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ABC VIERNES 14- -12- -2007 Los comerciantes, indignados por los robos de menores rumanos en Centro 53 El trato vejatorio a los mayores motiva la clausura del Juan XXIII Se vieron imágenes de mujeres atadas a la cama, invadidas por sus excrementos MARÍA ISABEL SERRANO MADRID. Del cierre cautelar al definitivo han pasado seis meses. El geriátrico Juan XXIII de Alcobendas, ya no tenía inquilinos desde que a finales del pasado mes de junio, el Gobierno regional abriera un expediente sobre este centro por diversas irregularidades, presunto trato vejatorio y trato humillante a los internos. Ahora, se ha dictado el cerrojazo definitivo y, además, una multa de cien mil euros. Al Juan XXIII ya se le habían impuesto tres multas económicas por distintas irregularidades a lo largo de sus doce años de existencia. Pero el colmo fueron las imágenes, grabadas con cámara oculta a mediados del pasado mes de junio, para el programa de Ana Rosa Quintana, en Telecinco. El Gobierno de Esperanza Aguirre abrió, de inmediato, una serie de investigaciones e inspecciones para comprobar si era cierto que en la planta tercera de esta residencia, que era totalmente privada, más de veinte ancianos dormitaban en posturas imposibles, muchos de ellos atados, mientras algunos presentaban moratones y marcas. Se mostraba, también, a una anciana atada, con una pierna amoratada y síntomas de gangrena, según rezaba en los subtítulos. La mujer presentaba llagas en sus genitales. Además, se podía ver a otra anciana tendida en su cama e invadida por sus propios excrementos. Si la investigación de Asuntos Sociales verifica las irregularidades, el centro será clausurado definitivamente sentenciaba, a finales de junio, el vicepresidente primero Ignacio González. Ha pasado. El centro ha sido cerrado definitivamente. En cuanto se tuvo noticia de las primeras irregularidades y del trato que recibían los ancianos- -unos 65- sus familiares les sacaron de allí lo antes posible. Hubo un trajín de hijos, nietos y demás familiares saliendo y entrado del geriátrico para interesarse por sus mayores. Había situaciones muy sospechosas. Por ejemplo, M. L. M. manifestaba entonces a ABC: Ha sido horrible. Yo ya notaba cosas raras porque en los cuatro meses que mi madre lleva aquí no me han dejado darle la merienda y me ponían pegas para verla. Ahora tiene anemia y es un puro pellejo Lo que también le dolía a M. L. M. es que había recomendado este centro a otras personas por su precio asequible, 660 euros al mes. Es un puro pellejo Una cuidadora condujo ayer a una anciana al interior de la residencia diario de las instalaciones, como arañazos de las sillas de ruedas, que no son reparados inmediatamente, pero entran dentro del desgaste normal de una residencia de estas características. Jiménez negó que hubiera más ancianos de los autorizados y afirmó que ahora hay 57 residentes y pueden albergar hasta 63 personas. Además dijo que en el centro trabajan 20 personas. En la jornada de ayer la Comunidad de Madrid no sólo decretó el cierre de las residencias Juan XXIII y San Eduardo sino que también impuso sendas multas de 100.000 y 120.00 euros respectivamente. El centro Juan XXIII llevaba clausurado desde junio, cuando se pidió el cierre de las instalaciones por irregularidades denunciadas en un programa de televisión y los ancianos fueron realojados en otros centros. Sin embargo, en el caso de DE SAN BERNARDO Negativa de la dirección San Eduardo se ha dejado un mes de plazo para que los familiares puedan buscar otros destinos a los 57 mayores que viven allí. Desde la consejería de Familia y Asuntos Sociales aseguraron que la Comunidad de Madrid garantizará diariamente la inspección de la residencia para que se cumplan los requisitos mínimos durante este plazo. Además, proporcionarán a los familiares un listado con las residencias privadas autorizadas para la reubicación de los ancianos. Atados y con moratones