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66 MADRID VIERNES 14 s 12 s 2007 ABC Objetivo: salvar las grutas de la Casa de Campo Las cuevas de la casa- palacio de los Vargas, en la Casa de Campo, lugar de diversión en tiempos de Felipe II, se encuentran en estado ruinoso. Unas obras de emergencia las quiere recuperar POR SARA MEDIALDEA MADRID. Pocos en la capital saben que la Casa de Campo alberga restos de lo que fuera casa- palacio de los Vargas y sus jardines, los Reservados Chico y Grande. En el primero, aún se conservan vestigios de la galería de grutas, que servía de diversión a los dueños de la casa y sus aristocráticas visitas. Esas grutas, muy abandonadas y deterioradas, van a ser objeto ahora de unas obras de emergencia para evitar su pérdida, y poder abrirlas al público en un futuro próximo. Durante mucho tiempo, estos jardines de la casa- palacio de los Vargas- -situados prácticamente frente al Palacio Real- -han sido unos absolutos desconocidos para los madrileños: primero, por utilizarse como viveros municipales; y segundo, por la barrera que ha supuesto la M- 30. Ahora, salvado este obstáculo, la principal entrada a pie desde la ciudad a la Casa de Campo, el puente del Rey, lleva prácticamente hasta las grutas. De hecho, esa es la idea que tuvo Felipe II cuando, recién trasladada la Corte a Madrid, en 1561, vio desde el Alcázar la impresionante casa- palacio de los Vargas, con sus jardines- -Reservado Chico y Reservado Grande- Era, sin duda, la edificación más representativa, y una puerta inmejorable hacia la Casa de Campo, el espacio perfecto para el cazadero real. En contraste con el Madrid miserable que se encuentra el monarca, la villa de los Vargas llama poderosamente la atención: incluso aparece en el dibujo de la nueva capital que realiza Anton Van der Wyngaerde, en posición privilegiada frente al Alcázar. La idea del rey era tener un palacio rela- De viveros municipales a jardín histórico El plan director de la Casa de Campo tiene, entre sus objetivos, la recuperación del jardín que fue el Reservado Chico, un trabajo del que se encargará el área de Medio Ambiente. Ya en el siglo XIX, la zona era utilizada como vivero municipal; en breve, se liberará de esa función. La concejalía de Las Artes, por su parte, tiene planes para restituir las grutas y reinterpretar el palacio de los Vargas. La idea es convertirlo en una especie de centro de interpretación histórica de la zona. En el Reservado Chico se situó, en origen, la estatua de Felipe III que ahora se ubica en el centro de la Plaza Mayor. La disposición de estos jardines, en torno a la casa- palacio, es similar en la estructura a los Reales Alcázares de Sevilla. Las grutas pasarán ahora unos meses de recuperación: Tienen tanta naturaleza viva dentro, hongos, líquenes, etcétera, que una vez se les devuelva la estanqueidad, habrá que esperar a que se sequen explica Juan José Echeverría, coordinador general de infraestructuras culturales del Ayuntamiento. Sólo después de estas obras de emergencia, y de la toma de datos en uno de los escasos restos del siglo XVI que queda en Madrid, podrán reabrirse a los madrileños. Un plano de la época refleja, en el ángulo superior izquierdo, la disposición original de las grutas co menos que una ruina. Tan mala es su situación que la junta de Gobierno municipal ha aprobado la realización de obras de emergencia en las mismas, para consolidar lo que queda de ellas. La concejalía de Las Artes es la encargada de llevarlas a cabo, así como los estudios arqueológicos y de geofísica- -una radiografía mediante ultrasonidos- -que permitan obtener datos históricos de una época casi totalmente perdida en la ciudad. Las obras- -explicó el coordinador general de Infraestructuras Culturales, Juan José Echeverría- -comprenden la localización de humedades, la retirada del cubrimiento de fibrocemento, el apeo de la estructura, la demolición de las soleras, el drenaje y evacuación de aguas y una cubrición de las grutas En total, calculan, tres meses de trabajos- -ya iniciados- -y una inversión de más de 300.000 euros. En un futuro, se utilizarán para el uso de los madrileños. Los siguientes pasos serán decorarla, recuperando los restos de teselas- -pequeños fragmentos de piedra con los que se componían los mosaicos- -o de conchas. La visión de Felipe II Pese al lamentable estado, aún se aprecia su belleza original enterrarse la M- 30 en este punto, va a convertirse en la principal entrada a pie en la Casa de Campo. En torno a la casa- palacio de los Vargas, Felipe II organiza los Reservados Chico y Grande. En el Chico, se construyen la galería de las grutas, o de las burlas: un elemento muy típico de la época, destinado a la diversión y el juego de los nobles de la época, y que con el tiempo se ha convertido en uno de los pocos vestigios que quedan en pie del siglo XVI madrileño. Durante muchos años, el Reservado Chico se perdió, fue utilizado como vivero y las gru- ABC cionado con el bosque cercano y crear un Real Sitio en torno a él, a la manera del renacimiento italiano. Por eso, va comprando terrenos en la zona y en 1562 cierra la adquisición de este jardín de la casa de Vargas. La conexión entre ambas márgenes del río- -en una, el Alcázar que luego fue transformado en Palacio Real; al otro, los terrenos de la casa de los Vargas- -ocuparon muchos proyectos en la época, algunos incluso con túneles desde palacio. Pero la concreción fue el puente del Rey, que ahora, tras tas se emplearon como dependencias del propio vivero. El paso del tiempo, la erosión, los daños producidos durante la Guerra Civil y la falta de cuidados las ha convertido en po- Teselas Conexión peatonal La galería de las grutas o de las burlas tenía en su interior surtidores que sorprendían al visitante En su origen, la galería de las grutas eran un elemento lúdico, para la diversión de quienes las usaban. Servía de cierre al Reservado Chico por el lado oeste. Su diseño se atribuye a Juan Bautista de Toledo, y contaba con cinco estancias abovedadas- -con bóvedas casi planas- una distribución interior laberíntica y se abría al exterior por medio de arcos. Contaba con una sala de mosaicos -con una rica policromía- -y una sala de Burlas en la que diferentes surtidores escondidos sorprendían al visitante. Ahora se presenta seriamente dañada, lo que hace temer incluso un hipotético colapso. Un laberinto de diversión