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ABC MARTES 11- -12- -2007 Putin apunta a un fiel tecnócrata como su sucesor al frente de la Presidencia de Rusia 31 Mira Milosevich INDEPENDENCIA ANUNCIADA D esde hace cuatro meses se sabía que el 10 de diciembre terminarían las negociaciones entre los serbios y albanokosovares sobre el futuro estatuto de Kosovo. También se sabía que estas negociaciones no iban a dar ninguna sorpresa, toda vez que las dos partes defienden, desde hace mucho tiempo, posiciones completamente opuestas e inconciliables: los serbios sólo cederían a Kosovo un estatuto de amplia autonomía, basándose en que Kosovo forma parte del territorio de la república de Serbia, cuyas fronteras son reconocidas internacionalmente, y los albaneses sólo aceptarían la independencia y la creación de un Estado soberano. Por tanto, la Unión Europa, los EE. UU. y Rusia, que integran el llamado Grupo de Contacto, y las partes que han negociado, se han ido preparando durante estos meses para el día después, que acaba de llegar. ¿Qué va a ocurrir ahora? El día 19 de diciembre el Consejo de Seguridad de la ONU discutirá el informe del Grupo del Contacto. Posiblemente se sugerirá aplicar el Plan Ahtisaari que propone una independencia vigilada por la UE. Pero, se prevé que, en este caso, Rusia y China opondrían su veto. A este temor responde la declaración del ministro de Exteriores de Suecia sobre el posible reconocimiento de la independencia de Kosovo por la UE, sin el beneplácito de la ONU. Ya los EE. UU. habían asegurado, hace tiempo, que reconocerían la independencia kosovar aunque ésta fuera proclamada unilateralmente. Serbia y Rusia exigirían la prolongación de las negociaciones. La única buena noticia es que los líderes políticos serbios y albanokosovares han declarado reiteradamente que no van a recurrir a la violencia para imponer sus respectivas propuestas. Los dirigentes albanokosovares han afirmado también que, sin el explícito apoyo de la UE y los EE. UU. no proclamarían la independencia. El reconocimiento oficial de la secesión de Kosovo por instituciones internacionales como la ONU o la UE facilitaría su incorporación a las mismas, así como la llegada de ayuda financiera al nuevo Estado, pero tal hecho, por sí mismo, no aseguraría la estabilidad en la región. El primer indicio de la crisis que se avecina lo veremos probablemente el próximo 20 de enero, día de elecciones presidenciales en Serbia. El candidato de los nacionalistas radicales, esta vez, tiene posibilidades de ganar. La UE da un paso hacia el acuerdo para el reconocimiento Los ministros de Exteriores prepararon el terreno para la cumbre del viernes, en la que los presidentes tomarán una decisión ENRIQUE SERBETO CORRESPONSAL BRUSELAS. La Unión Europea camina inexorable hacia el reconocimiento de la independencia de Kosovo, rellenando poco a poco y sobre la marcha las lagunas legales y los obstáculos diplomáticos. Ayer, los ministros de Asuntos Exteriores constataron que todavía no hay unanimidad para aceptar el reconocimiento de la independencia de la provincia serbia, pero ya están de acuerdo en enviar una misión que tendrá como objetivo dirigir los primeros pasos del nuevo Estado independiente en materia policial y judicial. Como dijo el portugués Luis Amado, la unanimidad no es una decisión instantánea sino un proceso de convergencia, y lo único que puedo decir es que hemos dado un paso en esa dirección Los ministros tuvieron una larguísima discusión sobre un tema en el que no estaban obligados a tomar una decisión, porque la han dejado para los presidentes que se verán el viernes después de haber firmado el Tratado de Lisboa, y cuando ya se haya podido tomar la temperatura al asunto en las Naciones Unidas. Poco a poco, se van quedando solos los países que mantienen reticencias ante las posibles consecuencias del precedente que se pondrá en marcha. Según fuentes diplomáticas, la única posición realmente numantina es la de Chipre, cuyos temores sobre consecuencias en el territorio de la isla son enormes. Grecia, que casi siempre es su protector incondicional, optará, según fuentes diplomáticas, por la abstención activa En cuanto a España, el ministro Miguel Ángel Moratinos no desveló claramente si España se sigue oponiendo al principio de que Kosovo sea un país independiente, aunque sí dijo que no sería positiva una declaración unilateral por parte de Pristina. España había sostenido históricamente que para apoyar la independencia se necesitaba un acuerdo de las dos partes (Serbia y los kosovares) y la legitimación de las Naciones Unidas. Ayer Moratinos lo redujo al respeto a la legalidad internacional y a la unidad en el seno de la UE. El Gobierno podría contentarse con una declaración del Consejo Europeo del viernes en la que se afirme que el caso de Kosovo no puede ser usado como precedente en otros casos, en referencia a posibles reivindicaciones soberanistas en España. Suecia está en la primera línea de los que desean que se apruebe cuanto antes la declaración de independencia, mientras que el ministro italiano, Massimo d Alema, propuso que se otorgara automáticamente a Serbia la condición de país candidato, lo que podría significar una especie de compensación para ayudar a los sectores proeuropeos a aumentar su influencia a pesar del trauma de la pérdida de esta provincia. El comisario de Ampliación, Oli Rehn, contestó que, en este proceso, Serbia debe cumplir las condiciones Javier Solana, a quien no le falta experiencia vital en el asunto, dijo ayer que su principal preocupación es garantizar la estabilidad en los Balcanes Compensación a Serbia