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Jueves 13 de Diciembre de 2007 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2007. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.601. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 2,05 Bélgica: 2,00 Estados Unidos: 2,50 USD. Francia: 2,05 Irlanda: 2,10 Italia: 1,75 Holanda: 2,00 Portugal: 1,35 Reino Unido: 1,20 LE. Suiza: 3.40 CHF. Marruecos. 16 Dh. Anita, la valiosa perla del marajá Las joyas de Anita Delgado, la maharaní de Kapurtala, despertaron ayer en Christie s más interés que las de María Antonieta. Casi 900.000 euros por los tesoros de quien enamoró a un príncipe indio EMILI J. BLASCO uando la hermosa malagueña tenía 16 años de edad, la vio bailar en Madrid el marajá de Kapurtala, presente en la capital española para la boda de Alfonso XIII y Victoria Eugenia en 1906. La bailaora enamoró de inmediato a Jagatjit Singh, que cortejó a Anita Delgado hasta que consiguió, no sin esfuerzo y regalos de ensueño, que se casara con él dos años después en la India. Su historia de amor se apoderó ayer de los compradores en Christie s, y un collar Art Déco de esmeralda, diamante y cristal de roca que había pertenecido a la pasional maharaní llegó a triplicar el precio máximo que se estimaba en su subasta. Se calculaba que podría ser adquirido por entre 100.000 y 150.000 euros, y fue vendido por 463.397. Por el contrario, una de las joyas que más habían acaparado la atención, un collar de perlas, rubíes y diamantes de María Antonieta, fue retirado de la venta al quedar en 471.580 euros y no alcanzar la expectativa de su vendedor. Los ocho lotes de joyas que habían sido de Anita Delgado sumaron en total 870.343 euros. Con motivo de esta subasta, la sorprendente y apasionante vida de la española ha vuelto a un primer plano, mientras Penélope Cruz ve de momento paralizado su proyecto de película sobre la maharaní debido al temor de sus descendientes en la India de que el perfil que se presente de ella sea demasiado escandaloso. Pero es que la de Anita Delgado no fue una vida normal. Jagatjit se prendó de ella cuando él tenía 34 años y la vio bailar por primera vez. El marajá de Kapurtala, al pie del Himalaya, había acudido a la boda real como dignatario del Irene Lozano GADAFI SUPERSTAR llí donde va planta su jaima, con un espíritu nómada poco verosímil tratándose de alguien que lleva tres largas décadas apoltronado en el poder. A medida que cumple años, Gadafi se parece menos a un dictador: rizos despeinados, barba lampiña de tres días, trajes de amplia hechura... Cualquier día lo fichan como cantante de Mocedades. Los muchachos del barrio no le han llamado loco, aunque lo que queda de la izquierda francesa se ha esforzado en dejar patente su boicot a la visita. No se trata de ponerle la alfombra roja, desde luego, y parece razonable privar del honor de dirigirse a la Asamblea Nacional francesa a quien no respeta ningún órgano legislativo que limite su poder. Sin embargo, el recurso a la indignación empieza a parecer una impostura, como la de quienes han censurado los encuentros de Moratinos con miembros del régimen cubano o la visita a España de Obiang. Desairar a un dictador resulta muy digno como gesto personal. Como política no es más que filfa: los gobernantes no cobran para lucir sus principios, sino para hacerlos avanzar. Defender los Derechos Humanos consiste en mostrar a quien los vulnera lo inaceptable de su posición; en ofrecerle mejor trato diplomático, comercial o económico si los respeta. Hasta para amenazar a alguien hace falta reunirse, pero una reunión no equivale a una legitimación. Sin ocultar el desprecio que merecen, sin dejar de recordarles su siniestra condición, hay que mirar a la cara a los dictadores. De lo contrario, ¿qué opción queda? ¿Reunirse los países democráticos entre sí distendidamente y bombardear a todos los demás? A menudo da la impresión de que esos indignados boicoteadores de despacho están más preocupados por su propia imagen que por los Derechos Humanos. A C El collar de esmeraldas, diamantes y cristal se acercó al medio millón de euros Imperio Británico, ya que Victoria Eugenia era nieta de la reina Victoria de Inglaterra. De Madrid pasó a París, donde finalmente pudo atraer a Anita. Allí ésta fue alojada en palacios y tuvo que aprender francés y altos modales antes de casarse. La boda se celebró por todo lo alto en Kapurtala en 1908, en una tradicional ceremonia sij a la que la joven llegó a los lomos de un elefante. Anita adoptó el nombre de Prem Katur y pasó a ser la quinta esposa del marajá. Estuvo en el AFP país 18 años y tuvo un hijo, Ajit Singh. Vivió en medio de un increíble lujo, rodeada de joyas. El rumor de que Anita había tenido una relación amorosa con un hijastro llevó al divorcio en 1925. Ella pudo conservar todos los regalos y llevar una vida de opulencia en Europa, con una paga perpetua, con la única condición de no volverse a casar. No obstante, mantuvo un amor secreto con su secretario, Ginés Rodríguez, que duró hasta que ella murió en Madrid en 1962.