales, que se dedica además al negocio de la literatura de sustos, se enfrenta al suceso paranormal por antonomasia, una habitación de hotel que deja chica, y no por su tamaño sino por su malignidad, a la mítica 237 de El resplandor El planteamiento es tan prometedor como tópico, aunque no tan prometedor ni tan tópico como el hecho de que su inspirador sea nada menos que Stephen King, inagotable surtidor en el que han repostado los mejores trotamundos del género. Con un acaparador de planos tan fotogénico como John Cusack y con Samuel L. Jackson convertido en disuasorio director del siniestro hotel Dolphin, la película tiene además la virtud de no recurrir a las casi inevita- bles dosis de violencia, de no sacar del armario (o del minibar) a ningún loco con una motosierra y de no mostrar más sangre de la que cabría en una película de boy scouts. Es una pena, sin embargo, que el duelo entre Cusack y Jackson no dure un par de asaltos más, porque más pronto que tarde el protagonista se queda solo y el guión se ve abocado a un callejón sin salida. Tras un par de curvas psicológicas negociadas a una velocidad meritoria, el sueco Mikael H fström y sus guionistas se encuentran ante una bifurcación inaplazable: aminorar la marcha y tomar el camino más tranquilo, algo que no aceptaría ningún ejecutivo de Hollywood, o desmelenarse en un carrusel de efectos especiales y demostraciones demoniacas (y hasta gratuitas) en las que el espectador sólo echa de menos al bueno del padre Karras. La tercera vía, sólo al alcance del verdadero talento- -que esta vez, presumo, no se halla en el texto original, tampoco se le puede pedir más al prolífico autor- -habría consistido en un hallazgo prodigioso de esos que ocurren de tanto en cuanto en la pantalla y dejan al espectador asombrado ante lo sorprendente y, al mismo tiempo, inevitable. Quien quiera ver una solución así se tendrá que conformar, por el momento, con ir al videoclub, si es que todavía le queda alguno cerca. Manoel de Oliveira descubre América en su 99 cumpleaños El director de cine más viejo en activo presentó la que ojalá no sea su última película: Cristóbal Colón: el enigma BELÉN RODRIGO. CORRESPONSAL LISBOA. El realizador portugués Manuel de Oliveira ha celebrado sus 99 años con el preestreno de su última película, Cristóbal Colón: el enigma en la que participa también como actor junto a su mujer Isabel. Con 76 años como director, es el cineasta más viejo del mundo en activo y el más premiado en su país. Fue una noche emocionante e histórica, cuando Manuel de Oliveira se subió al escenario del auditorio de la Fundación Gulbenkian de Lisboa ante una sala llena que le quiso rendir un cálido homenaje. Nadie diría que tiene 99 años porque tan sólo un bastón en el que se apoya levemente para andar revela en él una cierta edad, pero no, desde luego, que esté tan cerca del siglo. Después de mucho esfuerzo para encontrar el apoyo financiero necesario para acabar su último trabajo (procedente en su mayor parte de la Fundación Gulbenkian) el pasado miércoles tuvo lugar el preestreno de una película muy esperada, tanto por lo que representa su realizador como por su contenido. Manuel de Oliveira se ha inspirado en el libro Cristóbal Colón era portugués del matrimonio luso- americano Manuel da Silva y Silvia Jorge de Silva. En él se trata de confirmar la tesis de que Colón nació en Cuba, una localidad alentejana, nombre que dio a la mayor isla por él descubierta en el mar de las Antillas. Tal y como ha explicado él mismo, no se trata de una cinta científica o histórica, ni de carácter biográfico, sino de una ficción que evoca los grandes descubrimientos marítimos Ricardo Trêpa y Leonor Baldaque, actores que habitualmente trabajan con él, dan vida al matrimonio protagonista del filme, en unos papeles que serán posteriormente interpretados por Manuel e Isabel de Oliveira, cuando los personajes ya tienen una edad avanzada. Era la primera vez que ambos participaban juntos en una película, los dos con 99 años. Isabel ha reconocido que no quería hacer el papel, pero la necesidad obliga Creo que no estuve tan bien como debía, pero hice lo que pude afirmó. Oliveira nos sorprende con una meditación sobre la vida en general y la suya propia en particular, con ternura y humor. Un largo matrimonio que sigue unido y, como su propia mujer dice en la pantalla, el amor es difícil y exige muchos sacrificios Pero a pesar de todo, ambos son independientes, ya que como también se dice en la película, no hay nada más doloroso que no valernos de nosotros mismos La historia fue rodada en Portugal y en Estados Unidos con una duración de 75 minutos, y acaba en Puerto Santo, una de las islas de Madeira, donde Colón vivió con su mujer, Filipa de Perestrelo. Nacido en Oporto en 1908, realizó su primera película en 1931, Douro, faina fluvial y participó por primera vez en la Mostra de Venecia en 1956, con el documental El pintor y la ciudad Los años no parecen pasar para Oliveira, que sigue con planes de acabar todos los proyectos que tiene en mente. Continuaré trabajando mientras me dejen y tenga salud. No quiero llegar a ninguna parte, el cine fue siempre mi pasión asegura. Después de este trabajo, que en Portugal llega a la gran pantalla el próximo 13 de enero, el realizador luso quiere adaptar el cuento de Eça de Queiroz Singularidades de una chica rubia Creo que no estuve tan bien como debía, pero hice lo que pude afirma su mujer, Isabel, que también está a un año del siglo y ha debutado como actriz Irina Palm Bélgica, Lux. G. B. Ale. Fra. 2007 103 minutos Género- -Drama Director- -Sam Garbarski Actores- -Marianne Faithfull, Miki Manojlovic La mano de la abuela Faithfull E. R. MARCHANTE Hay tantas cosas que se le pueden reprochar al director de Irina Palm el debutante Sam Garbarski, que lo mejor será arrebujarlas detrás del hecho de que es una película resultona que trata con mucha mano izquierda un drama espinoso sobre la rara enfermedad de un niño y la resolución de su abuela por sacar el dinero para pagar el tratamiento. A poco que nieve, puro Dickens. Afortunadamente Garbarski consigue que la cosa transcurra en un clima cálido; me- jor, tórrido, pues la abuela (y he aquí lo gracioso de la historia) descubre su incomparable talento como manual seguidora del judío Onán en un sex shop de su ciudad. La cosa es cómo consigue Garbarski que semejante situación dramática (que la abuela se prostituya de ese patético modo en un burdel) no produzca en el espectador ni la más mínima congoja... Pues lo consigue mediante dos aciertos: el primero, que nada de lo que ocurre sea creíble: ni el personaje, ni el sex shop, ni las supuestas maravillas de la anciana, ni siquiera cada uno de los recovecos previsibles que toma la historia. Y el segundo es otra vez cuestión de mano izquierda: otorgarle el papel a Marianne Faithfull, la musa del pop británico de los sesenta, aglutinadora de simpatías y cercanías del mundo entero y, por lo tanto, papel secante para cualquier vitriolo que se derrame aquí. Ni el personaje ni su interpretación tienen el peso que debieran, pero juntos consiguen un raro efecto. Y en el fondo, tal vez haya que tener mucho talento para que de una historia tan incómoda surja una película tan cómoda. No es una cinta histórica Oliveira subió al escenario para presentar su película EFE