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ABC LUNES 10- -12- -2007 Fútbol s Entrevista ¿Quién era su espejo sindical? DEPORTES 89 -Pero en la AFE siempre ha habido nombres importantes en cargos importantes. -Quino, que fue el primer presidente de la AFE, y en el plano político, Nicolás Redondo padre y Marcelino Camacho. Curiosamente, todas las reuniones que hemos tenido en la FIFPRO se han celebrado en Bruselas, en la sede de la Confederación de Sindicatos europeos. También siento una admiración especial por Alfredo di Stéfano, que en sus tiempos de futbolistas fue un sindicalista ejemplar y que siempre ha estado cerca de nosotros, hasta el punto de que es nuestro presidente de honor. En este país, y más en el mundo del fútbol, hubo un tiempo en el que no era fácil pertenecer a este sindicato y sé de casos que agotaron su vida deportiva antes de tiempo por defender a sus compañeros. La AFE, ejemplo sindicalista Fundada en 1978, ha tenido cuatro presidentes, realizado otras tantas huelgas, tiene más de cinco mil afiliados, un presupuesto de 2,8 millones y 35 clubes han perdido la categoría por morosos POR E. ORTEGO MADRID. Muy pronto cumplirá treinta años. Pablo Porta era el presidente de la Federación Española de Fútbol y al ampara de la Constitución los futbolistas españoles crearon una Asociación para defender sus derechos laborales ante los clubes y, sobre todo, protegerse de la falta del pago de los salarios. Joaquín Sierra Quino fue su primer presidente. Como ahora recuerda Gerardo González Movilla, no podía haber mejor candidato porque él había llevado a la práctica su negativa a aceptar el derecho de retención y se declaró en rebeldía Vicente del Bosque también tomó parte activa en la creación de esta Asociación que ahora presume de ser un ejemplo de sindicalismo a nivel mundial y hermano mayor de todos los sindicatos de deportistas que han ido naciendo en nuestro país al amparo de la AFE, auténtica pionera. Casi treinta años después de aquellos comienzos con plantes, encierros y reuniones eternas jalonados por cuatro huelgas, la AFE ha pasado de tener 1.100 afiliados a 5.350 encuadrados en todas las categorías del fútbol español, incluidos los extranjeros. Las cuotas que pagan son las mismas que en 1986 y van desde los 120 euros anuales de los de Primera a los 18 de los retirados, pasando por los 102 de Segunda, los 78 de Segunda B o los 60 de Tercera o Regional. Actualmente todos los deportistas profesionales españoles tienen derecho a la seguridad social plena y amparados por la AFE han visto la vida el sindicato de ciclistas, de atletas, fútbol sala, balonmano y baloncesto, tanto masculino, como femenino, tenistas, pelotaris... También los entrenadores de fútbol formalizaron hace poco la ANEF. Cuatro huelgas y presidentes. Curiosamente cada presidente de la AFE convocó en su etapa al frente del organismo una huelga. La primera (4- III- 79) con Asensi. La segunda (11- IV- 82) con Quino en su segunda etapa como presidente. La tercera (9- IX- 84) con Iriarte, y la cuarta, que fue la huelga general (14- XII- 88) ya con Movilla de presidente. Éste es su quinto mandato. Acaba el año próximo y su intención es presentarse para cubrir una última legislatura de tres años. Alberto López es el actual secretario general y Raúl y Javi Torres, los vicepresidentes. No se puede obviar al hablar de la AFE el trabajo de hombres totalmente identificados con la causa, como los juristas Cabrera Bazán y José Luis Carceller, o Manolo Esteo, todos ellos ex secretarios generales. Reclamaciones y morosos. Desde su fundación, la AFE gestionó todas las reclamaciones de salarios impagados y las cifras oficiales se han disparado. En 1978 fueron de 311.332, 63 euros y el 30 de junio de 2007 ascendieron a 17 millones en Primera y Segunda, casi seis en Segunda B y 281.714 euros en Tercera. El montante total de las reclamaciones desde 1978 asciende a 282 millones de euros. Nueve clubes descendieron de Segunda a Segunda B y 26 de Segunda B a Tercera por impago de haberes. La temporada pasada las víctimas fueron el Cobeña y el Extremadura, pero en la relación se