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ABC LUNES 10 s 12 s 2007 Tribuna Abierta OPINIÓN 7 Bruno Aguilera Catedrático de la Universidad Rey Juan Carlos ESTUDIAR EN FINLANDIA L reciente informe PISA indica que los españoles somos los peor educados de toda la OCDE, es decir, de Occidente. Sobre todo en lo que se refiere a lectura comprensiva, donde retrocedemos en menos de cuatro años 20 puntos. Lo peor es que cuando apenas hemos pasado de la sorpresa a la indignación, los partidos dominantes se aprestan a dar su explicación partidista de una situación tan bochornosa. El PP lo achaca al desastre de las leyes educativas, sin mencionar lo poco que pusieron de su parte con la mayoría absoluta puesta para consensuar la reforma educativa, y menos la idea neocon cada vez más extendida en Génova, que convierte en prioridad el que la educación resulte rentable, por encima de la calidad docente, científica o investigadora. Y en el PSOE la indignidad ya raya en desfachatez. Pues dicen que la culpa es de los padres, que somos unos mantas porque nos educamos bajo el franquismo. Como argumento propagandístico no está mal, aunque tiene el pequeño inconveniente de que es lisa y llanamente mentira. Primero porque la mayoría de los padres actuales se educaron cuando Franco ya había muerto. Y segundo porque el nivel educativo durante el franquismo era muchísimo más elevado que el actual. Entre otras cosas porque Franco, aunque es cierto que depuró ignominiosamente por razones políticas a egregios profesores, en rasgos generales respetó las estructuras educativas forjadas durante la Segunda República. Con el mítico y durísimo Examen de Estado, que le dio a mi padre una cultura general más universal y muy superior a la mía, con el Preuniversitario, o las Reválidas de 4 y de 6 que no se las saltaba un gitano. Cierto que fue también bajo el franquismo que llegó la Reforma educativa de 1970, la que trajo a España los principios de Mayo del 68. Con aquello de la educación para todos, caiga quien caiga, con tal de aumentar las estadísticas del número de universitarios. La reforma Villar Palasí era sin duda inevitable, pero con ella incuestionablemente se inició el declinar de la calidad educativa en España. De hecho resulta paradójico que la política educativa de la izquierda española sea una continuación de aquello, como demuestra el inefable botón de muestra de que con cuatro Al final, resolver el caos educativo nacional pasa por que unos y otros, los de izquierdas y los de derechas, nos expliquen por qué no han conseguido llegar a un pacto educativo, como ocurre en todos los países civilizados, donde la educación nunca se utiliza como arma política arrojadiza E rió, y el desbarajuste de la educación pública en España provoca una situación de desamparo que puede resumirse en la conocida frase de sálvese quien pueda Por eso hay tortas para entrar en los pocos colegios públicos de élite- -que algunos quedan por fortuna- -y los padres se precipitan a pedir plaza en los colegios extranjeros (alemán, británico, francés, italiano) donde resulta casi imposible entrar, o en las mejores instituciones educativas de la Iglesia, que más allá de su confesionalismo siguen manteniendo en España innegablemente un buen nivel educativo por encima de los avatares políticos. Evidentemente el problema lo tienen los que carecen de posibles y son además laicos. Es decir la mayor parte de la población española. Y es que para ellos, si no cambia radicalmente la política educativa en España, no les quedará más solución que la de marcharse a Finlandia, ya que, según el informe PISA, los lapones nos dan cien vueltas a los españolitos en educación. Por supuesto no sugiero una emigración definitiva, porque la vida en Helsinki es bastante dura. Por aquello de los largos inviernos de noches eternas. Y si no, que se lo pregunten al granadino Ángel Ganivet, que acabó suicidándose poco después de escribir sus Cartas finlandesas Bastaría con becarlos unos años para que completen su educación y luego regresen a vivir a España convertidos en la élite. Total, para quienes viven en un país con varias lenguas oficiales el finlandés tampoco debe resultar tan difícil. l final, y por no acabar en registro apocalíptico, resolver el caos educativo nacional pasa por que unos y otros, los de izquierdas y los de derechas, nos expliquen por qué no han conseguido llegar a un pacto educativo, como ocurre en todos los países civilizados, donde la educación nunca se utiliza como arma política arrojadiza. No estaría de más recordarles en este punto a los de Génova y a los de Ferraz que en Francia, por ejemplo, la derecha da por buena la vigente ley de educación que es obra del socialista Jospin, quien en su día no dudó en pactar con los conservadores una cuestión tan esencial. Además existe la nota de esperanza que dan algunas autonomías como La Rioja o Castilla y León, donde, según el informe PISA, parece ser que los Gobiernos respectivos han hecho las tareas en materia educativa. De donde se deduce que no es que seamos tontos, sino que simplemente estamos mal gobernados. Algo es algo. suspensos los alumnos pasan de todo y pasan de curso. Y aquí no ha pasado nada. alta aún hablar del descalabro educativo que reina en buena parte de nuestras Autonomías, concretamente en aquellas en las que triunfan los nacionalismos más agresivos, porque allí, visto desde aquí, la educación parece centrarse prioritariamente en la formación monolingüística y en adoctrinar a las futuras generaciones en el olvido, cuando no en el odio, de todo lo hispánico, en el más puro estilo goebelsiano que incluye la manipulación de los libros de texto. Y no nos consuela nada que en el pecado lleven la penitencia y que, por ejemplo, sea la Cataluña de la normalización lingüística la que obtenga los peores resultados educativos de toda España. Sin contar con que a quienes sólo se les enseña catalán, vasco o gallego se les condena de por vida a no salir de su pueblo. El caso es que al final todos la mataron y ella sola se mu- F No estaría de más recordarles a los de Génova y a los de Ferraz que en Francia, por ejemplo, la derecha da por buena la vigente ley de educación que es obra del socialista Jospin, quien en su día no dudó en pactar con los conservadores A Existe la nota de esperanza que dan algunas autonomías como La Rioja o Castilla y León, donde, según el informe PISA, parece ser que los Gobiernos respectivos han hecho las tareas en materia educativa