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14 ESPAÑA La ofensiva etarra s Las víctimas MIÉRCOLES 12 s 12 s 2007 ABC La plaza dedicada a un etarra en Lizarza se llama desde ayer de la Libertad El equipo de gobierno de Otaola adoptó la medida en un pleno extraordinario BLANCA TORQUEMADA MADRID. La plaza más importante de la localidad guipuzcoana de Lizarza, bautizada hace años con el alias del etarra Txirrita se llama ahora de la Libertad En una nueva demostración de coraje cívico, Regina Otaola, alcaldesa del pueblo gracias a la coherencia del PP (único partido que se presentó a las elecciones) y a la triste desidia de todos los demás (que no tuvieron el valor de hacerlo) sacó adelante en el pleno extraordinario celebrado ayer en la casa consistorial esta necesaria medida de reparación democrática, una más de las muchas que está llevando a cabo desde que en julio tomó el bastón de mando. Primero, ordenó colocar la bandera nacional en el balcón del Consistorio, y después limpiar la fachada de pintadas en favor de los terroristas. Ahora ha considerado oportuno tocar el callejero local, en una nueva conquista con especial calado simbólico porque la plaza afectada es, precisamente, la del Ayuntamiento. Pero el cambio, aunque efectivo, no es aún visible: Todo tiene que seguir su curso, no puede figurar el nuevo nombre en la plaza de un día para otro- -comenta la alcaldesa- -porque, además de encargar las placas, hay que comunicar la denominación a Correos y hacer otros trámites La intención de rebautizar ese enclave (hasta ahora llamado Txirrita Gudariaren en homenaje a un terrorista nacido en Lizarza) ya la había comunicado Otaola a sus compañeros del Partido Popular hace un tiempo, por lo que el asunto se sometió a debate: Hicimos algunas consideraciones sobre qué nombre sería el idóneo. Alguien propuso llamarla Plaza de España pero al final hemos creído que era más adecuado invocar la libertad La medida se adoptó a primera hora de la mañana, esta vez sin los altercado habituales en esta localidad de apenas 600 habitantes: Últimamente no nos hostigan cuando los concejales y yo nos desplazamos al pueblo para cumplir con nuestras obligaciones. No lo hacen desde que la Audiencia Nacional está tramitando una denuncia por las amenazas de muerte que recibí Así, con el habitual blindaje de la Ertzaintza y en un ambiente de relativa calma, el equipo de gobierno municipal (asistió casi al completo pues sólo faltó una edil) comprobó el estado en el que había quedado el mástil después de que en el pasado día de la Constitución los vándalos lograran prender fuego a la bandera nacional y reducirla a pavesas. Está bastante deteriorado- -lamenta- -y hemos optado por ordenar que se retiren las otras banderas, la del pueblo y la ikurriña, hasta que podamos izar la de España. O todas o ninguna Además, en el pleno de ayer se aprobaron las ordenanzas municipales, un punto menos llamativo pero igualmente básico, según explica Otaola: Es fundamental gestionar las cosas del día a día con normalidad, para que el pueblo recobre el pulso cotidiano. Eso también contribuye a la causa de la libertad De hecho, aunque a cuentagotas, la alcaldesa (ahora también flamante vicepresidenta de la FEMP) ya ha detectado síntomas alentadores: Algunos vecinos se han acercado al Ayuntamiento para interesarse por sus asuntos, y eso ya supone un avance. En el próximo pleno, a finales de diciembre, queremos aprobar los presupuestos y es importante conocer de primera mano las necesidades de la gente Sabe que el día en el que sólo se cuestione cómo distribuye y gestiona las partidas, algo sustancial habrá cambiado en Lizarza. Algo más que un nombre. Víctimas, amigos y familiares depositan flores donde estuvo el cuartel de la Guardia Civil FABIÁN SIMÓN Es bueno recordar: yo ni olvido ni perdono Decenas de personas evocaron ayer a las víctimas del atentado de la casa- cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza s Veinte años después, rostros tristes; recuerdo vivo. En los brazos de su madre (que fue niña en esa casa- cuartel) su hijo de tres años le preguntaba ayer por los malos Mamá, ¿dónde están los malos ROBERTO PÉREZ ZARAGOZA. En el solar que ocupó la casa- cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza, en la Avenida de Cataluña, hay una plaza con un monumento que recuerda la brutalidad del 11 de diciembre de 1987, cuando ETA hizo estallar un cochebomba que mató a cinco niñas y a seis adultos, e hirió a otras 88 personas. Ayer, como cada 11 de diciembre, se rindió homenaje y recuerdo. A la plaza acudieron decenas de personas. Algunas de ellas, hombres y mujeres que vivieron en primera persona el atentado. Entre ellos, la hija de uno de los guardias civiles destinados en la casa- cuartel. No tuvo que llorar muertos en su familia, pero sí entre las amigas. Entonces contaba once años. Explicó a ABC que, veinte años después, tiene grabadas esas imágenes a la perfección, aunque prefiero no acordarme mucho, la verdad Portaba ayer en brazos a su hijo, de tres años. El pequeño, habiendo escuchado el dolor provocado veinte años atrás, preguntaba con insistencia: ¿Y los malos? Mamá, ¿dónde están los malos? Pascual Grasa estaba de servicio aquel 11 de diciembre. Vio que un hombre dejaba un vehículo frente a la casa- cuartel y salía huyendo. Corrió tras él, pero optó por volver en un vano intento por avisar a los compañeros. Ayer, reclamaba para los terroristas, y para los que les alientan y apoyan, todo el peso de la ley; rechazamos cualquier beneficio para ellos Y subrayaba que los atentados no son accidentes casuales, son acciones calculadas para matar, cometidas por terroristas que anuncian falsas treguas sin mostrar jamás arrepentimiento Jesús también era guardia civil y aquel día estaba igualmente de servicio. A él le tuvieron que rescatar, herido, de los escombros. Ayer explicaba que, cuando llega cada 11 de diciembre, estoy fatal. Algo como lo que ocurrió aquí no se olvida nunca explica. María Pilar Ballarín perdió en el atentado a su hermano José Ignacio y a su sobrina, hija de éste, Silvia Ballarín. Queda un vacío para siempre. Y queda también el odio y la rabia hacia los terroristas. Yo no perdonaré jamás afirmaba. Atanasio Ruiz, guardia civil que vivía en la casa- cuartel y que entonces tenía 41 años, recordaba ayer para ABC los primeros minutos tras la explosión: Fui el primero que bajé a la calle y ayudé a desenterrar. Aquello fue un infierno, fuego, humo... Su esposa y sus dos hijas resultaron heridas leves. Mientras algunos han intentado amortiguar los recuerdos, dice que a él no le cuesta recordar aquel drama: Es bueno recordar, aunque hoy, cada 11 de diciembre, se pasa muy mal. Yo, ni olvido ni perdono Tras la ofrenda floral con la que ayer se rindió homenaje a las víctimas, sonó el himno de la Guardia Civil. Varios de los presentes, hombres y mujeres, lo corearon. Y, al final, dos espontáneos y cerrados vivas: ¡Viva la Guardia Civil! ¡viva España Queda odio y rabia Recuperar la normalidad Debate sobre el nuevo nombre Después de que los vándalos quemaran la bandera, la alcaldesa ha ordenado retirar las otras enseñas hasta que se repare el mástil Fue un infierno, fuego, humo... afirmaba ayer uno de los guardias civiles que vivió el atentado de Zaragoza en primera persona, y cuya familia resultó herida