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ABC MARTES 11 s 12 s 2007 Tribuna Abierta OPINIÓN 7 Fernando de Terán PASEN Y VEAN, E produce ahora una nueva exposición del proyecto de reforma del paseo del Prado de Madrid, en versión que atiende a sugerencias surgidas durante su tramitación anterior. Y como era esperable, no ha tardado en aparecer una nueva campaña de oposición al mismo, cuyo derribo forma parte de estrategias interesadas, dentro de las varias batallas que se están librando, independientes de él. Y para ello, en muchos casos, se recurre a todo, incluida la falsedad irresponsable e impune, por lo que conviene estar advertidos y prevenidos. Había un tema especialmente aireado e intencionadamente desquiciado, que era el del arbolado, el cual, dejando aparte los episodios más peregrinos de exhibicionismo encadenatorio, produjo declaraciones fantásticas recogidas por la prensa, que tenían poco que ver con la verdad del proyecto. Este era presentado (citas literales comprobables) como una tala de olmos centenarios cortando una arboleda única de ejemplares plantados en época de Carlos III de modo que quedará sin una sombra en todo el Paseo Era una tala masiva lo que se decía que proponía el proyecto, una masacre arbórea Se hablaba de la deforestación que le espera al Paseo que afectará a los árboles mas espectaculares, históricos, majestuosos e irreemplazables No importaba nada que, en realidad, no hubiera olmos en el paseo del Prado, ni que apenas quedasen árboles centenarios (ninguno amenazado nunca por el proyecto y ninguno de época de Carlos III) ni que nunca el proyecto hubiera propuesto tala alguna. Daba igual, nadie parecía haber visto de verdad el proyecto, ni falta que hacía para vituperarlo bajo la falsedad del arboricidio masivo movilizadora eficaz de ardores ecologistas. ues bien, como las sugerencias atendidas en la nueva versión que ahora se expone han llevado a evitar el minoritario traslado, no tala, de ejemplares arbóreos que antes se proponía, reajustando el trazado para conservarlos a todos en sus sitios actuales, sin tocar a ninguno, se ha hecho necesario buscar otro flanco de ataque al proyecto, dirigiendo ahora la ofensiva contra la forma en que se reorganiza la circulación en él. Y se habla de una masa de asfalto ampliada y de poner una autopista que va a aumentar la cantidad de monóxido de carbono y se dice que (OTRA VEZ EL PASEO DEL PRADO) zo con árido estabilizado, como la adoptada con universal aceptación en muchos históricos paseos europeos. ¿Quién inventaría la mentira del albero, tan irresponsablemente reiterada sin mirar el proyecto? Ante esta nueva exposición del Proyecto, y ante la nueva campaña de falsedad reiniciada contra él, permítase a quienes lo hemos concebido (Siza, Hernández León, Riaño, Rueda y Terán) hacer una llamada a las conciencias individuales: señoras y señores ciudadanos, por favor, juzguen por sí mismos, sosegadamente y sin intermediarios interesados, lo que de verdad se propone. Ahí tienen el Proyecto. Abran los ojos, pasen y vean S P or todo ello, no se comprende que algunos buenos profesionales del urbanismo y alguno de las letras españolas se sumaran a esa ofensiva anterior, calificando de desatino y de irracionalidad a algunas opciones del proyecto, sin molestarse en conocerlas de verdad. Y no se comprende que, así, acabasen atizando un debate en la prensa del que, con tanto acierto, pudo decirse que estaba tan esmaltado de descalificaciones gratuitas, tan contaminado por el clima de animosidad sectaria, que actualmente domina el escenario político y periodístico del país y tan alejado de las que Azaña llamaba regiones templadas del espíritu, que cualquier juicio debe esperar ser recibido como producto del interés antes que como fruto de la convicción (Fernández Galiano, 27- VI- 2006) por no hablar de la tradición cainita de los profesionales del urbanismo mencionada por otro comentarista (Hernández Pezzi, 20- VI- 2006) desde la cima colegial de los arquitectos. Por algo sería. ¿Volveremos a ver ahora repetidas aquellas actitudes? e todo esto surgió entonces y se actualiza ahora una duda razonable ante la utilización y el aprovechamiento interesados que se hace de la tramitación de este tipo de proyectos, tan efectivamente contaminada por lo que está fuera de ellos. ¿Qué pensar cuando uno de esos proyectos es presentado en forma distorsionada, hasta hacerlo irreconocible y aborrecible? ¿Y cuando se provoca con falsedades, como se ha hecho y puede volver a hacerse, una actitud general adversa hacia él, convocando públicamente a su repulsa, hasta con agresivas pancartas (gráficamente registradas también en la prensa) más que groseras? Por eso, ante esta nueva exposición del proyecto, y ante la nueva campaña de falsedad reiniciada contra él, permítase a quienes lo hemos concebido (Siza, Hernández León, Riaño, Rueda y Terán) hacer una llamada a las conciencias individuales: señoras y señores ciudadanos, por favor, juzguen por sí mismos, sosegadamente y sin intermediarios interesados, lo que de verdad se propone. Ahí tienen el proyecto. Abran los ojos, pasen y vean. D P ahora los árboles sólo darán sombra a los coches Y se añaden gratuitamente otras falsedades, como que el proyecto no ha hecho un estudio de movilidad ignorando el exhaustivo tratamiento del tema en el proyecto y el aquilatado fundamento que ofrece, para la matizada modificación que propone de la actual organización de la circulación. Y todo ello, ocultando, por supuesto, lo que en realidad propone el proyecto, que es la duplicación de la superficie peatonal, con la correspondiente reducción de la asfaltada dedicada a la circulación rodada, porque el tráfico se reduce más del 30 por ciento y, por lo tanto, también la contaminación. Y debe recordarse que tal reducción no es una insólita y caprichosa ocurrencia actual, sino que formaba parte de los objetivos fijados por el concurso del que deriva este proyecto, como ganador del mismo, en desarrollo del vigente Plan General de Ordenación Urbana de Madrid. Conviene, además, estar prevenidos contra la colección de calumnias vertidas sobre aspectos de paisaje o ambiente, que desgraciadamente podemos ver reproducirse nuevamente ahora y son tan sorprendentes como fácilmente refutables, sin más que conocer de verdad el proyecto. Se llegó a decir que se trataba de ponerles a los turistas una explanada con pocos árboles, para que en verano se deshidraten que se va a destruir una zona declarada Bien de Interés Cultural y que va a producirse un grave daño para el Patrimonio con atentados concretos, como mover de su sitio las esculturas, sobre todo a la fuente de Apolo o poner como pavimentación albero de plaza de toros que no pega ni con cola y levantará tal polvo que dañará las pinturas Ocultando, en cambio, que el proyecto duplica el número actual de árboles, que no toca absolutamente nada a Apolo, que amplía la zona de Interés Cultural, que refuerza normativamente la protección del Patrimonio y que prevé una pavimentación de terri- Arquitecto urbanista, coautor del proyecto Recoletos- Prado. Medalla de Oro de Urbanismo de la Comunidad de Madrid. Miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando