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ABC VIERNES 14- -12- -2007 La Audiencia Nacional concluye que el PCE (r) es lo mismo que los Grapo 11 Salían muchas chicas llorando La clínica Mayrit es un piso bajo en un edificio de viviendas en la calle Toledo de Madrid. Hasta donde pudo acceder ABC, después de ser expulsado por celadoras, nada recuerda a un centro sanitario POR M. J. PÉREZ- BARCO MADRID. La clínica Mayrit pasaría casi desapercibida entre la vorágine de una gran ciudad de no ser por un cartel luminoso que anuncia todos sus servicios: Ginecología, sexología y pareja, psicología Además, anuncia el horario de atención al público (de lunes a viernes de 8.30 a 20.30 y los sábados de 9 a 13 horas) y sus teléfonos, fax y página web. Es un piso bajo, con cuatro ventanas y un portal, habilitado en un edificio de viviendas en plena calle Toledo de Madrid. En el número 135 duplicado explica uno de los ópticos que trabaja en una tienda cercana. Mucha gente viene a nuestro establecimiento a preguntar por esa clínica, porque se confunden en el número de la calle. Lleva ya quince o veinte años en funcionamiento Es la clínica de abortos de toda la vida- -dice su compañera- Yo misma he acudido a su ginecólogo durante años, porque trabajan para varias aseguradoras. También tratan a muchas señoras mayores. Antes ofrecían además traumatología, reumatología, incluso había fisioterapeutas, pero ya no ofrecen esos servicios. Desde luego, no son los mismos propietarios que estaban al principio, cuando abrieron Poco más conocen estos tres ópticos que trabajan cada día a pocos metros del centro Mayrit. Sí que hemos notado que vienen muchas mujeres extranjeras- -interrumpe uno de ellos- Y salen muchas chicas llorando. No sé si por buenas o malas noticias misma fue totalmente vetado por los empleados y la dirección del centro. Un largo pasillo de color claro da entrada a este negocio, a cuyos lados aparecen puertas pintadas en marrón que conducen supuestamente a consultas y despachos. Y en la derecha, una pequeña recepción, con tan sólo una mesa y una silla. Nada, en un simple vistazo al interior, recuerda a una clínica sanitaria. Tiene todo el aspecto de una vivienda rehabilitada en un centro médico, pero que se ha quedado lejos de conseguir ese objetivo. ¿Tienes cita? pregunta en principio una amable recepcionista, que pierde los nervios cuando escucha la palabra prensa: ¡Fuera! ¡fuera! A poco más accedió ABC, porque dos celadoras expulsaron a voz en grito a nuestro periódico. Ni siquiera puso calma un hombre de edad, que, correctamente trajeado, salió de un supuesto despacho. Ante la presencia de las cámaras de televisión, algunos vecinos se acercan a curiosear entre los periodistas. Uno de ellos, que prefiere mantener el anonimato, cuenta su historia: Cuando mi hija estaba embarazada de 40 días, comenzó a sangrar. Vivo frente a esta clínica, así que bajamos urgentemente para que la atendieran. Pero dijeron que no era nada, que aguantáramos hasta los tres meses y me insinuaron practicarle entonces un aborto Este hombre, que se declara católico, se sintió enormemente ofendido. Se despidió con una fuerte discusión con los empleados del centro. Ahora espera de forma inminente la llegada de su nieto. La prensa, mal recibida JULIÁN DE DOMINGO Dos clausuras, una investigación judicial archivada y reabierta, y plan de choque Dos clínicas cerradas cautelar y parcialmente por la Comunidad de Madrid- -CB Medical Ginedemex (filial del doctor Carlos Morín) y Mayrit S. A. -y una más (Isadora) investigada por orden judicial, después de que el mismo juez archivara la causa hace unos meses. Los siete centros abortivos privados de Madrid fueron inspeccionados por el Seprona de la Comandancia de la Guardia Civil a principios de año en una campaña rutinaria y en cuatro de ellos se detectaron irregularidades de carácter administrativo- -fetos en la basura, en el caso de Isadora, y restos humanos mezclados con material quirúrgico en los contenedores en las otras- Ahora, dos juzgados pueden ordenar sendos procedimientos penales tras los cierres. Ayer, el revuelo en esta amplia calle de Madrid ha hecho saltar los rumores entre los vecinos. La presencia de la Policía para cerrar la parte del centro donde se practicaban las interrupciones voluntarias de embarazo, las cámaras de televisión y los periodistas alteraron la vida normal del barrio. Pero la prensa no fue bien recibida, ya que los responsables de la propia clínica alertaron a la Policía Local, que acudió al lugar y tomaron los datos de los cámaras de televisión que grababan imágenes desde la vía pública. Y es que, sobre el terreno, sólo a través de los vecinos la prensa podía conocer ayer algún detalle del tipo de los servicios que aún están en funcionamiento en la clínica, porque el acceso de los periodistas a la Acudí con mi hija embarazada de 40 días por una urgencia y querían practicarle un aborto a los tres meses