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52 MADRID www. abc. es madrid VIERNES 14- -12- -2007 ABC Cerradas dos residencias por abandono de los ancianos y falta de mantenimiento La Comunidad ordena su clausura total y definitiva por la acumulación de irregularidades e impone elevadas multas LETICIA TOSCANO MADRID. Yo saqué a mi madre de allí después de un mes y medio porque la situación era infrahumana. Me alegro de que terminen con esta injusticia Así de tajante se mostró ayer María Dolores Cerillo Pelaez ante el inminente cierre de la residencia privada de la tercera edad San Eduardo en San Sebastián de los Reyes por parte de la Comunidad de Madrid. Ella, como hija de una anciana con alzheimer, experimentó de primera mano el trato que daban a los residentes en el centro: No le ponían pañales porque se los quitaba, me la encontraba sucia, con sus necesidades hechas encima y, en ocasiones y sin mi consentimiento, atada a la cama Desesperada ante la situación de su madre, esta mujer decidió cambiarla de centro cuando descubrió, atónita, que tenía una infección de hongos en la boca y que, según explica, la lavaban con un barreño, sin poder asegurarle que los materiales fueran de un sólo uso. Una vez que el vicepresidente primero del Gobierno regional, Ignacio González, anunció ayer la clausura de esta residencia y del centro Juan XXIII de mayores, se acercaron hasta la puerta de San Eduardo en San Sebastián de los Reyes, varios familiares de enfermos que alguna vez estuvieron internados en este centro. Es el caso de T. S. C. un hombre cuya esposa padecía la enfermedad de Huntington y estuvo en San Eduardo siete años. Tenía que hacerme cargo yo de ella, darle de comer y cuidarla porque hay una sola persona en el comedor para todos los ancianos recuerda. Nunca había ningún médico en las instalaciones subraya. Tras el fallecimiento de su esposa, puso una denuncia. La residencia está ubicada en el kilómetro 21 de la carretera de Burgos. Se trata de un edificio de tres plantas, ajardinado y que, según comenta la di- Otros casos en la suspensión de centros de mayores 19 09 2002. Cierran la residencia Arcos de San Antonio en Galapagar, por exceso de ocupación. 14 06 2002. Clausuran el centro Montegancedo en Pozuelo de Alarcón, por funcionar sin licencia de apertura. 22 11 2001. Suspenden la actividad de las residencias Santa Rosa de Lima, en Colmenar Viejo y Arjona en Madrid. Un mes antes cerraron, en Colmenar, la residencia La Milagrosa 7 11 2001. Cierran un piso que actuaba como residencia de mayores en Retiro. 09 10 2001. Clausuran el centro Peña Retama en Hoyo de Manzanares por faltas graves. 01 02 2001. Suspenden la actividad del geriátrico Virgen del Val en Alcalá de Henares. 23 03 2000. Cierran la residencia Sol del Valle, en Sevilla la Nueva, y Los Berrocales, en Paracuellos de Jarama, por carecer de licencia. 23 11 1999. Se ordena la clausura de la residencia Virgen de la Oliva (Aravaca) rección del centro, permanece abierto para que los ancianos paseen, aunque ayer permanecía cerrado y muy pocos ancianos estaban en su patio. Los familiares y los propios trabajadores de la residencia explican que el principal problema que tiene el centro es la falta de personal y la ausencia de cualificación del mismo. De hecho, estas carencias son las que figuran en el procedimiento sancionador abierto por la Comunidad de Madrid desde el pasado 9 de agosto. Según el informe realizado por el Gobierno regional, el cierre se ha decretado por la acumulación de infracciones graves, tales como deficiencias en el mantenimiento y conservación del centro, puertas defectuosas en las habitaciones, humedades en las salas de estar y comedores, desconchones de pintura... Además, en el informe se mantiene que había carencias en la atención dispensada a los ancianos, especialmente a los enfermos y que había más residentes de los permitidos. Estos hechos no sólo los certifican los familiares de los mayores, sino también los propios trabajadores del centro. Una joven polaca que lleva dos años trabajando como gerocultora en la residencia y no quiere dar su nombre afirma que las instalaciones están sucias, los baños huelen mal y no es difícil ver alguna que otra cucaracha en los cuartos de los abuelos Y es que parece ser que la mayoría de los trabajadores son inmigrantes y no tienen cualificación. Empiezan limpiado el suelo y terminan cuidando a los abuelos cuenta María, una auxiliar de enfermería que abandonó San Eduardo hace aproximadamente un año. Según explican estas trabajadoras hay poco personal. Por ejemplo, solo hay cuatro personas que se dediquen a despertar a los 60 ancianos por la mañana, y sólo dos Infracciones graves Los familiares hablan en el turno de noche. Las dos mujeres coinciden en afirmar que hay una persona contratada para la cocina, pero no es una profesional y, cuando la cocinera libra, cualquiera la sustituye. El menú habitual, según cuenta T. S. C. se basaba en puré, pescado congelado, croquetas y patatas La única explicación que dan las trabajadoras para que los familiares no saquen de allí a sus mayores es el precio de la residencia que ronda los 1.200 euros, un precio inferior al de los centros de la zona. Toallas compartidas Los responsables del centro de San Sebastián de los Reyes niegan las acusaciones y anuncian que recurrirán el cierre La directora afirma que allí se protege a las personas mayores y no hay injusticias Respecto a las condiciones higiénicas de los mayores, la trabajadora polaca afirma que, exceptuando tres o cuatro personas, todos conviven en habitaciones dobles o triples sin baño. Al parecer, en cada planta de la residencia- -tienen tres- -hay unos cuatro aseos, que son compartidos, por lo que aproximadamente son doce los ancianos que utilizan el mismo baño. Sobre las esponjas, afirma que son individuales, pero reconoce que no puede decir lo mismo de las toallas. Ante la decisión de la Comunidad de Madrid de decretar el cierre total y definitivo del centro, la dirección de San Eduardo afirmó que no tenía constancia de tal hecho y el abogado de la residencia, Eduardo Sánchez, confirmó que iban a recurrir la orden de cierre. La directora del centro, Rosa Jiménez, se calificó a sí misma como una protectora de las personas mayores y dijo no soportar las injusticias hacia ellos. Sin embargo, María, una antigua trabajadora la definió como una persona que ve a los ancianos como objetos con los que hacer dinero Rosa Jiménez se defendió de las acusaciones de mal mantenimiento del centro aduciendo que, en el momento de la inspección, se había estropeado un cuarto de baño y se había filtrado el agua, por lo que había manchas de humedad en las paredes. Parece ser que la dirección de la residencia esperaba en ese momento a que se secaran las manchas para poder pintarla. Además, Eduardo Sánchez explicó que hay manchas y rayones provocados por el uso