Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
20 ESPAÑA El drama de la inmigración ilegal LUNES 10 s 12 s 2007 ABC Antes nos pedían agua, ahora coca cola En Senegal, 30 hombres del Instituto Armado trabajan desde hace meses para frenar los flujos migratorios. Esta es su misión, su día a día TEXTO Y FOTOS: ERENA CALVO DAKAR. Yaye Ngoma Mbaye tiene sólo un mes de vida. Ha nacido en Senegal, un país, como tantos otros de África, que sangra cada vez que ve emigrar a uno de sus compatriotas. Yaye todavía no sabe qué es la miseria, ni un cayuco, ni el mar, ni la angustia de llegar sin papeles a otro país, ni la de morir en el océano de frío, de hambre, deshidratado o engullido por una ola fatal. Su padre, Saliou Mbaye, podrá contárselo cuando sea más mayor. Mbaye, como todos los senegaleses, podría tirarse horas y horas hablando de la inmigración clandestina, y de cómo ponerle freno. Él, junto a otros cuatro gendarmes y cinco policías de Senegal, aprenden a salvar vidas. Ni siquiera el nacimiento de su hijo le ha hecho perder clases. El aula es un barco; los profesores, seis agentes de la Guardia Civil que se han convertido en su referente. No queremos que se vayan todavía, aún queda parte del camino por recorrer dice uno de los policías, el más joven de todos. Lo llaman Peque su nombre es Amsatou Ndiaye. El brigada Javier Casas está al mando de tres mecánicos: José Carlos Feliz, Alfonso Álvarez y Daniel Junquera; y de dos patrones, Manolo Morales y José Benítez. Son los encargados de adiestrar a los senegaleses. Llevan seis meses en Dakar. Su proyecto- -dentro de los Mecanismos de Reacción Rápida (MRR) de la Unión Europea- -finalizaba este diciembre. Pero la Guardia Civil ha decido prorrogarlo unos meses. Los hemos conocido a todos ellos en la Base Naval de la capital senegalesa. Da gusto verles trabajar. Nuestra misión es dotarles de conocimientos de navegación y mecánica, para que cada vez sean más autónomos; montar, en definitiva un servicio marítimo a semejanza del nuestro, y conseguir que ellos mismos sean capaces de enseñar en un futuro a otros gendarmes y policías senegaleses relata el brigada Casas. Tardamos en despegar, no hay que olvidar que esto es África y la mayoría de cosas cuestan el doble Los barcos tam- Los guardias civiles del proyecto MRR, junto a sus alumnos senegaleses en la patrullera ligera que les sirve de aula bién les han dado algún quebradero de cabeza. Llegaron a Senegal en noviembre de 2006 y no se pusieron en marcha hasta junio de este año, cuando aterrizaron en Dakar los MRR. Los problemas que han ido surgiendo nos han venido bien para que los senegaleses aprendieran cómo resolverlos Además, reconoce que todos están muy satisfechos sobre todo por el gran interés de nuestros alumnos en atender a todas las lecciones; han avanzado mucho y eso que algunos no tenían estudios en náutica Seguimos en la L- 05, es una de las dos patrulleras ligeras, convertidas en aulas, donadas a Senegal por España. El brigada Casas señala a uno de los gendarmes. Es Abdourahmane Diop. Sacan tiempo de donde sea para no faltar, y siguen cumpliendo con su trabajo Abdourahmane, por ejemplo, actúa ahora como jefe accidental de los gendarmes del Puerto porque su máximo responsable está en España haciendo un curso La verdad, dice Casas, es que lo toman muy en serio, no podemos defraudarles El día empieza a las ocho y media de la mañana, y terminan al mediodía, aunque hemos echado aquí muchas horas más, todas las que han hecho falta A los gendarmes se les ha enseñado una rutina de trabajo, que es muy importante, todo empieza con la revisión de los motores Cheikh Diene y Diop, gendarmes ambos, eran los únicos patrones y nos han ayudado mucho Casas presume de equipo, y dice de su proyecto que es clave. Los senegaleses están tomando conciencia, explica, de que lo que van a hacer es salvar las vidas de sus compatriotas Muere mucha gente intentando alcanzar la otra orilla del Atlántico, se lamenta el brigada, aquí son muchos los que tienen alguna triste historia que contar Hacemos nuestro trabajo con toda la dedicación de que somos capaces señala Casas, y mantenemos una relación ya de auténtica amistad con nuestros alumnos Se nota, sólo hay que verlos juntos. Hemos organizado alguna comida en el barco, una vez prepararon el plato nacional senegalés, el tié- bou- dienne, arroz y pescado Ellos, cuenta, tienen sus costumbres y nosotros las nuestras, pero aprendemos unos de otros y nos vamos amoldando Los viernes, por ejemplo, terminan las clases un poco antes para que puedan ir a la oración. Casas reconoce que hay días duros Están lejos de su tierra, y de la familia, pero tenemos entre manos una tarea muy importante, y esperamos que todo esto siga adelante, y sobre todo que no se pare cuando nosotros tengamos que marcharnos Los de Casas no son los únicos hombres de la Guardia Civil destinados en Senegal con misiones relacionadas con la inmigración. Forman parte del dispositivo de Frontex, la Agencia Europea de Control de Fronteras. Las espaldas de otros 25 agentes cargan con la responsabilidad de blindar las costas senegalesas. Ellos salvan vidas en alta mar. Nos lo cuenta el oficial de enlace del Instituto Armado en este país africano, el teniente Francisco Arroz, pescado y amistad Los policías y gendarmes senegaleses sacan tiempo de donde pueden para no faltar a las clases Frontex: ojos, brazos y oídos Los aviones que vigilan en Senegal son los ojos de Frontex; los oídos, el sargento José Manuel Mena, a cargo del Centro Coordinador en Dakar, y sus brazos, las patrulleras. Lo cuenta el teniente Ayuso. En la Base Naval, Mena pasa el día- -de diez de la mañana a diez de la noche, aunque siempre estoy alerta -en una sala que comparte con oficiales senegaleses. Pasan horas pegados a pantallas y mapas. El sargento nos señala un punto: Cabo Verde. Los cayucos se despegan cada vez más de la costa, para burlar los controles y algunos se abastecen en Cabo Verde Allí vigila el Britannia, un buque español. En Marruecos también hay patrullaje conjunto y en Mauritania cuentan con un helicóptero de la Guardia Civil, un avión de bandera luxemburguesa y las patrulleras cedidas por España. Otro helicóptero de la Policía Nacional, un avión español y otro de la Guardia de Finanzas italiana vigilan en Senegal. Financiado con 2.502.577 euros, en este país se quiere poner en marcha hasta 2008 el proyecto Sea Horse Network (intercambio de información vía satélite) Esperamos también que se incorporen en un tiempo los dos nuevos aviones en los que España trabaja, dos CN- 235