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ABC LUNES 10 s 12 s 2007 INTERNACIONAL 35 Ni rastro de Madeleine Los análisis, las nuevas pruebas, los investigadores privados... No hay avances en el caso de Maddie Nadie, salvo sus padres, espera ya nada, y poco a poco se pierde en el recuerdo POR BELÉN RODRIGO CORRESPONSAL LISBOA. La investigación del caso Madeleine se encuentra en punto muerto sin que se hayan conocido nuevos avances en los últimos días. Los análisis genéticos de los vestigios de sangre y otras sustancias encontradas no adelantan nada, una prueba menos para tratar de resolver el enigma. Cada vez se habla menos de Madeleine McCann porque parecen esfumarse las pistas que podrían encajar en este enigma que cumple hoy 220 días. Sus padres, Kate y Gerry, siguen desde Londres buscando a su hija mientras intentan retomar su vida cotidiana. Los investigadores privados británicos y la agencia española de detectives que contrataron- Método 3 siguen como principal teoría la del rapto. En Portugal la Policía Judicial no ha abandonado el caso aunque parezca estar dormido. El pasado 8 de octubre Paulo Rebelo asumió el cargo de coordinador de esta investigación, sustituyendo a Gonçalo de Amaral, y se rodeó de los mejores especialistas. Unos y otros siguen su ritmo aunque eso sí, los portugueses siguen de cerca los pasos de los detectives ya que en Portugal a investigación criminal privada está prohibida. Los esperados resultados del laboratorio de Birmingham acabaron por no revelar nada interesante sin que de ellos se pueda deducir que la sangre y otros vestigios recogidos en el apartamento y en el coche de los McCann pertenezcan a Madeleine. Los responsables de la policía portuguesa y británica, así como especialistas de genética de ambos países, se han reunido recientemente en Inglaterra para analizar dichos resultados y acabaron por admitir la nula aportación de los mismos. Tampoco se ha avanzado en los supuestos nuevos interrogatorios a Kate y Gerry sospechosos for- Varios coches de la Policía rodean el centro donde tuvo lugar el primer tiroteo Madeleine McCann REUTERS REUTERS males del caso) así como a los amigos que les acompañaban durante las vacaciones. No pasa de simple especulación. Hace apenas unos días ha salido al mercado portugués el libro La culpa de los McCann (editorial Guerra Paz) del periodista luso Manuel Catarino, y ya va por su segunda edición. Su autor lanza una mirada desapasionada sobre las maniobras, sospechas, insinuaciones y creencias que han llenado periódicos y noticiarios en todo el mundo. Parte de un principio: Esta historia no comenzó en el Ocean Club sino en Londres, donde se conspiró y estableció la verdad oficial: una niña inglesa fue raptada en el Algarve Desde él se fue creando todo un circo mediático que ha acompañado desde el inicio al caso. Este periodista defiende el trabajo realizado por la policía portuguesa aunque critica la falta de coordinación entre los distintos medios y sobre todo la falta de apoyo que los altos cargos prestaron a los investigadores. Contiene además una entrevista con el criminalista José Manuel Anes quien asegura que los errores cometidos en la recogida de pruebas pueden destruir la investigación El caso Madeleine podría ser además un eterno enigma ya que partió de la hipótesis del rapto y en los primeros días se dejaron escapar pruebas que posiblemente hubiesen resultado muy valiosas para descubrir lo que realmente pasó. Desde el 3 de mayo, día en que Madeleine McCann desaparecía, han pasado muchas cosas. Demasiadas, pero ninguna de ellas ha servido para encontrar a la pequeña. Dos centros religiosos, objetivo de sendos tiroteos en Colorado La Policía estudia si existe un nexo de unión entre los dos sucesos que se saldaron con al menos cuatro muertos y varios heridos ABC COLORADO Estados Unidos vivió ayer un nuevo día de furia. El país se vio de nuevo convulsionado, esta vez como consecuencia de dos tiroteos en dos centros religiosos de Colorado (Estados Unidos) que tuvieron lugar con apenas unas horas de diferencia y que se saldaron con al menos cuatro muertos y varios heridos. La Policía investigaba esta madrugada la posibilidad de que hubiese alguna relación entre estos dos crímenes teniendo en cuenta la proximidad de ambas ciudades, el tiempo transcurrido y los lugares donde se desarrollaron los hechos. El primer tiroteo, alrededor de la medianoche, tuvo lugar en un centro de misioneros jóvenes cristianos de la ciudad de Arvada, en las afueras de Denver, 120 kilómetros al norte de Colorado Un hombre armado entró en un dormitorio y segó la vida de dos empleados e hirió a otros dos antes de darse a la fuga a pie. La Policía informó que las víctimas fueron Tiffany Johnson, de 26 años, y Philip Crouse, de 23, ambos empleados del centro. Otros dos hombres, de 22 y 23 años, respectivamente, fueron ingresados en un centro hospitalario por heridas de bala. El sospechoso del crimen ha sido descrito como un hombre blanco de unos 20 años vestido con chaqueta oscura y capucha. Hasta el momento la Policía no ha practicado ninguna detención. Doce horas más tarde se produjo el segundo tiroteo, que se saldó con dos muertos. Al parecer, un hombre armado con un rifle automático se apostó en el aparcamiento de la Iglesia de La Nueva Vida, en Colorado y disparó contra los feligreses que abandonaban el servicio religioso. El autor del tiroteo fue abatido por uno de los agentes de seguridad que custodia la congregación, según desveló en rueda de prensa el jefe de la policía de la ciudad, Richard Myers. El policía añadió que antes de ser abatido, el autor de los disparos alcanzó a varias personas, una de los cuales falleció. Medios locales informaron que otras iglesias de la región habían cerrado por precaución. La iglesia de la Nueva Vida es una congregación que asegura tener unos 10.000 fieles y cuya sede se encuentra en Colorado Esta iglesia había sido ya noticia en 2006 cuando su jefe y fundador, el pastor Ted Haggard, debió presentar la dimisión después de declararse culpable de desenfreno sexual Estos dos tiroteos en Colorado han tenido lugar días después de que un adolescente armado con un rifle semiautomático abriera fuego en un centro comercial en Nebraska y matar a ocho personas antes de quitarse la vida. La culpa de los McCann