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42 ECONOMÍAyNEGOCIOS Perfil DOMINGO 9 s 12 s 2007 ABC Rodrigo Rato s Director general de Lazard SE PASA A LA BANCA EL MATADOR ECONOMY Enrique Serbeto Su fichaje por Lazard ha sabido a poco a los analistas, que lo consideran un destino intermedio antes de asumir responsabilidades de más enjundia POR FERNANDO CORTÉS MADRID. En Estados Unidos todavía hay gente que piensa que en nuestro país todos los hombres son toreros y todas las mujeres tonadilleras. Seguramente sería uno de estos enterados el que le puso a Rodrigo Rato, cuando desembarcó en Washington, el apodo de matador economy en un intento de plasmar la habilidad que había acreditado a la hora de torear los malos momentos por los que pasaba la economía española cuando el Partido Popular accedió al Gobierno en 1996. Por seguir con el símil taurino, podría decirse, sin embargo, que el trabajo del que fuera vicepresidente económico de Aznar, al frente del Fondo Monetario Internacional, no ha pasado de ser una mera faena de aliño, que no le ha permitido, ni mucho menos, salir por la puerta grande. En contra de lo que se pueda pensar, cuando el ex director gerente del FMI regresó a España, el pasado 1 de noviembre, traía ya deshojada la margarita de su futuro- -que era desembarcar en la empresa privada- aunque en el mes que ha pasado ha dejado que unos y otros le regalasen el oído con teorías diversas, como su incorporación a las listas del PP de las próximas elecciones o su acceso a la presidencia de un nuevo megabanco producto de una poco probable fusión transfronteriza. A los que abundaron en ambas teorías- -y a los analistas en general- el destino de Rodrigo Rato les ha parecido menor, aunque no así el sueldo que se asegura que cobrará, cuyo montante no confirmado- -tres millones de euros- -se han apresurado a criticar algunos, no sin cierto grado de fariseísmo. Para el banco de inversión Lazard, sin embargo, el fichaje tiene el máximo sentido. El mercado español es, de un tiempo a esta parte, uno de los más dinámicos del mundo en cuanto a fusiones y adquisiciones de envergadura. Las operaciones protagonizadas por nuestras compañías en los últimos años han despertado la admiración de muchos y el interés de POLÍTICAMENTE INCORRECTO a sido una casualidad de las que merecen ser contadas. El mismo día que estaba preparando el viaje a Lisboa para informar sobre la cumbre entre Europa y África, había una venta navideña con objetivos benéficos en la entrada del edificio Carlomagno de la Comisión Europea. Entre un montón de novelillas de las de pasar el rato, todas a un euro, prácticamente se me quedó pegado un ejemplar de Los sollozos del hombre blanco de Pascal Bruckner. Si los responsables de organizar la cumbre hubieran sabido que bajo sus rutilantes despachos se escondía semejante literatura, seguramente habrían ordenado fumigar todo el edificio. Este libro es sin duda el mayor- -y más certero- -alegato contra la visión del multiculturalismo humanitario que es la que preside las relaciones exteriores de la UE, y principalmente con el continente africano. Su autor es seguramente el más joven de los llamados nuevos filósofos franceses y su obra fue desechada a los rincones del desprecio por el pensamiento de lo políticamente correcto. En un lado escucho al comisario europeo de ayuda humanitaria, Luis Michel, hablar de su tesis según la cual el sentimiento de dependencia crea entre los africanos una sensación de humillación permanente y, al día siguiente, el indescriptible dictador libio Muhamar el Gadaffi vuelve a pedir daños y perjuicios, contantes y sonantes, por el periodo colonial. Espantoso. Frente a ello, leo la página 219 del libro que acabo de comprar: ¿Cuándo se acabará este chantaje genealógico que quisiera hacer de nosotros, en nombre de daños e intereses colectivos, los cómplices indirectos de la trata de esclavos o del pillaje? No hay nada más peligroso que esta idea de una responsabilidad colectiva que se transmitiría indefinidamente de generación en generación y que recuerda los peores procedimientos de la coerción totalitaria Lo malo de esta psicosis generalizada no es que siempre acabemos culpándonos a nosotros mismos, lo peor es que evita reflexionar sobre las condiciones modernas de la violencia y la opresión en África para alivio de tantos dictadores y sátrapas. H La campaña electoral se ha visto privada de un duelo Solbes- Rato, dos pesos pesados con ideas muy parecidas todos. Por poner un ejemplo, la guerra de opas que durante algo más de dos años ha sacudido a Endesa es el sueño dorado de todos aquellos que se dedican a la asesoría, ya sea financiera, legal o de comunicación. El propio Lazard ha estado en esta batalla de principio a fin; primero, en el bando de Gas Natural y, luego, en el de Acciona, lo cual pone de manifiesto que a estos norteamericanos, cintura no les falta. Lo que busca el banco de inversión en Rodrigo Rato es el olfato que hasta ahora le ha faltado para saber entender la deriva política que pueden llegar a tomar en España operaciones que en cualquier otro sitio nunca saldrían del ámbito financiero. Y aquí también vale el ejemplo de la opa sobre Endesa, contaminada en todos sus capítulos por el enfrentamiento que PP y PSOE mantienen, desde que arrancó la legislatura, en todos los escenarios de la vida española. El banco norteamericano necesita que alguien le interprete este tipo de impulsos políticos. Y, por supuesto, también se valora la agenda que Rato ha ido atesorando en su experiencia en el FMI y que le permite, según admiten con admiración los que le conocen, hablar con cualquier personaje público de primera línea sin tener que esperar ni un minuto. La huida de Rato al mundo de las finanzas ha privado a la campaña electoral del duelo de titanes que hubiera sido verle confrontar sus ideas económico- políticas con su rival Pedro Solbes, en estos momentos el personaje con más credibilidad dentro de las filas del Partido Socialista. Tal vez no ha querido el ex director gerente del FMI que le ocurra lo mismo que a su colega, obligado a comulgar con las ruedas de molino que suponen las muchas hipotecas que Zapatero ha ido añadiendo a los Presupuestos y que- -puede que no en 2008, pero seguro que antes o después sí- -terminarán pasando factura a las cuentas públicas. En cualquier caso, nadie parece dispuesto a apostar un euro a favor de que el puesto de director general de Lazard sea el destino final de Rato en el mundo de la empresa. Se considera, más bien, un paso intermedio, con fase de descompresión incluida, previo a algún puesto de mayor enjundia.