Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
84 CULTURAyESPECTÁCULOS www. abc. es culturayespectaculos JUEVES 13- -12- -2007 ABC Muere Guinovart, el pintor poeta Pintor, dibujante, escultor, escenógrafo, muralista, grabador, premio Nacional de Artes Plásticas... Su corazón dejó de latir ayer a los 80 años. La huella de Josep Guinovart está en los grandes museos POR ARNAU PUIG FOTO: YOLANDA CARDO BARCELONA. Josep Guinovart (1927- 2007) nació, y murió ayer, en Barcelona, después de haber instalado, en 1969, su convento- catedral para el trabajo en una de las bajas colinas de Castelldefels, un extraordinario lugar de playa y de montañosa mole pétrea del Garraf, en donde el artista respiraba la necesaria atmósfera y brisa del mar, del aire y de la naturaleza, todo ello no excesivamente alejado de la frenética vida diaria de la gente del pueblo y del turismo, componente ambos- -bajo las metáforas que se quiera- -de su creadora obra plástica. Guinovart se sintió siempre un artista arraigado a la realidad social, política, económica, cultural. El contenido de sus obras salía siempre de la circunstancia concreta; en un inicio, desde los años cuarenta hasta llegados los sesenta, entendió que ese contenido debía darlo a través de formas si no de realismo académico- -que nada reflejaban ya entonces- -cuando menos formas populares, captables inmediatamente por el gancho y la gracia de las formas sucintas, esquemáticas, esbozadas, como aquellas que los ineptos pero con necesidad expresiva saben imprimir en muros, vallas y soportes de todo tipo. Porque a Guinovart, del arte lo que le gustaba era la pintura, la posibilidad constructiva, el trazo impulsivo, todo aquello que implicara una respuesta viva, visceral a la realidad cotidiana. Por eso buscaba también la inspiración en los poetas populares, como Federico García Lorca y Miguel Hernández, cuyos poemas ilustró en muchas ocasiones o bien sirvieran de esquema y pauta para su creatividad. do una carrera que no fue en ningún momento académica, y que le ha llevado a los principales centros en donde se ha gestado y desenvuelto el arte contemporáneo. Desde París, ciudad que en los años cincuenta le abrió todas las posibilidades formales y conceptuales, ha pasado por Nueva York, México DF o Sao Paulo, y ha trabajado y expuesto en las principales ciudades y museos de América, Norte y Sur, África árabe, Asia y, aparte de en Europa, ha expuesto en prácticamente todos los centros españoles interesados por el arte. Ha tocado todas las disciplinas que ocupan o agreden el espacio: pintura, escultura, muralismo (con intervenciones junto a los arquitectos) collage (lo que permite la utilización de todos los elementos que puedan interesar para una composición plástica) escenografía (teatro, ballet e instalaciones) grabado (en todas sus variantes) y cualquier otro procedimiento que se ocupara de proyectar imágenes que se dirijan a un espectador, como ilustración de libros o creación de carteles de convocatoria (ésta ha sido, casualmente, una de las últimas exposiciones en que ha participado) Otro aspecto interesante de su dedicación al arte es haber pensado en crear una Fundación en el pueblo de Agramunt, provincia de Lérida, lugar de sus orígenes familiares y vivencias de la Guerra Civil, en donde su obra revestiría la presencia de sus actitudes plásticas sucesivas, la de la exaltación del campo- -con los colores y texturas que ello implica- la de los compromisos sociales y políticos- -las guerras de agresión, defensa o salvajismo que se generan en torno nuestro- las obras que obedecen a diferentes conceptos estéticos que el artista siente necesidad de generar. La producción plástica de Guinovart es una de las determinantes del Occidente contemporáneo. Prueba de ello son los diferentes premios que se le han otorgado en las bienales y otros certámenes internacionales. Su obra ha tenido una buena circulación y figura en muy buenas colecciones oficiales y privadas de España y de todo el mundo. Exaltación del campo Artista total Josep Guinovart, el año pasado en una exposición en el Museo Marítimo de Barcelona Por ello mismo, al llegar a los años sesenta se dio cuenta de que el informalismo en el fondo implicaba su mismo credo creativo: los colores, si no de la realidad concreta, nacían de la actitud subjetiva ante esa realidad; era el artista, el creador, el que daba sentido a los colores que aparecían en la obra plástica. Por eso, es a partir de esa etapa informalista cuando Guinovart empieza a crear como unos colores propios, que son los corrientes que usa o puede utilizar todo el mundo, pero que él utiliza en su gama dura. Los sienas pasan a ser tierras, los amarillos son los de las semillas, los azules son del agua o del cielo y los blancos o los negros, con algún que otro matiz de rojo, nacen de las paredes encaladas o de los bidones metálicos que sirven para hacerse un techo y en donde aparece, alguna que otra vez, el rojo de la ira, el de la sangre derramada o aquel otro rojo que, a veces, también, anuncia las flores del amor. Precisamente, una de sus últimas series expositivas itinerantes ha llevado el título de los colores Guinovart. Josep Guinovart ha segui-