encuentran clubes históricos como el Málaga (91- 92) el Burgos (93- 94) el Real Oviedo (02- 03) el C. D. Logroñés y la S. D. Compostela, en dos ocasiones. Los jugadores de estos equipos descendidos cobraron sus salarios del fondo de garantía salarial, en el caso de los de Segunda B casi en un cien por cien por valor de 12 millones de euros. -Lo que no entiendo tanto es ese maridaje de que usted sea también directivo de la Federación, que les debe dinero. -Sí, por eso valoro la complicidad que siempre tuvieron con nosotros formando parte de la Junta directiva hombres como Vicente del Bosque, que fue hasta miembro del comité de huelga; Butragueño, once años conmigo como vicepresidente, Sanchís, Míchel, Biurrun, Pardeza, Clemente Villaverde... Ahora Raúl, que es vicepresidente primero. Sin ellos no se hubiera llegado a ningún sitio. Sin su compromiso sería imposible hablar de lo que ahora estamos hablando porque la AFE ha sido un ejemplo dentro del sindicalismo mundial. unas condiciones en la que nosotros entendimos que los clubes pidieran un periodo protegido de contrato para evitar la fuga constante de sus jugadores. La base es que no se pueden firmar contratos de más de cinco años y en los tres primeros no se puede rescindir por ninguna de las dos partes, y si se hace hay una sanción deportiva y económica. A partir de los 28 años, el periodo se reduce a dos. Repito que es un consenso no firmado. Ahora estamos intentando crear un contrato- standard a nivel mundial si resulta en un país que no tenga sindicato. Somos 48 asociaciones y tenemos ocho en espera. Pero no sólo somos los interlocutores válidos ante FIFA y UEFA, desde un principio lo fuimos para la Comunidad Europea. El día 13 se firma el nuevo tratado con 27 países en el que por primera vez en la historia europea se aprueba la especificidad en el deporte. Se abre un camino legislativo inédito en la historia del deporte y voy a tener la suerte de estar en este cargo en un momento tan singular. -Así es. La FIFA ha creado una Cámara de resolución de disputas que es un tribunal paritario. La FIFPRO nombra diez jueces y los clubes otros diez, y en dos meses intervenimos y fallos todos los casos laborales que bien los clubes o los futbolistas planteen. Hasta ahora, el 95 por ciento de las decisiones tomadas han resultado favorables a los jugadores. Las denuncias se tramitan por los sindicatos nacionales y directamente -Los interlocutores válidos para discutir todos los problemas que surjan son ustedes. -Sí, siempre he tenido esa sensibilidad, desde que era delegado de curso en el colegio. Luego, por desgracia, en el equipo que jugaba, el Tenerife, surgieron múltiples problemas laborales y tomé parte activa. En 1978 se fundó la AFE y vine como representante de Canarias, que pertenecía administrativamente a Andalucía. Conseguí que se cambiara y tuviéramos delegados independientes. Me eligieron para la Junta directiva. En noviembre del 88 pasé a la presidencia. -Usted se siente sindicalista por encima de todo. -Eso es un asunto de legislación, no de opinión. Estamos dentro para defender nuestros derechos y porque así lo contempla un Real decreto de Federaciones. Estar ahí nos permite formar parte de la Asamblea federativa con una horquilla de entre el 25 y el 40 por ciento. Las relaciones laborales las tenemos con la la Liga Profesional, pero las normas deportivas surgen de la Federación y desde dentro tenemos voz y voto. En Italia, que copió nuestro modelo, el sindicato es miembro del Comité Ejecutivo de la Federación, y en Francia tiene categoría de vicepresidente. -Ahora ya es imposible porque estoy ilusionado y responsabilizado con la presidencia de la FIFPRO, pero en las últimas elecciones hubo instituciones deportivas, y políticas que me lo comentaron. Lo que sí me gustaría es una mayor transparencia en las elecciones. El voto por correo es clave. Que el votante participe de forma activa. Hay que conseguir la independencia del voto. Me consta que Jaime Lissavetzky está luchando para conseguirlo. -Incluso usted ha sonado para presentarse a la presidencia de la Federación. Joaquín Sierra Quino Á. DE ANTONIO