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104 GENTE www. abc. es gente DOMINGO 9- -12- -2007 ABC Kirk Douglas, el último pistolero Hoy, el hijo del trapero como el actor se rebautizó en su autobiografía, cumple 91 años, de los cuales más de 60 los ha dedicado al cine, protagonizando algunos de los títulos más gloriosos de su historia ENRIQUE HERREROS Issur Danielovitch nació en el entorno de Nueva York el 9 de diciembre de 1916, pero será fácil comprender que decidiera cambiarlo por el de Kirk Douglas, ya que le hubiera sido un tanto complicado abrirse paso en la pantalla con ese nombrecito. Su quinta película, Carta a tres esposas que daría a su director, Joseph Leo Mankiewicz, dos Oscar en 1949- -guión y director- fue la que le encaramó al entonces llamado estrellato, hoy en día apagado por los bomberos de la vulgaridad. El público madrileño se entusiasmó con aquel título de la Fox que presentaba el Palacio de la Música con tres grandes figuras femeninas de la época: Linda Darnell, Jeanne Crain y Ann Sothern, dentro de una historia maravillosamente narrada que hacía piruetas con el adulterio. Ese mismo año rueda El ídolo de barro que le produce Stanley Kramer, años antes de que mi amigo se diera varias vueltas por España con aquel dichoso cañoncito de Orgullo y pasión y llegase al cine Coliseum seis años más tarde, en enero de 1955; siendo considerada como una de las más logradas películas del boxeo. Luego nos ofrece El gran carnaval (cine Real Cinema) de la mano de Billy Wilder, en aquella desgarradora y cruel historia que muestra cómo enreda un periodista para lograr una scoop o dar un pisotón En ese mismo año, 1951, le dirige William Wyler, el gran director que abarcaba a la perfección todos los géneros, en Brigada 21 que se presenta entre nosotros en el Capitol. Un año más tarde, Vicente Minnelli le encomienda el papel del depresivo cineasta de Cautivos del mal Los espectadores del cine Carlos III contemplaban como Minnelli tiraba de la manta y ponía en evidencia, digamos, a mucha gente del cine. Douglas ya era uno de los grandes en aquellos momentos. En 1956, el actor inicia su colaboración con Anthony Quinn y ruedan El loco del pelo rojo donde él encarna al pintor Van Gogh y Quinn a Paul Gauguin, que se llevaría su segundo Oscar como mejor actor secundario (actor de apoyo creo que sería más exacto, ya que los secundarios muchas veces roban la película a los protagonistas) Ese filme llegaría hasta nosotros con mucho retraso, en versión original y en tiempos que hacían furor los llamados locales de Artes y Ensayo. En 1957 presenta Duelos de titanes un mano a mano con Burt Lancaster, que al verla en el Palacio de la Prensa recordaba a los aplaudidos retos taurinos que pudieron mantener matadores tan consagrados como Joselito y Belmonte, o Manolete y Arruza, solo que los peliculeros eran a pistoletazos. Fue, posiblemente, uno de sus grandes éxitos comerciales, aunque, personalmente, me inclino por la versión de John Ford Pasión de los fuertes de 1946, que vimos en nuestra ya alejada juventud en el Rialto, con Henry Fonda y Víctor Mature, flanqueados por la irrepetible Linda Darnell. En ese 1957, interviene en Senderos de gloria que significa su primer encuentro con Stanley Kubrick, película antimilitarista por antonomasia; prohibidísima en aquellos años en los que yo trabajaba en C. B. Films- United Artists, y que se presentaría en Madrid, ¿qué sé yo dónde? más posteriormente, en tiempo actuales, cuando ya prefiero visionar las películas sentadito en mi casa y en zapatillas. Me gusta mucho la secuencia final de El último tren de Gun Hill de John Sturges, estrenada en el Lope de Vega, cuando Douglas carga a cuestas como si fuera un fardo con el hijo asesino del que fuese su amigo y ahora es su enemigo, Anthony Quinn. Más de 65 películas Douglas en el filme de King Vidor Un hombre sin estrella (1955) ABC