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54 MADRID VIERNES 14 s 12 s 2007 ABC Echamos a rumanos del bar cada día Los comercios del centro, sobre todo los bares, están cada vez más hartos de los grupos de rumanos que roban a los clientes. La prostitución no cesa: casi 40 chicas del Este a las 5 de la tarde en la calle de la Montera POR CARLOS HIDALGO FOTO DANIEL G. LOPEZ MADRID. Cinco de la tarde en un café cercano a la calle de Atocha. Dos niñas rumanas se acercan a los clientes que están sentados en los veladores. Una de ellas porta un periódico en la mano y, sin pedir permiso, alarga la mano para coger las monedas de propina para el camarero que reposan sobre un platillo. Los clientes le reprenden por su atrevimiento, momento en que la menor deja el periódico sobre una cartera y un teléfono móvil que hay en la mesa. Uno de los consumidores se percata y evita el robo. Así es como funcionan estos pequeños delincuentes, que hacen del centro de la capital su zona preferida para delinquir. Son menores rumanos, en muchos casos, niños, que han sido instruidos por el hurto por sus propios padres. Al no tener edad para responder ante la ley, acumulan y acumulan hechos delictivos de este tipo. Su presencia en las calles más céntricas es más que visible. No sólo la de los menores, normalmente rumanos gitanos, sino la de adultos. En la zona de Sol, sobre todo algunos restaurantes de comida rápida, han tenido que colgar de sus paredes letreros destinados a sus clientes del tipo: No descuide sus pertenencias. La empresa no se hace responsable de los robos Son, precisamente, los bares y cafeterías algunos de los lugares donde más actúan estas bandas. En uno de la plaza de Santa Ana los reciben ya envueltos en rutina. Vienen casi todos los días y, sobre todo, son mujeres- -explica una empleada- Ayer mismo por el miércoles le robaron una bolsa a una mujer que estaba sentada aquí dentro Son rumanas, y ya no son niñas- -indica otra camarera de la zona- Antes venían pidiendo, pero ahora, directamente, se hacen pasar por clientes. Piden un café, se sientan, buscan a la víctima y le roban sin que se den cuenta. Lo que pasa es que ya sabemos quiénes son y, en cuanto les vemos llegar, los echamos Y, cuando lo hacemos- -añade un compañero- encima de todo, se enfadan, diciendo que a lo que han venido es a consumir Hay comerciantes que vienen notando una mayor presencia de estos grupos de delincuentes rumanos en los últimos meses, sobre todo en el centro. Los mayores de edad también utilizan a los niños de la familia de otro modo: trabajan a diario en los semáforos de algunas avenidas, como José Abascal o la M- 30 a su paso por el puente de Ventas. Allí intentan limpiar los parabrisas de los coches, momento en el que distraen a los conductores y aprovechan para que otro de los chavales robe lo que pueda del interior de los vehículos. Fuentes oficiales, sin embargo, niegan que se esté produciendo un repunte de la delincuencia en el centro. Indican que este año los delitos en Centro han bajado más de un 17 y que las faltas lo han hecho también un 7 según los Las zonas calientes Sol y su entorno. Es la zona neurálgica de actuación de carteristas, descuideros y menores delincuentes, tanto en tiendas y bares como en cajeros automáticos. Montera. La prostitución, especialmente de mujeres del Este, es el gran problema de esta emblemática calle, donde, incluso, ha habido que levantar una comisaría de Policía Municipal y está proyectado instalar cámaras de videovigilancia pronto. Plaza de la Luna. Es un enclave degradado por la droga y la prostitución, a dos pasos de la plaza del Callao y de la Gran Vía, en pleno centro. Ayer, a las cinco y media de la tarde, había casi 40 prostitutas en la calle de la Montera datos que maneja el Cuerpo Nacional de Policía. En una farmacia de la zona de Callao sí que están notando desde hace tres o cuatro meses mayor presencia de robos o intentos de robo por parte de rumanos jóvenes. Suelen ser ladrones al descuido y carteristas, rumanas y rumanos. También están los jóvenes de 18 y 19 años que se pinchan cocaína y vienen a comprarnos jeringuillas. En ese momento, si pueden, roban alguna cartera o lo que puedan. Son yonkis y, además, también son chaperos que se prostituyen en los maceteros de Sol Eso sí- -añaden- también están los drogodependientes de toda la vida Otro cantar es el de la calle de la Montera. De poco o nada parece que sirve la comisaría de Policía Municipal que se ha instalado en plena vía. Muy moderna y con bastantes agentes patrullando por la zona, pero poca eficacia en lo que a comercio sexual se refiere. Al menos, si se tiene en cuenta la cantidad de prostitutas que ayer deambulaban buscando clientes a las cinco y media de la tarde: podían contarse un total de 36, y eso que no era fin de semana. Los comerciantes son vivo testigo de lo que allí ocurre: Se ven menos negritas, porque la mayoría son rumanas, y también comienza a haber algunas de Bulgaria ¡Candela! ¡Candela! ¿Quién de aquí se llama así? preguntaba, ingenuo, un viandante, ya mayor, de la zona, con la sonrisa cómplice de las meretrices que, por el idioma en el que hablaban, no parecía que respondieran a ese nombre tan español. En la plaza de la Luna es donde encontramos la opinión más optimista. La da el hombre que regenta un bar allí mismo. Últimamente, la cosa está más tranquila comenta. No son de esa opinión en el Yonkis y chaperos Los datos oficiales hablan de que los delitos han bajado en el distrito de Centro un 17 y las faltas un 7